El topo (Tinker, Tailor, Soldier, Spy, 2011), de Tomas Alfredson

  26 Enero 2021

Gran thriller psicológico con la guía de John le Carré

el-topo-0La película transcurre en plena guerra fría, en los años setenta. La trama se desarrolla a partir del fracaso en Hungría de una misión especial, lo cual que provoca un cambio en la cúspide de los servicios secretos británicos. El agente George Smiley es cesado por ese motivo y, sin embargo, cuando ya se dispone a iniciar su nueva vida de retiro, le encargan la misión de averiguar quién es el «topo» que al parecer se ha infiltrado en la inteligencia británica. Sólo alguien de fuera puede averiguar quién es.

Para ello recurre a la ayuda de otros agentes jubilados, y Smiley, poco a poco, se irá informando y poniendo orden con la ayuda de las piezas de un ajedrez, hasta desvelar la identidad del traidor.

Excelente película dirigida con maestría por Tomas Alfredson, conducido por un excelente guion de Bridget O’Connor y Peter Straughan, basada en la novela homónima de John Le Carré.

La música de Alberto Iglesias es genial, junto a una gran fotografía de Hoyte Van Hoytema. Excelente puesta en escena, cuidando mucho los detalles de la época de los setenta.

En cuanto al reparto, estamos, como en toda buena película británica, ante un conjunto de actores y actrices de primer orden. Así, un excepcional Gary Oldman acompañado de Colin Firth, Tom Hardy, Mark Strong, Benedict Cumberbatch, Toby Jones, Simon McBurney, David Dencik, Stephen Graham, Ciarán Hinds, Svetlana Khodchenkova, Kathy Burke, Roger Lloyd-Pack, Stuart Graham, Christian McKay, Arthur Nightingale, Konstantin Khabenskiy, Philip Martin Brown, Laura Carmichael, en un extenso y excepcional equipo actoral.

Es realmente un lujo ver a Firth, a Hurt, a Jones y no digamos a Gary Oldman, todos ellos actores consagrados, en roles a los que otorgan auténtica veracidad y estilo. A veces se trata de personajes breves a la vez que de trazos realmente sabrosos.

Estamos ante una obra magnífica, una cinta que te absorbe y te mete de lleno en su compleja trama. Película inteligente que sabe dar cuenta del espíritu de John Le Carré (el propio autor asume el papel de productor ejecutivo en la obra). Como apunta Boyero: «Alfredson ha captado el espíritu de Le Carré, su estilo visual es tenso y pausado, describe los matices y hace entendible una historia complicada de narrar en imágenes. Los flashbacks no chirrían y tienen sentido».

También hay que reconocer la excelente interpretación que hace Gary Oldman de Smiley, ese hombre que habla poco y observa mucho, cuyo poderoso cerebro analiza un mundo en el que resulta muy problemático distinguir la verdad de la mentira, las apariencias de la realidad. El film posee una estética que parece de otra época, tiene un tono hipnótico, es diáfano y rechaza el efectismo fácil como recurso.

Película laberíntica, intrincada, emocionante y que te mantiene muy pero que muy atento a la pantalla durante los 127 minutos que dura el metraje; en realidad hay que estar muy atento para no perder el hilo conductor, es como hacer un puzle auténticamente complicado. Pero el espectador se ve recompensado con un interesante thriller desasosegante, complicado y envolvente.

Y hay algo más, dimensiones que se vinculan con el espíritu humano propiamente dicho. Como dice Luís Martínez: «el director se empeña en la perfecta reconstrucción no de una historia con alma de laberinto, que también, sino de la geografía emocional de algo más que de un periodo histórico».

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Y efectivamente, esto es lo interesante. Alfredson empuja al espectador a seguir el hilo en zig-zag de un relato que a medida que avanza se transforma en un denso tapiz de emociones. Y, la verdad, este extremo resulta apasionante y muy sugestivo.

Estamos ante un espía que nada tiene que ver con James Bond o similares; en realidad El Topo es el anti James Bond, pues no hay persecuciones en autos deportivos, ni en lanchas rápidas, ni sexo a gogó, ni balaceras, ni explosiones nucleares, y apenas escenas de acción.

El director Tomas Alfredson dice del personaje de Le Carré: «En realidad, Smiley es el espía perfecto. Alguien cuyo rostro olvidarías inmediatamente si te lo cruzaras por la calle. Nunca expresa nada, nunca deja ver en qué está pensando. Hace preguntas y obtiene sus respuestas. Se podría pensar que no es un personaje muy cinematográfico, pero sí lo es».

En este film se puede encontrar una recreación sobre la soledad y la desesperanza de hombres que existieron —y existen— y que no pueden mostrar los secretos de sus corazones, ni lo que piensan, ni lo que saben. Por eso es una película a la vez que internamente trepidante y una auténtica cinta de espías, también una obra de sobria intriga psicológica que yo recomiendo.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

Más información sobre John Le Carré
Homenaje a John Le Carré (1): Su cine 
Homenaje a John Le Carré (2): La chica del tambor  
El hombre más buscado (A most wanted man, 2014), de Anton Corbijn
El sastre de Panamá (The tailor of Panama, 2001), de John Boorman

 

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