David Carradine, una leyenda

  13 Junio 2009

El adiós del pequeño saltamontes
Escribe Mister Arkadin

David CarradineDavid Carradine murió a los setenta años. Fue en un día del mes de junio de 2009, en un hotel de la ciudad de Bangkok donde rodaba Strech a las órdenes de Charles de Meaux. Sólo faltaban tres días para que el rodaje terminase.

Su fallecimiento, rodeado de demasiados interrogantes, ha llevado a especular a algunos medios de comunicación sobre las circunstancias en que se produjo. La vida del actor, aureolada con signos de la rebeldía e inconformismo, eran una fuente referencial para arrojarse sobre el actor.

Escritos que hablan de que si el día anterior al de su muerte había estado bebiendo sin parar, que si su muerte (probablemente un suicidio) formaba parte de un juego sexual por la forma en que se encontró el cadáver colgado de una soga, y, al parecer, con los testículos también atados. ¿Era acaso la forma de probar, al borde de la muerte, un supremo orgasmo?

Una familia de artistas

David era uno de los tres hijos actores del gran John CarradineLa suya era una familia de artistas. Su padre fue John Carradine, quien había intervenido en más de trescientas películas. Uno de sus personajes más conocidos fue sin duda el de tahúr enamorado de La diligencia de Ford, director con el que trabajó en otros muchos filmes, como Huracán sobre la isla, Las uvas de la ira, Corazones indomables, El hombre que mató a Liberty Valance, El último hurra, El gran combate...

Intervino también en muchas series de televisión sobre todo del oeste, y en muchas películas de ese género (o de misterio y de aventuras) como Tierra de audaces de Henry King, La venganza de Frank James de Lang, Johnny Guitar o La verdadera historia de Jesse James, dirigidas ambas por Nicholas Ray... y en otros muchos títulos tan heterogéneos como Los diez mandamientos de Cecil B. De Mille, Sinuhé, el egipcio de Curtiz, El último magnate de Kazan, Aullidos de Joe Dante, Jerry Calamidad de Jerry Lewis, Todo lo que usted quiso siempre saber del sexo de Woody Allen.

De sus, al menos, cinco hijos, tres se dedicaron al cine. David (1936), el mayor de ellos, Keith (1944) y Robert (1954) han hecho mucho cine y televisión. El más conocido ha sido David por algunas de las importantes películas en las que ha intervenido y, sobre todo, por su papel del pequeño saltamontes en una mítica serie de los tiempos en los que le televisión era en blanco y negro: Kung fu. Entre series y películas intervino en más de doscientos títulos.

Keith y Robert intervinieron en más de cien. Los tres juntos trabajaron en una película de Walter Hill, Forajidos de leyenda sobre Jesse James y su banda, en la que interpretaban a los hermanos Younger.

David Carradine y el cine español

forajidos_de_leyenda.jpgDavid Carradine trabajó en diferentes etapas de su vida con dos directores españoles: uno reconocido, otro que comenzaba. Fueron Río abajo de José Luis Borau y Bala perdida de Pau Martínez. La primera no fue un éxito, la segunda no se ha llegado a estrenar comercialmente.

Río abajo se rodó en Nuevo Laredo (México), al otro lado de Río Grande. Una población en la que, por entonces (1984), abundaba la prostitución, las tiendas de chucherías y de botas de montar. Todo expuesto a la mirada de los norteamericanos que pasaban la frontera en busca de tipismo o para comprar todo cuanto pudieran.

En esa película, David Carradine interpretaba el papel de un policía corrupto que perseguía a todos aquellos mexicanos que trataban de pasarse al otro lado de la frontera. Su oponente femenina era una joven prostituta a la que daba vida Victoria Abril. Según se contó de aquel rodaje, el actor hacía una vida muy especial y para nada se trataba con los españoles del equipo.

A Bala perdida ni se sabe cómo llegó. Quizá porque era un western ("Trabajar en el western es todo un orgullo" dijo alguna vez) o quizá porque le pagaron bien. Fue ya en plena decadencia del actor. Se rodó en El Campello (Alicante) y se rodeó de actores y técnicos españoles. Con él trabajaron Juanjo Puigcorbé, Emilio Gutiérrez Caba, Mercedes Sampietro y Cristina Plazas.

En la Mosrtra de Valencia de aquél año debió pasarse la película o al menos promocionarse, porque uno de los actores que pasaron por la alfombra roja fue David  Carradine. Imponiendo su físico, su estilo y su poderío... ya en plena decrepitud, aunque todavía Quentin Tartantino le haría respirar el final de su gloria al convertirle en el interprete de Kill Bill (2003-2004). Aún en estos años de declive el actor era incansable. Nada menos que desde 2004 hasta su muerte, intervino en unos cincuenta títulos, incluyendo películas y series televisivas.

El que Tarantino se hubiera acordado de él para su doble película le llevó a decir al actor (lleno de agradecimiento): "He interpretado obras de Shakespeare y sí, ese tío escribía bastante bien, pero para mí Quentin Tarantino es el mejor".

'Kill Bill'   Carradine fue un auténtico maestro en artes marciales

Un instante, una vida

Nacido en Hollywood en 1936, el actor estudió en San Francisco teoría musical y composición. En su infancia fue un niño rebelde, al que no gustaba ser hijo de un actor de un cierto renombre. Durante su juventud, se convirtió en uno de los pioneros del movimiento hippie norteamericano, viviendo en comunas de acuerdo a las normas grupales del movimiento. Se instaló en Vermont, trabajando como peón agrícola antes de dedicarse, primero, a la música y, luego, al mundo del teatro. Escribió música y canciones para una compañía teatral de San Francisco (San Francisco College), lo que le llevó a descubrir el mundo de la escena. Con ese grupo escénico trabajó como actor dando vida a personajes clásicos en Otelo, Un enemigo del pueblo, La muerte de un viajante, Macbeth, La tempestad...

Estuvo dos años en la Armada antes de trasladarse a Nueva York, donde actuó en Broadway. De ahí pasó a la televisión, interviniendo en series como El virginiano, Shane (dando vida al personaje original de Alan Ladd en Raíces profundas de Stevens), La hora de Alfred Hitchcock... En 1972 se incorporó al mundo del cine, interviniendo en algunos de las primeros títulos de Scorsese, como El tren de Bertha y Malas calles.

Scorsese dirigiendo a Carradine y Keitel en 'Malas calles'

El rey de las artes marciales

El mismo año en que entró el cine de la mano de Scorsese le llegó el gran éxito con la serie de televisión Kung fu, en la que interpreta al personaje por el que siempre será recordado, el monje shaolin Kwau Chang Caine ("el pequeño saltamontes", como le apodaba su maestro).

Una serie emitida inicialmente por la cadena ABC, que se alargó en el tiempo (tres años y más de sesenta capítulos) y que incluso permitió a David Carradine dirigir, al menos, tres capítulos. Para el papel que interpreta el actor se había pensado, en un primer momento, en Bruce Lee, pero los productores de la serie pensaron que Lee era demasiado asiático. La figura y el rostro de Carradine les resultó mas sugerente aunque, en ese momento, no supiera artes marciales.

El personaje al que da vida le llevó a la práctica de las artes marciales hasta el punto de llegar a escribir un libro sobre el tema, presentar varios vídeos sobre tai-chi y trabajar en varias películas sobre el género. Al tiempo, siguió rodando sin tregua películas de todo tipo. Da igual lo que fuera. En su obra se alterna lo grande con lo interesante y lo menos que mediocre.

Intervino, entre las muchas que hizo, además de las ya citadas, en Pistolero y Un hombre impone la ley, dirigidas ambas por Burt Kennedy; Esta tierra es mi tierra, de Hal Ashby, en la que encarnó al cantante folk Woody Guthrie; El huevo de la serpiente, de Ingmar Bergman; Los locos de Cannonball, de Paul Bartel; El largo adiós de Altman, El círculo de hierro o McQuade, lobo solitario.

Se casó cinco veces, grabó más de sesenta temas de todo tipo de música e, incluso, llegó a cantar en algunas películas.

Estuvo nominado en cuatro ocasiones a los Globos de Oro y una a los Emmy, pero nunca obtuvo ningún premio.

Un personaje sin duda de leyenda. Tan misterioso y esquivo como lo ha sido su muerte.

Quentin Tarantino y David Carradine