Presentación en Madrid del filme ‘Cosas insignificantes'

  16 Mayo 2009

Nuevo cine mexicano, de siempre
Texto y fotos Carlos García-Vidal

Bárbara MoriLa Casa de América acogió en Madrid, el día 13 de mayo, la presentación a los medios de comunicación del primer largometraje de la directora mexicana Andrea Martínez Crowther, una producción participada por Tequila Gang, apadrinada por el internacional Guillermo del Toro y diseñada por Berta Navarro, productora entre otros de los largometrajes Cronos (1992), El espinazo del diablo (2001), El laberinto del fauno (2006) del citado director, y que prepara el último proyecto de Alfonso Cuarón.

El proyecto, que fue premiado en el concurso de guiones del Festival de Sundance, se estrenó en nuestro país en la sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián, y llega a las salas comerciales españolas el día 15 de mayo, con el carácter de una película modesta e intimista que se centra en los particulares dramas de las relaciones personales.

Esmeralda es la joven conductora del relato, una adolescente obligada a madurar antes de tiempo que atesora en una caja secreta los objetos dispares y aparentemente triviales que encuentra en su camino pero cargados de significado para sus propietarios. Para ello la película se sirve de una estructura fragmentada, mediante flashbacks que conforman las piezas de un puzzle dramático con el que se persigue la sensación de simultaneidad de los acontecimientos y representar la forma en que se comunican parcialmente las vidas de las personas que conviven en la sobredimensionada ciudad de México D.F.

Su financiación fue posible gracias a la ley de mecenazgo que permite a las empresas en el país americano invertir parte de los impuestos en la producción cinematográfica; sin embargo, ve con cierto escepticismo las posibilidades de distribución. La película se estrenó en la capital mexicana en plena gripe porcina, una semana antes de que se prohibiera por motivos de salud pública asistir a espectáculos, y, a pesar de que se ha levantado la veda, todavía se guardan ciertas precauciones que lo hacen incómodo para el espectador y poco rentable para las salas.

Carmelo Gómez, Andrea Martínez Crowther y Bárbara Mori

En México existe, en opinión de Andrea Martínez Crowther, "una industria cinematográfica floreciente, el problema es que tan sólo llegan a las pantallas europeas las coproducciones". El hecho de que el filme sea una de ellas tuvo como natural consecuencia la presencia de los actores españoles Carmelo Gómez -Días contados (1994), El perro del hortelano (1995)-, y Lucía Jiménez -Los dos lados de la cama (2005)-, con los que aplicó la mayor delicadeza para integrarlos en la historia de modo que no parecieran impostados. De hecho, Lucía Jiménez realiza un esfuerzo para adoptar con bastante credibilidad el acento mexicano en su papel de Eli.

Andrea Martínez recuerda un casting complejo. A la niña Paola Gaitán la había conocido en un rodaje años atrás y con ella quedó gratamente impresionada.

Para el personaje que interpreta Bárbara Mori -La mujer de mi hermano (2005)-, era imprescindible que pudiera aproximarse a la experiencia maternal ya que el niño que representa su hijo en la ficción carecía de toda experiencia ante la cámara y es en esa relación materno-filial en la que radica su conflicto. Mori sintió como un reto el momento en el que se rapa el pelo para solidarizarse con su hijo enfermo, una escena que fue finalmente rodada con varias cámaras porque la actriz rechazó todo tipo de trucos.

Carmelo Gómez y Bárbara Mori

El reparto lo completa el veterano Fernando Luján, quien ha dejado su huella en casi un centenar de películas a lo largo o de más de cincuenta años de carrera.

La directora explica la elección de la ciudad de México D. F. como escenario para la historia por ser la ciudad que mejor conoce, y por el contraste que supone la vorágine de la macrourbe contaminada y violenta frente al espectáculo natural que representan los volcanes majestosos que se levantan a su lado, una ciudad que tiene "momentos de luz y de belleza, donde hay lugar para las pequeñas cosas". "Los conflictos de la historia son  muy reales, las cosas pequeñas tienen enorme atractivo por la historia que tienen detrás, que es lo que le da valor", afirma Martínez.

Para Carmelo Gómez, "los conflictos de personaje no generan acción, tienen un carácter contemplativo que los convierte en protagónico a medias y, sin embargo, la película  genera esa dinámica interna en la que los personajes superan los conflictos". El actor confesó estar viviendo un momento especial, "tan especial como la película", que guarda con orgullo en el currículum. "Es difícil no gozar con este oficio, que no elegí para vivir aventuras ni para forrarme, sino para enfrentarme a las dudas personales desde este gran espejo que es la ficción", sentenció.

Carmelo Gómez