El quinteto de la muerte (The Ladykillers, 1955), de Alexander MacKendrick

  04 Septiembre 2020

Surrealismo y humor británico del bueno

el-quinteto-de-la-muerte-0El quinteto de la muerte es una memorable película dirigida por Alexander MacKendrick, una cinta con un sello particular, con un humor típicamente británico y una trama entre histérica y surrealista que la convierte en una perla entre las películas de humor de siempre jamás.

En la historia, en una casa aislada junto a las vías del tren vive la «encantadora» e ingenua señora Wilberforce, una ancianita que alquila dos habitaciones al misterioso profesor Marcus (Alec Guinnes) y a sus cuatro amigos, miembros de una siniestra banda de música. Entre ellos planean un robo con la coartada de la pobre anciana que es ajena al atraco.

No es una película al uso, de manera que a mucha gente puede que no le guste, pero yo la encuentro genial y encantadora. La dirección de MacKendrick es excelente, con un guion muy agudo de William Rose con gags y diálogos entre absurdos e hilarantes, buena música que acompaña a la perfección de Tristam Cary, y una fotografía de Otto Heller con una cámara de primeros y equívocos planos que favorecen el humor y la componente irracional a lo British de esta película, con colores vívidos en la composición de los planos.

Al principio le cuesta un poco arrancar, con alguna deficiencia en la construcción del gag y sin conseguir plenamente esa sensación de cadencia impetuosa; parece que el origen inglés y su flema aplacarán las supuestas intenciones de slapstick; también en la primera parte un ritmo algo pesado. Pero cuando alcanza de pleno su velocidad de crucero y se sobrepone, resulta magistral, especialmente una vez el robo ha sido perpetrado, en el tercer acto.

Hay una interpretación coral de excelencia por parte de todos los componentes de la banda, donde destacan un Alec Guinnes en su rol de profesor Marcus con su dentadura horrible, ojos de brótola, chepa, su vestimenta desaliñada o su bufanda arrastrando, y una gran fuerza actoral llena de humor.

La interpretación de un jovencísimo Peter Sellers, como Harry Robinson, como siempre genial con una vis cómica inigualable y su excitación nerviosa, sus comportamientos paranoicos, su inquietud y desconfianza en un rol desternillante.

Enorme Katie Johnson que a los 76 años ejecutó un papel de ancianita dueña de la pensión, la señora Louisa Alexandra, comprensiva y tierna, pero terrible a la vez, aun sin darse cuenta. Les acompañan en un estupendo equipo de actores: Cecil Parker como Mayor Claude Courtney, Herbert Lom como Luis Harbert, Dabby Green como Lawson y Jack Warner de Jefe de policía.

Con un sello genuinamente inglés, este film es de otra época, cuando las películas, sin ser tan realistas, tenían empero una impronta de autenticidad artística, de producto genuino y casi artesanal, de arte en todo sentido. Y además, se pasa un buen rato de disfrute.

el-quinteto-de-la-muerte-1

Con una historia en la que los ladrones-criminales van cayendo uno a uno de manera jocosa, en un constante e infructuoso intento por matar a la inocente ancianita; y cómo, sin embargo, toda la trama es presentada de forma edulcorada en el guion, sin irreverencia, sin perversidad ni malicia manifiesta.

Creo que esta película hay que verla con ojos inocentes, quizá ojos de niño, pues con esa mirada se entiende o mejor se vive más genuinamente a la señora Wilberforce, a esos ladrones tan pintorescos como raros y surrealistas, esa bufanda kilométrica que luce e incluso estrangula a un Guinness tipo payaso, y los retazos victorianos evidentes del film.

Es entonces cuando se agradecen los 87 minutos de esta película hechizante que más bien podría decirse que pertenece al mundo de lo onírico y, sobre todo, de los recuerdos.

Divertida, edulcoradamente negra, fantásticas interpretaciones, el encanto del extrarradio londinense forjado a través de transparencias, el flequillo y la hilera de dientes que dominan todas las escenas, la casa de arquitectura extraña, la inoportuna reunión de viejecitas, las caóticas confabulaciones para acabar con la vida de la anciana, la visita nocturna del policía.

En fin, verla para disfrutarla. Eso recomiendo.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

 

el-quinteto-de-la-muerte-2