Kate Winslet

  07 Febrero 2009

Una increíble actriz
Escribe Fernando Ramírez

1998-15.jpgSe descubrió al mundo entero en Criaturas celestiales, película hoy injustamente olvidada; confirmó a todos su incipiente potencial dramático en Sentido y sensibilidad, e hizo un pleno al quince aceptando el papel que le fue brindado en Titanic.

Hoy, once años después de aquella epifanía transatlántica, Kate Winslet es la actriz británica por excelencia de su generación, sin que nadie pueda alzar un pero en su contra.

Este puede ser su año de honra a tanto esfuerzo dramático dedicado al celuloide. Después de acaparar los dos Globos de oro otorgados a intérprete femenina (en rol principal y actriz secundaria) se revela como favorita a los Oscar de este año, aunque sólo esté nominada en una de las dos categorías. Ya lleva seis candidaturas si contamos la presente y parte con enteros para llevarse el gato al agua de una vez por todas.

Intérprete proveniente de una familia de actores nacidos en las tablas teatrales, no es de extrañar que la actriz tenga tamaña predilección por meterse en la piel de heroínas difíciles, de talante romántico e incluso desaforado.

Los directores con los que ha trabajado son casi todos dignos de mención de honor: Ang Lee, James Cameron, Peter Jackson, Kenneth Branagh, Jane Campion, Alan Parker o Michel Gondry entre otros.

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Si repasamos su filmografía podemos comprobar cómo su rostro y sus formas han casado a las mil maravillas con el melodrama decimonónico de época. Si la puerta al siglo XIX la abrió la adaptación de una de las célebres novelas de Jane Austen, le siguieron la encarnación de la mujer amada en Jude, la interpretación de Ofelia en un Hamlet que era trasladado deliberadamente a este siglo o la caracterización de una de las mujeres que marcaron la vida de James Matthew Barrie en Descubriendo Nunca Jamás. También ha interpretado a una de las mujeres que conoció al Marqués de Sade en Quills.

Chica peleona como pocas, se deja seducir y, de paso, seduce al público, en sus composiciones más arriesgadas que ya quisieran para sí otras muchas actrices. Conocida por haber rechazado papeles de notable envergadura, sus trabajos también suelen implicar unas personalidades complejas y multiformes de las que ella parece dominar sus variantes artísticas.

Recordémosla en sus más sorprendentes interpretaciones. En Holy Smoke era una chica de familia australiana atrapada por una secta que entraba en un juego psicológico de alto voltaje con su exorcizador personal. En ¡Olvídate de mí!, la película que ella declara como su favorita de todas las que ha interpretado, tenía un carácter neurascénico que la empujaba a perder todo la rodeaba hasta acabar en un laberinto a través de sus propios recuerdos. En Juegos secretos jugaba a las infidelidades y a la perversión sentimental... y así sigue ella, aceptando papeles de fuerte carga emocional sin que nadie alcance a hacer un arqueo de cejas con los trabajos que nos propone.

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Su última película estrenada, Revolutionary Road es la prueba perfecta del talante extremo que la caracteriza. Su director, y su esposo a la par, decidió contar con ella y con los otros dos protagonistas de Titanic, Leonardo DiCaprio y Kathy Bates, para lo que en principio prometía ser un melodrama romántico sobre un matrimonio en crisis. Nada más lejos de la realidad. Marido y mujer rizan el rizo regalándonos una película decadente, dura, pausada, casi teatral, sobre la desesperanza del matrimonio, sobre la amargura del paso de los años y el sinsentido de la vida en pareja. Winslet, soberbia, logra que el espectador conecte con ella al mismo tiempo que lo aleja de la empatía emocional.

Falta por llegar (tiene el estreno previsto para el 13 de febrero) su flamante último trabajo, para que podamos disfrutar de su nueva papeleta en The reader, dirigida por Stephen Daldry –artífice de Las horas– donde se encuentra acompañada por Ralph Fiennes y por la que le han otorgado su sexta candidatura. En ésta, interpreta a una mujer que recoge a un niño que cae enfermo en mitad de la calle. Años después, él se reencontrará con ella en un tribunal que la acusa de un horrible crimen. Veremos cómo se desenvuelve esta vez Winslet en la Alemania nazi, aunque podemos suponer que aprobará con nota el examen.

Ahora cabe preguntarse si la Academia también será un tribunal que la acusa de ser una increíble actriz.

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