ZeroZeroZero (Serie TV, 2020)

  16 Mayo 2020

International Business

ZeroZeroZero-01El material periodístico y literario de Roberto Saviano continúa siendo fuente de inspiración para el cine y la televisión. Si su primera obra, Gomorra, tuvo su adaptación cinematográfica y una continuidad a través de la adaptación en formato de serie televisiva con el mismo nombre (muy superior la serie a la película), ahora llega la adaptación de su segunda novela, ZeroZeroZero.

Este libro seguía siendo, con la misma estructura de Gomorra, un relato periodístico trufado de datos a través de una narración múltiple y en el que básicamente Saviano dejaba al descubierto la globalización del tráfico de la cocaína y su importancia para muchas de las economías de medio mundo. El contenido ya no se limitaba a Italia, sino que recorría diferentes países como México o EE. UU.

Con este enfoque como punto de partida ZeroZeroZero, la serie de Amazon, transforma en ficción la realidad para mostrar al espectador el recorrido que efectúa la cocaína desde su origen hasta su punto de destino para su distribución. El comienzo se sitúa con la demanda efectuada por el comprador, una familia perteneciente a la Ndrangheta calabresa, que encarga la compra de un importante alijo de cocaína elaborada en México para ser distribuida entre sus socios. Este envío se materializa a través del transporte que facilita que la droga llegue desde Monterrey (México) a la región italiana.

De esta forma se muestra ese engranaje que funciona a nivel internacional y que permite hablar de una red de delincuencia que va más allá del lugar donde se distribuye la droga. La narración se articula en torno a tres bloques: Calabria significa la petición, la necesidad de contar con un cargamento de droga para distribuir en la vieja Europa; Monterrey servirá para mostrar el nacimiento de un cártel que ejercerá el control de la zona para facilitar la producción a gran escala; y Nueva Orleans, y el viaje marítimo con destino a África, deja patente el largo recorrido de la droga a lo largo de diferentes países.

En estos tres submundos, a pesar de sus diferencias geográficas, sociales y económicas; podemos encontrar elementos comunes que provoca que cada particularidad termine componiendo un organismo integral en el que todo depende de los equilibrios de cada parte. En todos ellos se produce una lucha por el poder, por el traspaso de la capacidad de mando entre las personas que forman la organización.

En el paisaje montañoso de Calabria, el nieto de un viejo mafioso pelea por convertirse en el nuevo capo de la familia, el ímpetu de la juventud que se rebela frente a la tradición; en Monterrey asistimos al enfrentamiento entre los cárteles consolidados y una trama corrupta de militares que luchan por conseguir el dominio local de la droga con el eterno conflicto entre el poder establecido y los que llegan nuevos para establecerse; y ese relevo se muestra también en la familia que se dedica a trasladar la mercancía de un lugar a otro, formada por una padre y sus dos hijos.

Cada lucha conlleva una pérdida. En las tres historias para llegar a la cima o mantenerse en ella es necesario realizar sacrificios y cada liderazgo supone acabar o perder una persona querida con la sensación de que esa pérdida se convierte en un lastre para el futuro. Cada personaje que sale airoso de su conflicto se deja en el camino, voluntaria o involuntariamente, algo esencial.

ZeroZeroZero-02

La familia continúa siendo un aspecto clave en las tres historias, pero la perversión o la capacidad de manipular este concepto —véase la voz en off en los primeros instantes de la serie— hace que por encima de los valores asociados normalmente en este tipo de relatos a la familia (los lazos de sangre como unión que preserva el amor y la tradición) se subvierta en aras de otro valor esencial: el dinero asociado al poder. Es por ello que, a pesar de la importancia de la familia, todo se sacrifica para obtener esa posición en la cúspide: la familia se respeta hasta que puede constituir un riesgo para el negocio.

La serie tiene su punto fuerte en el reparto coral que se sustenta la narración, en la escritura que dibuja a algunos de los protagonistas. Manuel (Harold Torres) el militar corrupto que termina formando su propio cártel en Monterrey es uno de los personajes mejor descritos, con una contradicción que transmite a través del rostro entre las enseñanzas del predicador, el amor por la mujer embarazada y la crueldad asesina que le mueve para conseguir sus objetivos. También está bien trazada la relación entre los dos hermanos Lynwood (Andrea Riseborough y Dane DeHaan), que se encargan del transporte del cargamento; su problemático recorrido acompañando la droga los unirá como descendientes del negocio paterno.

Frente al resto de personajes femeninos que aparecen en el filme, meras comparsas que deambulan a merced del poder masculino, cabe destacar a Emma (Andrea Riseborough), la protagonista que sí exhibe su fortaleza, dentro de ese aspecto físico endeble, para imponerse a todos los hombres que la rodean.

Por el contrario, otros personajes no tienen la suficiente entidad para acompañar ese protagonismo coral. La parte centrada en Calabria adolece de un desarrollo esquemático que nos remite a historias ya contadas, como el viejo mafioso que resiste el acoso de las nuevas generaciones esgrimiendo los valores tradicionales. De igual forma la mayor parte de los personajes secundarios apenas están desarrollados por lo que su intervención pierde emoción al estar definidos de una forma esquemática.

ZeroZeroZero-03

La tesis que plantea la serie es evidente. Todos los que intervienen en este universo criminal, con unas fronteras difusas, son peones que funcionan y tienen sentido para alimentar esa red de narcotráfico internacional que esta imbricada en toda la sociedad. Unos en la cúspide, otros en la base de la pirámide; ricos y pobres; delincuentes de la calle y millonarios; todos son piezas de un tablero gigante que tarde o pronto se sacrifican para avanzar. Parece que no hay estados o países, no hay fuerzas externas que les impidan sus objetivos: la destrucción viene de sus propias rencillas internas y no por los cuerpos policiales o militares que no dejan de ser estamentos corruptos que responden únicamente al dinero.

Para ello ZeroZeroZero despliega una factura visual con localizaciones en México, Italia, Senegal, Marruecos y EE. UU. que lleva la firma del director y productor Stefano Sollima, un especialista en traducir las páginas de Saviano a imágenes, tal y como hizo en la serie Gomorra, además de haber estado en productos similares como Romanzo criminale o Suburra. El propio Sollima dirige los dos primeros episodios y el resto corren a cargo de Janus Metz y Pablo Trapero, aunque la producción se impone al estilo de cada director y el resultado desprende una uniformidad en todo su conjunto.

Esta uniformidad se basa en dos elementos. Primero, el equilibrio que se establece a nivel narrativo entre los tres bloques y que se distribuye de manera más o menos equitativa a lo largo de los 8 episodios. Y, en segundo lugar, el uso reiterado de un mecanismo de flashbacks explicativos de las acciones que se han mostrado en pantalla; sucede un hecho relevante en el que vemos como el resultado de una acción queda en suspenso, y a continuación, la historia vuelve atrás para explicar cómo se llega hasta esa situación, asistiendo a su resolución; este recurso se repite a lo largo de la serie en diferentes momentos y capítulos y sirve para mantener un hilo común en todo el relato.

ZeroZeroZero, por su aspecto visual de gran superproducción, el juego con los contrastes del paisaje y el reparto coral es un producto que se consume con rapidez, aunque la sensación final es que ya hemos asistido a muchas de las propuestas que nos ofrece, fundamentalmente en los episodios desarrollados en México e Italia.

Escribe Luis Tormo  

ZeroZeroZero-04