El sastre de Panamá (The tailor of Panama, 2001), de John Boorman

  24 Enero 2021

Un sastre muy singular de la mano de Le Carré

el-sastre-de-panama-0Andy Osnard es un seductor espía británico que ha sido destinado a Panamá por una aventura con la mujer de un embajador. Una vez allí, contacta con un sastre de turbio pasado que tiene influencia y buenas relaciones con personalidades importantes de la política, el tráfico de influencias y la mafia. La esposa del tal sastre trabaja para el presidente del país. La misión que Osnard tiene encomendada es investigar y conocer cuáles son las intenciones del gobierno panameño con relación al canal.

Esta película del irregular director John Boorman no es desde luego una obra de altura. Sin embargo, a mí, por diferentes aspectos, me agradó.

Por ejemplo, hay un nivel que pasa el corte con colmo en el apartado reparto, donde brillan con luz propia un acertado Geoffrey Rush, en el papel de sastre bien relacionado con las altas esferas; o un bien perfilado, aunque con alguna irregularidad Pierce Brosnan, como espía británico cara dura y ambicioso, amén de mujeriego; y está magnífica en su trabajo de esposa del sastre, una joven y bonita Jamie Lee Curtis.

Los secundarios como Brendan Gleeson o Catherine McCormack dan más lustre al esquema actoral. Es excelente y esplendente la fotografía de Philippe Rousselot y se ajusta a la cinta una música eficaz y sugerente de Shaun Davey.

La película es el producto de una adaptación no muy acertada de la novela de título homónimo de John Le Carré, con un guion a cargo de Boorman junto al propio Le Carré y Andrew Davies. El libreto a veces roza la falta de racionalidad y tiene lagunas incomprensibles. O sea, llega incluso a resultar inverosímil.

Como dice Fernández Santos: «Pieza de buena bisutería cinematográfica que nos deja ver brillos de un diamante en el guion del brillante soporte literario de Le Carré, bien graduado. El reparto es irregular y sólo los secundarios logran un equilibrio entre ser y parecer».

Sin embargo, la relación del oscuro sastre en el cosmos panameño con amistades entre prohombres de la política local, empresarios y demás gente poderosa, junto con la presencia del intrigante espía inglés, gesta una atmósfera singular que resulta atractiva para quien la sabe saborear, sin entrar en otros extremos de la cinta.

En el reputado taller del sastre se conversan y airean aspectos sociales y políticos de la vida panameña, especialmente sobre el Canal de Panamá, del cual en breve se van a retirar los norteamericanos.

El espía recluta al sastre para montar toda una red de indagaciones con cierta intriga para el espectador. Sugerente ambientación panameña acompañada de la sarcástica ironía con que acompañan las pesquisas del sastre metido a espía.

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En resumen, se nota falta de pericia en el diseño de los personajes secundarios, que pululan a lo largo del metraje sin que se explique bien nada de lo que hacen, ya que la incoherencia está presente durante toda la trama.

Hay, eso sí, la una especie de revisión de la fábula de Pedro y el lobo mantenida con cierta habilidad cara al suspense final, a pesar de que para ello haya hecho falta un poco de paciencia durante los 110 minutos que dura la cinta.

Película «normalita-baja» pero con regusto a Le Carré, sobre el sórdido mundo de la política, los intereses entre estados y el poder del dinero. Todas las debilidades humanas se dan encuentro en este film. Todo ello resulta, a pesar de sus falencias, en una película entretenida e interesante.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

Más información sobre John Le Carré
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