Marin Pruteanu: '4 meses, 3 semanas, 2 días'

  23 Febrero 2009

Una película impactante:
4 meses, 3 semanas, 2 días 
Escribe Marin Pruteanu (1)

4meses3semanas2dias.jpgMe he fijado con alegría y sorpresa que mucha gente de mi entorno, de todas las nacionalidades, conoce la película del rumano Cristian Mungiu, 4 meses, 3 semanas y 2 días. Nos podemos imaginar cómo puede mejorar la imagen de Rumania por parte de tal producto cultural.

Seguramente, cada uno tiene su propia interpretación. Desde mi punto de vista, como rumano, la película es sobre un personaje que no aparece en este título, el personaje es el rumano de hoy.

Al final de la película hay un texto que dice: “recuerdos de la época de oro”. Entonces lo que se puede ver son los recuerdos de alguien que vive hoy en día. La película es como una exploración en la subconciencia colectiva de los rumanos para sacar a la superficie un trauma histórico profundo. Cristian Mungiu, con habilidad de hipnotizador, nos obliga a revivir humildad, miedo, violación consentida, prohibiciones absurdas, la oscuridad y lo artificial de unos tiempos sedimentados en la biografía de los rumanos. Todos estos nos han llegado al resultado que ya veremos: una humanidad disensual, violenta, inaguantable desde el punto de vista social y político.

El argumento de la película se conoce bien: una estudiante que se queda embarazada intenta abortar ilegalmente con el apoyo de su compañera de piso. El médico que se ha comprometido hacer el aborto pide a cambio que las chicas hagan sexo con él, como pago para el aborto. Con desesperación, entre la gestión política abusiva de la maternidad y los prejuicios informales de aquella época, las estudiantes aceptan la violación. La retorsión de la sexualidad esta subrayada por unas escenas hechas con realismo y dramatismo.

4meses3semanas2dias0.jpg 

 

 

Al final de la película, la victima parece recuperar su normalidad, el signo que había regulado su sufrimiento y va a vivir con él como con el recuerdo de un incesto (los que normalmente debían haberla protegido son, en ultimo análisis, la causa de la violación).

Queda como un emblema y como una luz de esperanza la amistad de las dos chicas, amistad que va hasta el sacrificio. Sobre ese sacrificio se puede construir una nueva Rumania sana. Hablando sobre el pasado, Cristian Mungiu trata del presente.

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(1) Marín Pruteanu es responsable cultural de la organización Nou Horizon, es de origen rumano y vive en Valencia.