No «home movies»

  16 Abril 2020

Cine de confinamiento

tishe-0En las últimas semanas se han empezado a proponer y difundir en varias redes sociales todo tipo de actividades culturales para hacer en casa durante el confinamiento. Entre todas y, como no podía ser de otra manera, están las propuestas de nuevos e improvisados festivales de cine que llaman a la participación con trabajos realizados durante esta cuarentena, es decir, en casa y con los medios que tengamos a nuestro alcance.

Es especialmente interesante el Festival de Cine Experimental Coronavirus (1) que, no sólo cuenta con un jurado compuesto por profesionales del más alto nivel en lo referente a la imagen en movimiento, sino que, además, podemos advertir en su planteamiento que no ven esto como una ocurrencia anecdótica, sino, más bien, como un escenario interesante para potenciar nuestra creatividad.

Iniciativas como ésta guardan un nexo, si bien con una limitación más exigente, con otros festivales ya existentes como, por ejemplo, aquellos que acogen únicamente trabajos realizados con móviles (SmartFilm festival, Cinephone), de una determinada duración (1minutefilmfestival, 15SecondPhone Fest) o donde hay un tiempo determinado para realizar la pieza como el Festival Express, donde los participantes disponen de un intervalo de 10 horas para realizar el trabajo. En todos ellos, hay una limitación impuesta más o menos importante con la que tendrán que lidiar (2).

El establecimiento de límites supone la renuncia voluntaria a una multitud de cosas posibles, pero inabarcables, y permite centrarnos en un marco más concreto y manejable en el cual ejecutar la acción. Aunque el uso de las restricciones es algo corriente en cualquier contenido artístico, ya que los artistas han tenido siempre que limitarse a unos materiales, unos formatos, unos tiempos… no obstante, el uso consciente y determinado de la limitación como estrategia creativa no comenzó a ser utilizada de forma decidida hasta la aparición de las primeras vanguardias artísticas.

A comienzos del siglo XX, la poesía de índole experimental y las prácticas artísticas, especialmente ligadas a la tensión entre imagen-texto, emplearon restricciones y todo tipo de automatismos para construir sus obras, por ejemplo, para dejar manifestarse al absurdo y el azar como los dadaístas, o al inconsciente y lo irracional en el caso de los surrealistas.

Pero quizá, los que más han sabido ver y explotar las posibilidades de las restricciones ha sido el grupo de experimentación literaria OuLiPo Taller de literatura potencial. Este taller, fundado en 1960 por François Le Lionnais y Raymond Queneau, lo forman (todavía está en activo) principalmente escritores y matemáticos que hacen uso de todo tipo de restricciones o «trabas» (término que alude a las pautas que se autoimponen y que determinan la estructura del texto) que deben de sortear, siendo muy ilustrativa la definición que dijo Marcel Benabou del trabajo de estos autores: «una rata que construye ella misma el laberinto del cual se propone salir».

Multitud de grupos surgieron derivados del OuLiPo aplicando la misma idea (imposición voluntaria de restricciones) en otro tipo de prácticas artísticas. Tal es el caso del OuCiPo (con un enfoque específico en el cine) de los que, sin embargo, no hemos encontrado rastro alguno de sus trabajos. Sí, de otros muchos pequeños colectivos que en diferentes partes del mundo han seguido el planteamiento oulipiano, quizá añadiendo el factor fetiche de lo analógico. Un ejemplo de esto sería el grupo Les Petit films, un taller de cine creativo que se reunían tanto en París como en Nantes. Aquí los participantes se proponían cada mes una limitación distinta (técnica, temática o formal...) y sólo aceptaban creaciones originales en Súper 8.

oulipo

En el cine, emplean limitaciones en mayor o menor medida un gran número de películas: desde películas comerciales como Buried (2010), donde el protagonista pasa enterrado en un ataúd de madera durante toda la película, hasta obras maestras como El arca rusa (2003), filmada en un sólo plano secuencia. Por supuesto, no olvidamos el cine Dogma y, en especial, una película realizada unos años tarde por Lars von Trier y Jorgen Leth, Five Obstructions (2003). A medida que las limitaciones van tomando más importancia y determinando la forma de la película, nos acercamos a un cine cada vez más experimental, y de forma significativa, al llamado cine estructural de Michael Snow, Hollis Frampton, Ernie Gehr, entre otros.

Pero volvamos al comienzo, en Encadenados nos hemos propuesto situarnos en esta tesitura, ¿cómo hacer una película en casa durante el confinamiento?, y recomendaros una serie de pequeñas buenas películas que fueron filmadas por sus realizadores con muy pocos medios en sus casas, lugares de trabajo u otros espacios concretos y reducidos, que esperamos sirvan de ejemplo y, quien sabe, quizá animen a más de uno a participar en estas iniciativas que comentábamos arriba.

Cansado de esperar la financiación para una película, el director ruso Victor Kossakovsky, comenzó a pasar mucho tiempo en casa y a filmar desde la ventana de su apartamento lo que sucedía en la calle. Entregado a su intuición y al azar, Kossakovsky filmó, a lo largo de un año, desde la ventana de su apartamento la cotidianeidad de su calle de San Petersburgo, mientras la ciudad se preparaba para su 300 aniversario.

El título, Tishe! (2003), es la única palabra que se oye en toda la película y significa algo así como mantener silencio, esconderse. El realizador no interviene, nadie parece percatarse de que está grabando desde la ventana, aún así, consigue capturar escenas tan atractivas que pueden dar la sensación de estar controladas de algún modo, pero que, en realidad, se deben a un laborioso trabajo de observación.

buried

Tras el aprendizaje que supuso Tishe!, Kossakovsky, vio claro que podía trabajar con muy pocos medios, a su propio ritmo, con tiempo para centrarse en otras cosas que le interesaban más que estar pendiente de los problemas que acarrea una producción cinematográfica al uso y, dos años más tarde, realizó en su casa Svyato (2005), un documental en el que el realizador filma a su hijo pequeño en el momento que éste descubre su imagen por primera vez.

En 2010, en el marco del Proyecto XFilms del Festival Punto de Vista, el leonés Chus Domínguez se alojó en la pensión Eslava para realizar Notas de lo efímero (2011). Al comienzo de ésta, el realizador se apoya en un texto para exponer la premisa que seguirá durante el resto de la película: (…) «Este cuaderno contiene los apuntes diarios grabados en la pensión y editados cada noche con una única condición: no revisar el montaje de los días anteriores».

Con esta regla autoimpuesta, Domínguez construye el esqueleto de la película y, como en Pas à Genève (2014), del colectivo Lacasinegra, una vez delimitado el marco de acción, el realizador, puede liberarse de cualquier convencionalismo narrativo, sin temor a que el espectador se pierda y, en su lugar, centrarse en otros aspectos formales más interesantes.

Partiendo de una restricción externa muy férrea, Jafar Panahi se las ingenia para realizar This is not a film (2011), donde a la espera de la sentencia de apelación que decidirá su destino (había sido condenado a 6 años de prisión y 20 años de prohibición para hacer cine), el director de Taxi (2015) realiza, con tan sólo una pequeña cámara y un móvil, un filme donde cuenta algunas de las secuencias de otro proyecto que le gustaría hacer, pero que no le dejan, a la vez que documenta su día a día bajo arresto domiciliario. Aquí, como ocurría en Notas de lo efímero, el tratamiento performativo y procesual se impone a los procedimientos lógicos de la tradición del documental.

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Taxi (2015), de Jafar Panahi, así como, la excelente película de Abbas Kiarostami Ten (2002), son, ambas, buenos ejemplos del uso de una limitación espacial en el cine. Las dos fueron rodadas íntegramente dentro de un automóvil, siendo especialmente interesante el sistema automático que Kiarostami establece en Ten para favorecer la espontaneidad de los actores durante el rodaje. Dentro del coche que recorre la ciudad de Teherán, se conectaron a cada lado del vehículo dos cámaras digitales, mostrando a la conductora y su pasajero de turno, respectivamente, de forma que, ni el celebre realizador, ni el director de fotografía tuvieran que estar presentes durante la filmación.

Al igual que Tishe!, Là-bas (2006), de Chantal Akerman, y Day is done (2011), de Thomas Imbach, están también filmadas desde una ventana. La primera desde un hotel donde Akerman se recluyó durante una estancia en Tel Aviv; la segunda, desde el estudio del realizador suizo. En ambas está muy presente la idea de autorretrato, mientras que Akerman reflexiona en voz alta sobre los últimos acontecimientos de su vida, así como de temas de actualidad, Imbach emplea los mensajes del contestador de sus allegados para esbozar un contorno de sí mismo mientras filma un paisaje urbano de Zúrich. 

Para acabar, la última película de Chantal Akerman, No home Movie (2015) un personalísimo documental sobre su madre, una anciana superviviente de la II Guerra Mundial y el nazismo, que pasa los últimos años de su vida enclaustrada en su piso de Bruselas.  

Decía uno de los autores oulipianos más relevantes, George Perec, «en el fondo me pongo restricciones para ser totalmente libre» (3). En Encadenados esperamos que, de algún modo, el cine como la literatura o, el arte en general, os ayude a ver este confinamiento como algo más que un mero impedimento donde fijar todas vuestras frustraciones y temores y, en su lugar, contribuya a fijaros en las cosas que antes pasaban desapercibidas, dándole importancia a aquellas que realmente lo merecen.

Y, en el caso de los más creativos, se convierta en un revulsivo para configurar un espacio de trabajo concreto y manejable que, a su vez, ejerza de columna vertebral de vuestro proyecto. Quizás, con un poco de suerte consigamos, después de todo, sentirnos más libres.

Escribe Rubén Marín Ramos  

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Notas:

(1) Festival de Cine Experimental Coronavirus.

(2) Otros Festivales con una temática relacionada que os pueden interesar: Cuarentena Film Festival: cortos de andar por casa, Una casa. Festival de Cine en Primera Persona, Toronto Smartphone Film Festival, SmartFone Flick Fest, San Diego International, Mobil Film Festival, Filminute, Mobile Film Festival.

(3) «Au fond, je me donne des règles pour être totalement libre» (Georges Perec citado en OuLiPo, 2012-2013, p. 3)

Links de películas completas:
Tishe! (2003), de Victor kossakovsky
Notas de lo efímero (2011), de Chus Domínguez

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