Parenthood, la serie de TV

  28 Abril 2011

Arduos comienzos

parenthood-00La primera temporada contó solamente con trece episodios debido a que la cadena decidió esperar a la actriz Maura Tierney ―Urgencias―  para interpretar el papel de Sarah Braverman, pues ella rodó el episodio piloto. Esta espera finalmente no fructificó teniendo que contar, en última instancia, con Lauren Graham ―Las chicas Gilmore― para dar vida a la hermana mayor.

Apuesta arriesgada puesto que el público televisivo aún tenía ligada su imagen a Lorelai Gilmore, personaje que interpretó durante siete años. Además, su química con Alexis Bledel, su hija en dicho show,  trabajada durante ese largo lapso de tiempo, parecía insuperable, pero aquí junto a Mae Whitman demuestra que su compatibilidad es incluso más alta que con Bledel, hecho favorecido por las dotes interpretativas de Whitman que superan sobremanera las de Bledel.

Mientras Tierney, desgraciadamente, no se recuperó a tiempo de su enfermedad quedando relegada a Toda la verdad, serie que fue cancelada precipitadamente.

El show fue estrenado a mitad de temporada demostrando en esos escasos capítulos su valía, siendo renovada para una segunda en la que, por fin, ha podido culminar todo ese potencial mostrado en los insuficientes trece capítulos que conformaron la primera entrega.

Un toque de distinción

parenthood-1-lauren_grahamEl pasado 19 de abril concluyó en Estados Unidos la segunda temporada del drama familiar protagonizado los Braverman. Típica familia estadounidense con unos problemas a los que estamos más que acostumbrados y tramas ya vistas con anterioridad en infinidad de ocasiones.

Hasta ahí todo normal e incluso aburrido, sin embargo, si miramos de cerca esas corrientes tramas con esos estereotipados personajes, descubrimos que no se trata de una serie común sino que, narrando temas mundanos, consigue la difícil labor que supone no ser nada fútil.

A pesar de situarse bajo el arquetipo de series como Cinco hermanos, Cinco en familia y derivados ―a las cuales, por cierto, las traducciones han perjudicado severamente―, Parenthood sólo comparte con ellas su género, el drama familiar.

Mientras que los Walker se ven envueltos en tramas irrisorias, sus relaciones son utópicas y no existe un hilo conductor en un argumento que se resquebraja con el paso de las temporadas, Parenthood se hace más robusta con el transcurso de los episodios, encontramos temas diversos perfectamente desarrollados y las relaciones interpersonales que en ella encontramos son interesantes y realistas.

Éste es el principal logro del show y lo que hace que se zafe de sus competidores sin dificultad, no es tarea fácil imprimir realismo a situaciones cotidianas, si no se hace de un modo adecuado pueden surgir escenas ridículas y que poco, o nada, tengan en común con lo que se pretende expresar. Los Braverman ofrecen todo el conjunto, mediante un guión perfectamente trazado, llevado a la vida por intérpretes que realizan su trabajo con esmero, se generan escenas de inusitada autenticidad que consiguen hacernos creer que estamos ante una familia real con problemas reales.

Química y complicidad entre los actores han crecido exponencialmente desde el piloto, Peter Krause y Sarah Ramos parecen realmente padre e hija: en los instantes finales de la temporada cuando Adam, el personaje interpretado por Krause, ha de aceptar la relación sentimental de su hija con su novio, somos testigos de cómo un padre sufre al tener que admitir el crecimiento de su retoño.

Asimismo en dicha trama, se nos ofrecen otros dos puntos de vista: el de Haddie, Ramos, que se siente juzgada por su padre, y el de Kristina, Monica Potter, la madre que es el punto de encuentro de los dos. Esta manera de enfocar la situación es lo que hace la narración de los guionistas mejor que la de la media, ya que normalmente se nos ofrece un sólo punto de vista que se supone el mejor o el correcto, pero aquí podemos ver cómo se siente cada uno de los protagonistas empatizando con ellos, lo que ayuda a que produzca la creación de un vínculo.

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Los guionistas asumen riesgos, erigiendo escenas que colocan a los personajes al límite, cuando lo sencillo sería seguir un camino claramente trazado por otros shows que conocieron el éxito. Un ejemplo que ilustra esta afirmación es una escena entre Sarah Braverman y su hija Amber en la que esta última, para zafarse de ella, le propina un empujón. Esta situación, común en la mayoría de familias, es impensable en series como Siete en el paraíso, que recurriría a otra resolución más ética en un conflicto madre-hija, siempre más alejada de la vida real que la encontrada en el show de la NBC.

Parenthood tampoco se pierde en las historias lacrimógenas de los Salinger, mientras que la serie de Christopher Keyser y Amy Lippman se regocijaba en los problemas y desgracias de los hermanos que se hacían más y más inverosímiles con el paso de las temporadas: cáncer, alcoholismo, embarazos no deseados, etc.

El proyecto de Jason Katims trata los problemas de un modo más directo, centrándose en el día a día, en temas que pudiendo resultar aburridos debido a lo común de su carácter: relaciones entre primos, amorosas, problemas laborales, etc., se tornan en entretenidos, único propósito de una serie de este carácter en la que lo importante no es sorprender ni elucubrar tramas repletas de misterio, sino el camino recorrido por los personajes y cómo lo afrontan, así como sus destinos.

Uno de los grandes aciertos de la serie es que uno de los protagonistas tenga una enfermedad poco conocida, como es el síndrome de Asperger. Que el afectado sea un niño permite, además, explorar una mayor cantidad de temas, como la detección de la enfermedad y en qué consiste. Derivando en escenas extremas entre su familia y el afectado, vemos cómo los familiares cercanos han de aprender a lidiar con el trastorno y las situaciones a las que se ven expuestos.

Esta elección muestra, una vez más, el espíritu arriesgado de los guionistas, dado que este personaje conlleva un mayor número de trabajo e investigación, existiendo la necesidad de tener asesores expertos en la enfermedad para evitar incongruencias.

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El responsable

Jason Katims ha recorrido un largo trayecto desde que participara en la genial Es mi vida, serie compuesta únicamente por 19 episodios, pero que con el paso de los años se ha ganado el apelativo de serie de culto, tratando la adolescencia y las vivencias en el instituto de un modo terriblemente original, que hasta la fecha no se ha vuelto a repetir.

El proyecto más destacado de Katims fue sin lugar a dudas Roswell, serie de ciencia ficción juvenil acerca de unos extraterrestres adolescentes viviendo en Nuevo México que, con tres temporadas, marcó una época en la extinta WB.

En Parenthood, Katims tiene sumo cuidado de su proyecto, ocupándose incluso de la dirección de algún episodio. Que el creador se involucre es de tremenda importancia dado que muchas series conocen el fracaso cuando sus padres deciden marcharse o asumir un mayor número de proyectos, los cuales no les permiten dedicar tanto tiempo a los adquiridos con anterioridad.

Friends es un ejemplo de serie que mantuvo a sus creadores y su calidad hasta su episodio final. Al otro lado del túnel hallamos a J. J. Abrams, un soberbio creador de shows, pero que al abandonarlos prematuramente provoca una caída en picado de su calidad, hecho acaecido tanto en Felicity como en Alias. Dichas series continuaron sus andaduras con otros dignos shows runners, pero sólo volvían a brillar cuando Abrams echaba una mano.

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Lo que está por venir

Parece ser que la NBC va a optar por renovar el show para una tercera, y merecida, temporada tras un episodio final que reunió un decente número de espectadores.

El final de la segunda entrega es totalmente abierto, el destino de todos los personajes está en el aire. Si como todos los factores sugieren este otoño vuelve a las pantallas estadounidenses, los Braverman pueden dar mucho más de sí ya que han acabado en el mejor momento: es un instante dulce en el que todos los planetas están alineados, sus efectivos están perfectamente preparados y listos para que la tercera temporada sea explosiva.

Si algo ha demostrado Parenthood son sus ganas de seguir mediante continuidad, entrega y regularidad.

Escribe Sonia Molina

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