Algo queda (2010), corto de Ana Lorenz

  30 Septiembre 2010

Un canto de esperanza

Algo quedaRecibí una comunicación para el pase en la Filmoteca Valenciana de un corto. Acudí sin saber quién era el director o la directora. Allí, en el pase, gente conocida, amigos… y la directora, Ana Lorenz. Claro que la conocía. A ella y a su familia, pero desconocía larga (y variada) trayectoria en el mundo del cine.

Después de ver el corto busqué en la red algunos de sus trabajos anteriores. En todos ellos existía, sin duda, un intento de entrar en el mundo de los sentimientos, de mostrar personas que tratan de buscarse o encontrarse en el amor o en el desamor. Cortos realizados casi todos en colaboración con otros directores. Cortos en los que prima la relación a dos, el uso del primer plano, en los que se busca sacar el máximo al actor o la actriz. De todos ellos el mejor es Algo queda.

¿De qué va el filme? En principio sobre el alzheimer. Así de simple. Una mujer que cuida a su madre que padece la enfermedad. El comienzo presenta el intento de que la mujer se adapte a un centro especializado. Ruega a la hija que la lleve a casa. A partir de este momento, en paralelo asistiremos a dos situaciones: una en el presente (la hija cuidando a la madre), la otra en el pasado (la madre cuidando a su hija pequeña).

De aparente simple estructura, debido a que las escenas funcionan como espejo unas de otras, pero invertidas, el filme se presenta como un camino de ida y vuelta basado en aprender en las diferentes etapas de la vida, o también en volver sobre el camino andando, pues lo aprendido ha quedado borrado en el camino.

Los cortometrajes tienden, en general, a contar un trozo de existencia, ir en busca de un final inesperado o convertirse en un forzado, o no, chiste. Incluso en esta línea se inscribe el corto Alumbramiento de Chapero-Jackson, con el que éste de Ana Lorenz podría tener una relación. Pero ese corto narra exclusivamente la muerte de un personaje, mientras que Algo queda procede a extractar toda una vida en apenas un cuarto de hora. Si a veces los largos parecen cortos alargados, el filme de Ana Lorenz parece un largo (perfectamente) resumido.

¿De qué va el filme? En principio sobre el alzheimer. Así de simple

Con amor la película se acerca a los personajes, viven, respiran en la pantalla, nos comunican de forma simple pero eficaz lo que siente. Y es que Algo queda es ante todo un filme sensible sobre los sentimientos a flor de piel donde se nos cuentas bastantes cosas.

Asistimos a la degradación de una persona debido a la enfermedad, algo que se muestra de forma precisa en una serie de momentos (el puzzle, la visita de la amiga, la comida…). Instantes que sirven para contraponer dos aprendizajes, como antes he insinuado: el de la niña que aprende, el de la mujer que ha desaprendido. La vida con sus vaivenes…

El sacrificio (la entrega) de una madre por su hija se corresponderá con la devolución de ese cuidado, entrega pero invirtiéndolo. Las secuencias en paralelo (insisto: a veces de planteamiento fácil, pero no de resolución) muestran los dos aprendizajes. A uno, el de la infancia, se corresponde el otro, el de la ancianidad. Dos momentos idénticos pero alterando el papel de las protagonistas.

Asistimos a la degradación de una persona debido a la enfermedad, algo que se muestra de forma precisa en una serie de momentos

Se podrá criticar el “aislamiento” de los personajes principales (madre-hija) de forma que sólo exista el “mundo” femenino. Lo busca desde luego la directora en pos de una mayor claridad en la narración. También de su facilidad expositiva.

Una excelente dirección de actores, una buena banda sonora, un eficaz montaje (debido, como el guión, a la propia realizadora) se aúnan para conseguir un corto estimable, que sin duda va más allá del tema de la enfermedad. Nada menos que sus imágenes nos hablan de pequeños encuentros (esa escena final de “unidad” entre madre-hija), del sacrificio de las madres, de la degradación del ser humano, del nacimiento a la muerte, del amor materno-filial… de, en una palabra, la vida en sus diferentes formas y facetas.

Algo queda sin duda después de la visión de este corto que nos lleva a interesarnos por las próximas obras de Ana Lorenz. Esta película es todo un canto de esperanza no sólo sobre la vida, también sobre la futura labor de la joven realizadora.

Escribe Adolfo Bellido

Algo queda sin duda después de la visión de este corto que nos lleva a interesarnos por las próximas obras de Ana Lorenz