Mamma Mia: Una y otra vez (Mamma Mia: Here we go again, 2018), de Ol Parker

  22 Junio 2020

Aceptable secuela tras diez años de la primera

mamma mia 0Esta nueva Mamma Mia: Una y otra vez nos transporta en un viaje estival al punto en el que todo comenzó, y los protagonistas de la historia narran, desde el presente, lo acontecido en el verano que contó la primera entrega, y por supuesto la controversia de los tres posibles padres de Sophie y una madre, Donna, que ya no está y a la cual todos veneran.

El director Ol Parker, con libreto de su autoría, consigue una película igualmente refrescante y romántica, equivalente a la que en su momento hiciera Phyllida Lloyd. Excelente la puesta en escena y magnífica la fotografía de Robert D. Yeoman.

En el reparto, Amanda Seyfried como como Sophie Sheridan, la hija de 25 años de Donna que interpreta, canta y baila muy bien. Lily James está magnífica en el papel de Donna joven (o sea, Meryl Streep), pues canta y baila igualmente de forma excelente.

Estas interpretaciones están enmarcadas por una labrada puesta en escena y algunos números corales divertidos y muy bien realizados, sobre todo el de Waterloo; en el caso de la Lily James, esta es «un revoltijo de hoyuelos y optimismo que le añade más encanto, sentimentalismo y hasta picardía al relato, que no cambia en lo esencial» (Oti Rodríguez).

Christine Baranski, Julie Walters; los tres padres de la chica ya mayorcetes en onda: Pierce Brosnan, Colin Firth, Stellan Skarsgard; y actores y actrices de primera línea como Dominic Cooper, Andy Garcia (estupendo como el conquistador Fernando), Cher (estupenda a sus setenta y tantos como rockera incorregible), Meryl Streep (en unas escenas breves pero llenas de emotividad), Jeremy Irvine, Alexa Davies, Jessica Keenan Wynn, Josh Dylan, Hugh Skinner, Togo Igawa, Naoko Mori y Omid Djalili. Conjunción y calidad.

Pensaba yo que parece mentira que hayan transcurrido ya diez años desde que se estrenara Mamma Mia: La película (2008), versión llevada al cine del musical creado para los teatros de Broadway en 1998 por Catherine Johnson, Benny Anderson y Björn Ulvaeus, con enorme éxito a todo nivel.

Pues bien, esta entrega es una secuela y continuación de aquella película. Hay que admitir que el emprendimiento no era fácil, pues la primera entrega estuvo motivada en su éxito de público, sobre todo por el carisma de la gran Meryl Streep y el poder contagioso de las canciones de ABBA, que es un grupo que a estas alturas, y tras mil y un prejuicios, se acepta ya sin duda como autores de una bonita música para el disfrute. Y el resultado de esta cinta está muy logrado.

Según mi parecer, esta película es mejor que su predecesora, lo cual no quiere decir que sea una joya de la filmografía, ni mucho menos. Lo que ocurre es que en esta entrega las canciones y su temática resultan más integradas en la historia, a la vez que los números musicales están más logrados y elaborados. También la narración está más conseguida y el humor es más efectivo. Es obvio que nadie pone en duda un final feliz, sin embargo, Parker parece haberse permitido ciertos fulgores de reflexión sobre la pérdida, el amor o la soledad.

Resumiendo, aquella primera cinta de 2008, que fue un clásico instantáneo kitsch dentro de una cultura popular desprendida de prejuicios y cargada de vida silvestre, hedonismo y cántico a la vida gozosa, deviene en segunda parte que comparte con aquella cierto espíritu lúdico y de amor a vuela pluma, cinta que repite muchos esquemas de aquella, si bien con el sello más introspectivo de Parker.

Sigue siendo una película que nos traslada a un jolgorio que transpira catarsis, felicidad y un sentido del espectáculo bastante hortera a la par que adictivo. Y presidiendo, el grupo ABBA y sus canciones más sublimes.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

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