Sucedió una noche (It happened one night, 1934), de Frank Capra

  24 Abril 2020

Encantadora comedia screwball

sucedio-una-noche-0Ellie Andrews (Claudette Colbert) es una bella joven, hija de un millonario, caprichosa y consentida, que logra huir de la tutoría de su padre saltando del yate donde estaba poco menos que encerrada por su padre, para evitar su boda con un hombre de dudosa reputación.

En el viaje de huida a Nueva York, en el autobús, conoce azarosamente a un simpático y atractivo joven, periodista, llamado Peter Warne (Clark Gable), que busca de una buena historia que contar para ganarse unos dólares. Las circunstancias unirán a Ellie y a Peter en un accidentado y divertido viaje.

Excelente película de Frank Capra, dirigida con dinamismo y gracia, con un excelente guion de Robert Riskin, basado en una historia de Samuel Hopkins Adams, con diálogos chisposos y geniales.

Gran música de Louis Silvers, que ofrece una partitura alegre y plástica, y añade dos canciones tradicionales: The Man On The Flying Trapeze (cantada a coro) y Who’s Afraid Of The Big Bad Wolf (que la canta Gable).

Una magnífica fotografía en blanco y negro de Joseph Walker, colaborador habitual de Capra en los años 30 y 40, que crea emocionantes escenas de velocidad (travelling de seguimiento de una caravana de coches en una carretera vallada), líricas (paso del río), cómicas (coche sobrecalentado) y de tensión (enfrentamientos en autocar), y además nos ofrece bonitas imágenes nocturnas. O sea, esta peli es una comedia maravillosa, una road movie encantadora, con mucho ritmo y un depurado sentido del humor.

En cuanto al reparto, grandes interpretaciones de un jovencísimo Clark Gable y una maravillosa Claudette Colbert. El resto de interpretaciones conforma un equipo actoral de primer orden con figuras de la época, como Walter Connoly, Roscoe Kams, Jameson Thomas o Ward Wond por mencionar algunos.

Dicen que esta película tuvo tantos imponderables e inconvenientes, que estuvo a punto de no ser rodada. A Capra, en su segunda lectura del guion, no le gustó; los actores venían lastrados, tanto Gable como Colbert, por asuntos de contrato o económicos, etc.

Y, sin embargo, llegó a ser y es, una comedia cimera en la cinematografía de todos los tiempos, una deliciosa comedia romántica que va in crescendo conforme pasan los minutos, con dos amantes tan opuestos, que consiguen hacer reír con sus diálogos y enfrentamientos.

Como dato curioso, este filme es conocido, entre otras, por haber puesto de moda lo que se llamó la screwball comedy. Se trata de un subgénero que tomó su nombre del béisbol, ya que había en los EE.UU. un jugador que conseguía darle un efecto muy raro a la bola, cosa que se llamó screwball. Entonces los críticos empezaron a usar ese concepto para referirse a un tipo concreto de comedias en las que los dos protagonistas, muy diferentes entre sí, tenían que estar toda la película juntos, soportándose, odiándose, pasando por todo tipo de situaciones disparatadas, para poder llegar a un desenlace feliz donde la tensión entre ellos se transforma en amor.

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Película de gran frescura, realizada con maestría y vivacidad. Pero para reforzar todo esto diré, a favor de su curriculum, que fue la primera cinta en obtener premios Oscar en las cinco principales categorías, esto es: mejor película, mejor director (Capra, que ganaría este galardón en tres ocasiones), mejor actor (Clark Gable), mejor actriz (Claudette Colbert) y mejor guion adaptado (Robert Riskin).

De hecho, Sucedió una noche es una comedia que es ya un hito en la historia del cine, sobre todo de los años treinta, a mayor gloria del gran Frank Capra. Y la Columbia Pictures, por aquel entonces una productora modesta, pasó por obra y gracia de este film, al club de las llamadas Majors, o sea, las grandes productoras junto a la Paramount, Warner Bros., MGM, Universal y Fox.

Realmente Capra merece cualquier homenaje por la cantidad de películas enormes y divertidas que ha dirigido: Caballero sin espada (1939), de contenido político; Arsénico por compasión (1944), para partirse de risa; o ¡Qué bello es vivir! (1946), de las que hacen llorar.

Resumiendo, una comedia de obligado cumplimiento, incluso para quienes piensen que el cine de los años treinta no merece ser visto: ¡se equivocan! Sucedió una noche es una pequeña-gran obra maestra, más si consideramos que ya no se hacen comedias de este corte.

Con Capra hay que doblar la rodilla, y reír, reír sanamente, que es como hay que reír.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

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