Bastille (2006), corto de Isabel Coixet

  06 Enero 2021

Episodio de Paris, je t’aime

bastille-0En París, el amor está por todas partes: en sus bares y cafés, bajo la Torre Eiffel e incluso bajo tierra, en el metro.

Algunos de los directores más prestigiosos del mundo fueron invitados a contar una historia ambientada en uno de los barrios de la ciudad.

El resultado es un caleidoscopio de imágenes sobre la alegría de vivir, sobre extraños e inesperados encuentros y, especialmente, sobre el amor.

Además de la transición de los capítulos a cargo de Emmanuel Benbihy, los directores que participaron en Paris, je t’aime fueron: Olivier Assayas (Quartier des Enfants Rouges), Frédéric Auburtin & Gérard Depardieu (Quartier Latin), Gurinder Chadha (Quais de Seine), Sylvain Chomet (Tour Eiffel), Joel & Ethan Coen (Tuileries), Isabel Coixet (Bastille), Wes Craven (Père-Lachaise), Alfonso Cuarón (Parc Monceau), Christopher Doyle (Porte de Choisy), Richard LaGravenese (Pigalle), Vincenzo Natali (Quartier de la Madeleine), Alexander Payne (14e arrondissement), Bruno Podalydès (Montmartre), Walter Salles & Daniela Thomas (Loin du 16e), Oliver Schmitz (Place des Fêtes), Nobuhiro Suwa (Place des Victoires), Tom Tykwer (Faubourg Saint-Denis) y Gus Van Sant (Le Marais).

Un grupo de directores de primera magnitud, son convocados a rodar unos minutos que versen sobre el amor, en un París que está preñado de amor. Cafeterías, parques, el Sena y sus contornos, un homenaje a la alegría de vivir con intensidad y románticamente.

Encuentros o cruces que la vida nos pone por delante, incluso en el metro, bajo tierra, quien sabe, cualquier espacio es bueno para el sentimiento. De entre todos quiero comentar uno de esos cortos de esta obra que me gustó de manera particular, entre esta intensa y variada obra de 18 breves cintas. Me refiero a la Bastille de Isabel Coixet.

Me he acordado de este corto porque hace unos días leí una interesante idea referida a la catedrática de Ética de la Universidad de Valencia Adela Cortina, una mujer en cuya visión de lo ético es crucial el concepto de «pensar» (reflexionar), pero también «actuar» en pos del propio bienestar y el bienestar de los demás y del «otro». De manera que no es sólo conocer sino actuar, «la fe sin obras es una fe muerta», como dice el Nuevo Testamento.

Estas ideas así dichas de manera sucinta, me recordaron el penetrante y lúcido cortometraje Bastille, que es una parte de esa cinta plagada de interesantes cortos que es París, je táime. Los escasos 5,30 minutos que dura la obrita de la Coixet, rodados de manera sencilla y con enorme fortuna, son toda una joya. De lo mejor del conjunto, para mi gusto.

El protagonista de la historia aparece en una cafetería; él ya no ama a su esposa y cuando se dispone a decirle esta terrible verdad, su mujer irrumpe en la sala compungida y, entre lágrimas, le comunica una terrible mala nueva que le aqueja.

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Entonces él, tomada conciencia de la magnitud del hecho, decide comportarse éticamente con su mujer y resuelve dedicarse de pleno a ella para acompañarla en su penar.

El maravilloso mensaje de este mini film es la radical transformación emocional que sufre el esposo a lo largo del tiempo que permanece junto a su esposa. «De de tanto comportarse como un hombre enamorado, volvió a enamorarse» —dice una voz en off—. ¡Lujo de mensaje!

Este vídeo dicen que ha salvado matrimonios. En él se mezcla el sincero afecto marital con toques tragicómicos. La clave está en el hecho de que amar da sentido a nuestra vida y da sentido a los sacrificios más costosos.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

Aquí tienes el corto íntegro: