Apuntes sobre "Leonera" de Pablo Trapero

  03 Octubre 2009

Atrapada con salida
Escribe Gabriela Mársico

Una historia sobre la maternidad y la relación de amor entre madre e hijo dentro de una cárcelLeonera, filme de Pablo Trapero, es, en palabras del director, una historia sobre la maternidad y la relación de amor entre madre e hijo dentro de una cárcel. Leonera es un lugar de tránsito en las cárceles argentinas donde los presos esperan detenidos el proceso. También, se refiere a la actitud de leonas que toman las madres presas con sus hijos.

Julia Zárate (Martina Gusman) es una joven universitaria que despierta una mañana con las manos ensangrentadas por un crimen ocurrido en la cocina de su departamento y del que Julia parece no tener memoria. Julia es detenida, y llevada a prisión, acusada por la muerte de su novio Nahuel y por las lesiones provocadas a Ramiro, amante de ambos. Un juez de instrucción (Ricardo Ragendorfer, acertadísima elección del ya emblemático periodista policial) le dicta prisión preventiva. Debido al embarazo de Julia, la historia se desarrolla dentro del pabellón de madres de la cárcel de Olmos, una prisión desgraciadamente muy emblemática, según Trapero, ya que en ella existió una cárcel ilegal conocida como la Cacha que funcionó durante la última dictadura militar como una maternidad clandestina.

La presencia de Julia en el pabellón es como la de un cuerpo extraño, se hace evidente que ella no pertenece a ese lugar. Y para ratificarlo, Marta, compañera de presidio, que se transformará en aliada y salvadora, comenta: "vos no sos de acá".

A su vez Marta le dirá que ella está allí por pobre, por pelotuda...

Esta respuesta nos introduce a una categoría de preso que abunda en la Argentina: el preso social.

La presencia de Julia en el pabellón es como la de un cuerpo extraño, se hace evidente que ella no pertenece a ese lugar

El preso social: somos re-parias

El objetivo del filme, según Trapero, no es denunciar el hacinamiento o las condiciones insalubres de las cárceles argentinas. Sí proponer un punto de partida, de debate, de análisis.

Pues bien, tratemos de esbozar un perfil tentativo de lo que sería un preso social. Un preso social es un marginado que está encerrado por pobre, es un producto de la miseria, la exclusión, el desempleo, el analfabetismo y la desnutrición entre otras cosas.

¿Cuál sería el punto de partida para tal debate o discusión?

La protagonista resulta tan ajena como exótica dentro de la comunidad carcelaria. Si bien comparte los mismos problemas o carencias dentro del penal, su pertenencia de clase le facilitará su estadía. A través de tarjetas de teléfonos, que dentro de la cárcel es igual a dinero circulante, comprará la protección y despertará el interés de Marta, que más tarde, le facilitará la salida del país, consiguiéndole documentos falsificados.

Lamentablemente no escucharemos la voz de las presidiarias excepto para hacer algún comentario al pasar: rubia, al gato hay que atarle los bigotes a la reja, o el iluminador, somos re-parias, vos, a Julia, estás rebien atendida.

Los presos, a su vez, se harán escuchar sólo para cantar un villancico navideño en la Noche Buena. Queda claro en el filme que si bien las internas no tienen voz, tienen el cuerpo para ponerlo, y agredirlo, basta con recordar la escena en que una madre a la que le han quitado el hijo se corta las venas en señal de protesta. 

Sálvese quien pueda

Sálvese quien pueda

Leonera es reveladora en cuanto reproduce la perversidad del sistema social, político y judicial argentino. En el momento del careo, Ramiro, a pesar del amor que siente por Julia y su hijo, da una versión de los hechos que inculpa claramente a la protagonista. Luego, en una de las escenas finales, Julia, en medio de un traslado para visitar a su hija en casa de su madre, encierra en la cocina a la guardia del penal junto a la empleada doméstica que trabaja en la casa. Ellas quedan encerradas. Julia, por el contrario, logra escapar y acceder, gracias al dinero que le sacó a su madre, a la libertad, a la esperanza de otra vida. Quedando así desmontados los mecanismos de las trampas que pone el sistema a los que quedan atrapados.

Julia es un producto de la clase a la que pertenece. Es individualista. Frente a un conflicto: la sustracción de su hijo por parte de su madre, no pone el cuerpo como antes lo hizo una presidiaria, ella se maneja con las enseñanzas del sistema liberal de enfrentar una situación crítica con un criterio de salvación personal. En el momento en el que las presas se solidarizan con ella y arman una especie de mini motín: en vez de incendiar colchones, queman una almohada, son reprimidas por las fuerzas de seguridad del penal. Mientras tanto, gracias a todo el despliegue y solidaridad de las presas, Julia logra ir a la oficina del director para pactar más tarde en estos términos: yo te ayudo, me ayudas, y llegamos a un arreglo. Abrazo.

Julia pacta con el director y sella el pacto con un abrazo. Lo que no puedo imaginar es al director pactando con cualquier otra presa. ¿Por qué será? Cuando en la escena final vemos a Julia cruzar el río y caminar con su hijo hacia la libertad nos queda la triste sensación de todas las presas que no pudieron, ni podrán lograrlo. Salir en libertad.

 

Cuando en la escena final vemos a Julia cruzar el río y caminar con su hijo hacia la libertad nos queda la triste sensación de todas las presas que no pudieron, ni podrán lograrlo