Mi nombre es Bagdá (3)

  15 Junio 2020

Patinando cuesta arriba

mi-nombre-es-bagda-0Avalada por el premio conseguido en el pasado Festival de Cine de Berlín, donde fue reconocida como mejor película en el apartado Generation 14 Plus, destinada al público infantil y juvenil (el jurado estaba compuesto en su integridad por jóvenes cuyas edades oscilan entre catorce y dieciocho años), podemos disfrutar durante unos días (en junio) en la plataforma Filmin de Mi nombre es Bagdá.

Se trata de uno de los trabajos escogidos para la sección Panoramas de la muy interesante Mostra Internacional de Cinema de Dones, que ha decidido, al igual que otros certámenes, dar el salto a Internet debido a la crisis que a día de hoy seguimos padeciendo.

También se puede encontrar en la web de la Mostra una interesante entrevista a la directora del film, la brasileña Caru Alves da Souza, ideal para poder complementar su visionado, en este link tienes la entrevista.

La cineasta se dio a conocer en nuestro país con su debut De menor, que pasaba por la sección Horizontes Latinos de San Sebastián allá por el 2013.

Basada libremente en la novela escrita por Toni Brandaos en 2009, titulada Bagdá o skatista, se nos cuenta la historia de Bagdá (Tatiana, según consta en su carnet en una de las escenas más dolorosas del film), una joven skater de 17 años que vive en un barrio marginal de Sao Paulo. 

Su cotidianeidad se divide entre el liceo, las pistas de skate y el salón de belleza donde trabaja su madre. Además del skate, visita otros ambientes protagonizados por mujeres infrarrepresentadas y con claroscuros. Las protagonistas son la skater profesional Grace Orsato, que debuta en la gran pantalla junto a Karina Buhr y Suzi Rêgo, aunque otros rostros conocidos, como Gilda Nomacce (When I was alive), completan el reparto.

Sin duda, lo mejorcito de esta recomendable propuesta es la espontaneidad que se desprende en cada fotograma. Todas las imágenes en las que se puede ver al grupo de chavalas y chavales practicando su deporte favorito están excelentemente filmadas, retrotrayéndonos a títulos seminales del género, como el documental Minding the gap, u otros títulos más recientes, como En los 90, de Jonah Hill, o Skate Kitchen, de Crystal Moselle.

Algunas interpretaciones son deslumbrantes, destacando sobremanera a la madre de la heroína, a la que da vida la cantante y compositora Karina Buhr, en el que supone su glorioso debut en el cine, auténtica gladiadora emancipadora que ha sacado adelante a su familia y cuya caracterización sorprende por su contundencia.

Junto a ellas, su hermana pequeña, una auténtica robaescenas infantil, Helena Luz, quien haciendo honor a su apellido, colma de brillantez resplandeciente cualquier espacio en el que aparece, además de proponer los momentos más divertidos y surrealistas de la puesta en escena con esa obsesión temática por el planeta Marte.

Los momentos de intimidad familiar son de una veracidad sobrecogedora, y ahí el trabajo de dirección de actrices por parte de Alves es para quitarse el sombrero, obteniendo una química brutal entre todo el clan.

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Quizás el desarrollo argumental pierde un poco de fuelle cuando se incide de forma reiterada en el mensaje feminista que se declara en casi todas las situaciones expuestas durante el marco dramático.

El mensaje posee mucha fuerza, por necesario y actual, y ahí no nos vamos a meter e incluso aplaudimos la audacia de enfrentarse mediante la solidaridad femenina a unos cánones masculinizados que, por desgracia, aún campan a sus anchas en todas las sociedades modernas en mayor o menor medida. Pero esa autoafirmación contra un entorno discriminatorio luce un tanto impostada en cuanto no deviene una consecuencia lógica del guion, convirtiéndose en un muestrario de todas las posibilidades denunciables a modo de mera enumeración.

Por lo demás, nos hallamos ante un ejercicio estimable de análisis intrínseco de una galería urbana a la que apenas se le dota de voz en el cine actual, una apuesta valiente que destila una energía y frescura muy a tener en cuenta.

Una de las preguntas que deberíamos trasladar a los responsables de la obra es cuánto de improvisación se ha permitido a los integrantes del elenco. Si todo lo que se dice estaba guionizado o surge directamente de la novela original. Una generosa e integral porción de libertad, repleta de apego y sinceridad afectuosa que no nos dejará indiferentes.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

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