El cuaderno de Sara (2018), de Norberto López Amado

  26 Mayo 2020

Drama congoleño en torno a la ambición por el coltán

el-cuaderno-de-sara-0Desde mi modo de ver, este es un filme a tener en cuenta, aunque no siempre las críticas que he leído sean buenas. Por eso, mi idea es que las películas las tiene que ver uno en persona para ofrecer su propia opinión y, en este caso, la mía es buena.

El ritmo del relato, la veracidad del mismo, la enorme tragedia africana vista por los ojos de la protagonista y un film aprovechado al máximo con recursos medios e incluso escasos. Me ha encantado por su autenticidad y el compás del relato, aunque tiene algunas escenas violentas que pueden resultar en alguna ocasión accesorias.

Hace años que Laura (Belén Rueda) busca a su hermana Sara (Marian Álvarez), una doctora desaparecida en medio de la selva del Congo. Nadie tiene noticias sobre su paradero, ni la ONG donde trabajaba ni la Embajada española. Pero un día aparece una foto suya en un poblado minero del este del país con la borrosa imagen de Sara.

Laura, sin pensarlo, se pone en camino hasta Kinshasa para adentrarse en el territorio de los señores de la guerra, un auténtico viaje iniciático, ayudada por un joven nativo (Iván Mendes). Deja atrás sus diferencias con Sara, se mete en una aventura muy peligrosa que pondrá en riesgo su vida. Aunque la película está ambientada en Congo, sin embargo, está rodada en Uganda y centrada en las entrañas de la Guerra del Coltán, mineral muy valioso. 

Norberto López Amado dirige con acierto una cinta que tiene el mérito de denunciar el drama que se vive en las entrañas congoleñas por culpa de ese mineral metálico negro y opaco, imprescindible para la fabricación de móviles. 

Hay en esa zona del planeta una guerra sin cuartel entre el ejército y grupúsculos paramilitares dominados por los señores de la guerra, que no dudan en emplear a niños en sus filas, además de agredir con saña a la población civil. López Amado coloca esta tragedia en los ojos de una mujer de clase alta que en la búsqueda de su hermana se tropieza con esta realidad ajena a su mundo y en general ajena a Occidente.

Esta parte documental del film, que en ocasiones López Amado rueda con la explícita crudeza de una África negra donde la vida no vale nada y la soldadesca brutal viola y asesina por doquier (aunque las secuencias de acción son mejorables), se eleva en interés y calidad por encima de la propia trama y es justamente la valentía de este proyecto documental en los ojos de Laura, lo que constituye una apreciable rara avis dentro de nuestro cine.

El guion, escrito por el reputado Jorge Guerricaechevarría, hace una narración en el marco de una historia de aventuras selváticas y africanas que incluye intrigas familiares y relaciones que rozan el límite.

Pero si el viaje de la protagonista es la esencia de la película, «el director, al no entretener el viaje (la aventura, la intriga) para reportajear y editorializar sobre ello […] deja que sea su protagonista quien asuma los desgastes de la tragedia» (Oti Rodríguez). Sobre todo, para que notemos en su progresivo deterioro todo el horror, sin necesidad de exabruptos ni subrayados. Es por esto que el film gana en credibilidad.

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Gran fotografía de David Omedes, con excelentes planos, y algunas melodías africanas, como la del final de la cinta, muy acertadas.

El reparto está dominado por una omnipresente y solvente Belén Rueda que hace gala de gran alarde, tanto físico como dramático, lo que dota de verismo y sentido trágico a su personaje.

Los protagonistas interpretados por Marian Álvarez ,que es fundamental en la trama (la hermana perdida), y también el de Enrico Lo Verso, como el sacerdote Salvio, resultan difíciles de entender y dejan que desear. Acompañan Manolo Cardona, Florín Opritescu, Malcolm Sitté, Iván Mendes (el muchacho acompañante, bien), Marta Belaustegui y Ramón Barea.

En resumidas cuentas, esta cinta es un meritorio esfuerzo de denuncia social, ambientación creíble y un gran esfuerzo de producción. «Un viaje físico, de un continente a otro, pero también emocional, para despertar la conciencia occidental» (Crespo).

Prácticamente todos los aspectos de la película están muy cuidados, desde la dirección y el guion hasta la música, la fotografía, la puesta en escena y una muy meritoria Belén Rueda que sostiene la cinta. Creo que es como para que nos congratulemos que nuestro cine incursione en estas temáticas y lo haga con un nivel muy decoroso.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

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