MI NOMBRE ES HARVEY MILK (3)

  25 Enero 2009
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Título original: Milk
País, año: Estados Unidos, 2008
Dirección: Gus Van Sant
Producción: Dan Jinks, Bruce Cohen, Bill Groom
Guión: Dustin Lance Black
Fotografía: Harris Savides
Música: Danny Elfman
Montaje: Elliot Graham
Intérpretes:

Sean Penn, Josh Brolin, Emile Hirsch, James Franco, Alison Pill, Diego Luna, Victor Garber

Duración: 128 minutos
Distribuidora: Universal
Estreno: 9 enero 2009
Página web:  www.milkthemovie.com

La voz de la esperanza
Escribe Purilia

No deja de ser paradójico que el país más poderoso del mundo, el que enarbola el emblema de la libertad con más ostentosidad y orgullo, sea el más intolerante, xenófobo y castrante de la cultura occidental con aquellas personas, diferentes y reivindicativas, que incomodan y perturban su hipócrita tranquilidad moral y familiar, no dudando en apretar el gatillo, si es preciso, para acallarlas, arrasando sin pudor con los derechos humanos y con los proclamados en su propia constitución.

Harvey Milk fue una de esas personas incómodas que con perseverancia, sinceridad y respeto se coló en el sistema –porque creía en él–, sin estridencias ni paranoias, sólo con simpatía y generosidad, y, como a tantos otros, no le permitieron continuar. Esta es la historia de un hombre corriente y sencillo que en poco tiempo consiguió hacer muchas cosas gracias a su carisma, amabilidad, valentía, inteligencia y falta de agresividad.

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Apuntes biográficos

Harvey Bernard Milk fue hasta los cuarenta años un muchacho normal, inquieto pero con una vida anónima. Había nacido en Woodmore (estado de Nueva York) el 22 de mayo de 1930, en una familia judía, de ascendencia europea, de clase media. Era el menor de dos hermanos. Fue al instituto de su ciudad donde jugaba al fútbol americano y donde se graduó en 1947. Su afición a la ópera comenzó en estos años juveniles en los que también descubrió su homosexualidad pero la ocultó. Después fue a la Universidad estatal de Albany, licenciándose en Matemáticas en 1951, año en el que se alistó en la Marina. Participó en la guerra de Corea como oficial de submarinismo y más tarde como instructor de la misma disciplina en San Diego. Se licenció cuatro años después con el rango de teniente.   

Su vida profesional comenzó en 1955 como profesor de instituto en Long Island, oficio  que abandonó para trabajar en una empresa de seguros, primero, y en una financiera (Bache & Co.) de Wall Street, después (1963), a la que siguió otra empresa de inversión en San Francisco (1968), de la que le despidieron en 1970 por llevar el pelo largo y negarse a cortárselo.

Empezó a viajar sin rumbo fijo: California, Texas y vuelta otra vez a Nueva York, donde trabajó en una compañía de teatro independiente. El ambiente hippie de los actores le había contagiado y su aspecto (pelo largo, vaqueros raídos…) empezó a cambiar a la par que sus ideas conservadoras y su rumbo profesional.

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Vida sentimental

Durante su etapa adolescente y universitaria vivió su homosexualidad en secreto y nadie se percató nunca de nada. Su primera relación seria fue con Joe Campbell, un joven al que conoció en 1956 en la playa de Queens, al que escribía poemas de amor y con el que convivió durante seis años; su relación más larga.

Después de varias relaciones secretas poco duraderas, conoció en 1962 a Craig Rodwell, diez años más joven que él, del que se separó un año después, por su facilidad para meterse en líos con la policía. En aquellos años Milk todavía se sentía poco beligerante y tenía pudor a salir del armario.

Su siguiente pareja fue Jack McKinley, un joven depresivo –que amenazaba con suicidarse si Milk no le hacía suficiente caso– e influenciable al que convenció para trabajar en la campaña electoral de 1964 del candidato republicano Barry Goldwater. En 1968 se trasladaron a San Francisco y Jack empezó su carrera dentro del mundo del espectáculo, trabajando como director de escena en el musical Hair. Su posterior oferta para participar en Jesucristo Superstar en Nueva York los separará definitivamente. Milk no deseaba marcharse de la ciudad en la que se encontraba muy a gusto.

Sus dos últimos compañeros fueron Scott Smith, un joven hippie veinte años más joven que él, con cuyo apoyo y colaboración emprendió su carrera política, esfuerzo que desgastó su convivencia pero no su lealtad y cariño; y Lack Lira, un jovencísimo mexicano desorientado y depresivo que terminó suicidándose.

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Vida política

Nada hacía presagiar hasta 1970 que aquel muchacho tímido y recatado, de carácter afable, simpático y de aspecto tranquilo iba a convertirse en el primer hombre gay reconocido en ocupar un cargo público en Estados Unidos. Su cambio fue total, no en los aspectos más personales, pero sí en cuanto a desparpajo y recato, que dejó para siempre en el armario donde había estado encerrada, tantos años, su intimidad.

Cuando en 1972 llegó a San Francisco, para quedarse, estaban prohibidas las relaciones homosexuales, bailar con otro hombre o entrar en un bar gay. Quería exhibir su amor por Scott y que no le discriminaran ni le juzgaran por ello. De ahí arranca, según el guionista Dustin Lance Black, la actividad política de Milk: “Puede decirse que se metió en política por amor”.

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La película

La película arranca justo en este momento de su trayectoria personal, donde confluyen el final del miedo (vida sentimental) y el principio de la ilusión (vida política) que a partir de ese momento discurrirán paralelamente en un camino hacia la esperanza.

El guión que Dustin Lance realizó es una versión dramatizada de la última etapa de su vida, tan fiel a la realidad que a través de él se puede seguir desgranando la biografía de Milk sin incurrir en ningún error histórico.

La película recorre los últimos ocho años de la vida sentimental y política de Harvey Milk, desde que conoce a Scott Smith, en Nueva York –hecho que hace coincidir exactamente con el 22 de mayo de 1970, día de su cuarenta cumpleaños–, hasta su muerte el 27 de noviembre de 1978 en San Francisco. 

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Sinopsis

La historia comienza un año antes, en 1977, con Harvey grabando su testamento en una cinta de cassette cuando intuye que puede ser asesinado en cualquier momento. Sentado, micrófono en mano, sus palabras y sus recuerdos retroceden a ese importante día en el que, inesperadamente, conoció a Scott Smith, amante, compañero, colaborador y amigo, con el que empezó la relación sentimental y profesional más importante de su vida.

Harvey siente que debe dar un nuevo rumbo a su vida, empezar de cero. No sabe a que dedicarse pero pretende que sea algo totalmente diferente a lo anterior. Junto a Scott se muda definitivamente a San Francisco, se instalan en Eureka Valley (distrito 5), un barrio obrero en plena transición rebautizado como Barrio de Castro, y abren una tienda de fotografía (Castro Camera) que se convierte en el hogar de muchos jóvenes gays desorientados y en el punto de encuentro de personas de toda índole sexual con inquietudes, aficiones y problemas comunes.

harvey_milk-1.jpgEl éxito del negocio y la personalidad amable y carismática de Harvey pronto le granjean la simpatía de los habitantes y comerciantes del barrio, convirtiéndose para ellos (jóvenes y viejos, heteros y gays) en un líder reivindicativo y eficaz, que luchaba por la igualdad de derechos y oportunidades para todos. Le llamaban “El alcalde de Castro”.

San Francisco contaba con una amplia población homosexual, pero no existía una comunidad gay como tal. Milk les convenció de su importancia como colectivo y consiguió crear ese espíritu gregario que les hiciera actuar al unísono, en una época en que los prejuicios y la violencia contra ellos era lo habitual.

Impulsado por su amor a la ciudad, la necesidad de cambios que demandaba en varios sectores y apoyado por Scott y un grupo de amigos, decide presentarse a las elecciones municipales como concejal. Dick Pabisch y Jim Rivaldo colaboran en calidad de estrategas políticos (éste último, además, dirige la campaña) y Frank Robinson redacta sus discursos. No sale elegido, pero el fracaso no le desalienta.

Su primer gran logro político fue su alianza con Allan Baird, del sindicato de transportistas, que conociendo la influencia de Milk le pidió ayuda para apoyar el boicot a la cervecera Coors por sus injusticias laborales. Éste a cambio solicitó el apoyo de su sindicato en la campaña y que diera trabajo a gays reconocidos. Milk consiguió movilizar a tanta gente que la cerveza Coors desapareció de todos los bares del barrio y otras zonas de la ciudad.

En 1974 organiza la Castro Village Association para comerciantes locales e impulsa la primera Feria Anual de Castro. En esa época empieza a trabajar con él Michael Wong en calidad de asesor y Danny Nicoletta, pasa de cliente a dependiente de Castro Camera y colaborador en las campañas de Milk.

harvey_milk-2.jpgPara llegar a más gente, Harvey cambia su aspecto físico, se corta el pelo, se afeita la barba y sustituye los vaqueros por un traje. Su poder de convocatoria va en aumento y aunque también pierde la segunda vez que se presenta a las elecciones municipales en 1975 obtiene una gran cantidad de votos. El senador George Moscone, al que Milk apoya, sale elegido alcalde de San Francisco.

En 1976 se convierte en el mentor del joven activista gay Cleve Jones, que pasa a ser otro inseparable colaborador de Milk. Se presenta a la Asamblea Estatal y pierde. Funda con Jim Rivaldo el Club democrático gay de San Francisco (que después de su muerte llevará su nombre y ampliará su cobertura a lesbianas, bisexuales y transexuales).

La carrera política de Milk se empieza a mover en varios frentes. Y cuando Anita Bryant, una ex modelo, ama de casa y madre ejemplar, cristiana e intolerante, consigue, en junio de 1977, que se revoque el proyecto de ley de derechos de los homosexuales en el condado de Dade (Florida), Milk sentirá que tiene que seguir actuando.

La continua y permanente dedicación de Milk a la política va desgastando su convivencia con Scott y alejándole de él. Su empeño en presentarse por tercera vez como candidato a concejal terminará por romper definitivamente su relación sentimental, pero su amistad y cariño se mantendrán siempre intactos. Poco después conocerá a Jack Lira, un jovencito inseguro que tampoco superará la prueba, pero esta vez con fatídicas consecuencias.

Una vez aprobada la nueva ley electoral por distritos, Milk acepta como directora de su campaña a Anne Kronenberg, una joven lesbiana que aportará organización, nuevas ideas y estrategias a la misma. Al fin, Milk sale elegido concejal del distrito 5. El 9 de enero de 1978 jura su cargo junto a otros concejales electos como Carol Ruth Silver, madre soltera y defensora de los derechos de la mujer, Gordon Lau, un americano de origen chino, Ella Hill Huch, mujer negra, y Dan White, un ex bombero y ex policía, entre otros.

Milk trabaja en programas y leyes encaminadas a mejorar la convivencia en la ciudad y especialmente en aquéllas que discriminan a los homosexuales, como el proyecto de ley para impedir los despidos improcedentes, que es aprobado con el apoyo de todos los concejales, excepto Dan White.

Mientras tanto, Anita Bryant sigue con su campaña anti-gay, consiguiendo su propósito en varios estados. Su éxito anima al senador por California, John Briggs, a presentar la Propuesta 6, una iniciativa para prohibir la contratación de profesores gays en las escuelas públicas de California y permitir su despido si hacían pública su condición, así como a los que les apoyaran.

harvey_milk-3.jpgEl 25 de junio de 1978 en la Manifestación del Dia de la Libertad Gay de San Francisco, Milk anima a su país a abrir los ojos: “Despierta América… Se acabó el racismo, se acabó el sexismo, se acabó olvidar a los ancianos, se acabó el odio… Nunca más se meterán con nosotros, no nos quedaremos en el armario… ¡Se acabó!”. Ese día por primera vez ondea la bandera del Arcoiris, diseñada por Gilber Baker, símbolo de la unidad de la comunidad GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y transexuales).

Después de una dura campaña en la que recaba el apoyo de importantes personalidades políticas del momento (Ronald Reagan, Jimmy Carter…), el 7 de noviembre la Propuesta 6 es rechazada.

Dan White se atrincheró en posiciones políticas y sociales ultraconservadoras (representaba al católico distrito 8) para ocultar su debilidad psicológica y emocional, su carácter pusilánime y, quizás, como sugiere la película, su homosexualidad encubierta. Su relación con Milk siempre fue buena hasta que éste le retiró su apoyo en una de sus propuestas, un desaire que él consideró una humillación.

En su testamento grabado, Harvey decía: “Me doy perfecta cuenta de que una persona que defiende lo que yo defiendo, un activista, un activista gay, es un objetivo potencial para alguien inseguro, aterrado, lleno de miedos, trastornado”. No se equivocaba. 

El 10 de noviembre Dan White dimite de su cargo de concejal, se arrepiente e intenta recuperarlo pero no lo consigue. Dos semanas después entra en el Ayuntamiento y mata a tiros al alcalde y a Milk, que muere frente a la ventana de su despacho que daba al Castro Theatre donde se representaba la ópera Tosca. Dianne Feinstein, presidenta de los concejales, anuncia por televisión la noticia. San Francisco conmocionado (más de treinta mil personas) sale esa noche a la calle, en una manifestación pacífica, a la luz de las velas.

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Guión 

Desde el excelente documental The Times of Harvey Milk dirigido por Rob Epstein en 1984 y que ganó el Oscar al año siguiente, varios habían sido los intentos de volver a llevar al cine la vida del carismático Milk, pero ninguno había fraguado. Por eso, cuando Dustin Lance Black se propuso sacar adelante su proyecto habían pasado veinticinco años desde la muerte de Milk, y sabía que sería difícil, pero consiguió ponerse en contacto con muchas personas que lo habían conocido y eso le animó.

La primera intención de propagar su mensaje y mantener viva su memoria, había nacido años antes, cuando descubrió la figura de Milk, a principios de los noventa, y se sintió conmovido y aludido por su mensaje de esperanza hacia los jóvenes gays que se sentían aislados.

Sentía que ahora, en el nuevo siglo y con su posición profesional afianzada, era el momento de afrontar el reto. Desde un principio tuvo claro que no quería basarse en ninguna de las biografías que sobre Milk había publicadas, que prefería reconstruir su historia a partir de los testimonios reales de sus allegados y conocidos. Su objetivo era ser fiel a la realidad.

Contactó con todos los inseparables de Milk, empezando por Cleve Jones que inmediatamente se apuntó al proyecto colaborando hasta el final en calidad de asesor histórico, y continuando con Danny Nicoleta, Anne Kronenberg, Jim Rivaldo, Michael Wong, etc. Algunos habían muerto, como Dick Pabich o Scott Smith, pero sus compañeros y amigos hablaron por ellos.

Con los testimonios de todos, sus recuerdos, fotografías y hasta un diario de la época que Wong conservaba, además de la documentación obtenida en la Biblioteca Pública de San Francisco, en la colección Scott Smith y en los archivos de la Sociedad Histórica de Gays, Lesbianas y Transexuales, Dustin Lance Black construyó un guión sucinto, de estructura sencilla, reconstruyendo la historia de los últimos años de la vida de Milk, desde que llegó a San Francisco hasta su muerte, “el viaje que Milk realizó a través del movimiento que ayudó a fundar”.

Utilizó el testamento grabado de Milk como instrumento para darle a la historia un enfoque de trascendentalidad, al considerar que Milk, de alguna forma, siempre presintió su destino, aún cuando su vida era anónima. Por eso en los primeros minutos de la película Harvey le dice a Scott nada más conocerle: “No llegaré a los cincuenta”.

Michael Wong, uno de sus más fieles allegados y colaboradores, había confesado a Black: “Harvey tenía mucho sentido del humor. Creo que lo usaba para esconder una cierta tristeza… me di cuenta que no era una persona feliz. Por eso la política era tan importante para él. Se sentía feliz luchando para ayudar a los demás”.

Sin duda, confesiones como ésta afectaron al enfoque que Black ofrece de la personalidad de Milk (haciéndole consciente de su destino) y de la historia, pero no quería que afectara a la visión que se ofrece de los acontecimientos, ni a los diálogos ni a la actitud de los personajes, por eso ese sentimiento pesimista sólo subyace de forma sutil al comienzo de la película.

La estructura de flash-back le permite enlazar las sospechas fundadas que Harvey tenía de una muerte inminente (después de su campaña para la Asamblea de California había empezado a recibir amenazas cada vez más violentas), con esa melancolía existencial que parecía anidar en lo más profundo de su alma y que encubría con su permanente sonrisa.
 
“No sé que habría hecho Harvey sin Scott”, afirma Dustin Lance, y esa idea de lo importante que fue Scott para Harvey está en el guión y se trasluce en la película. Su personaje está  tratado con una gran sensibilidad y cariño. El amor por Scott está en la base del entusiasmo de Milk por dar un nuevo rumbo a su vida y en su tesón por seguir luchando. La película lo refleja en muchos momentos, el primero de ellos cuando se conocen: Scott, hippie y desaliñado; Harvey, de riguroso traje, pronto terminará contagiado por él, o cuando Milk le da las gracias públicamente en su discurso, después de ser elegido concejal, a pesar de que ya estaban separados.
 
Durante cuatro años el guión fue matizándose, transformándose y creciendo hasta que encontró la dirección adecuada.

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Dirección

Gus Van Sant es un director personal y a la vez versátil, como refleja la disparidad de sus títulos, capaz de transfigurarse cuando es necesario. Desde que aceptó este proyecto comprendió que el objetivo de esta película era reivindicar la figura de Harvey Milk y su legado y “servir para que los jóvenes que entonces no habían nacido le conocieran y le recordaran”. El mensaje debía ser sencillo y directo, como es el guión, sin veleidades formales, conceptuales ni filosóficas. Y por supuesto llegar a la mayor cantidad de público posible.

La película necesitaba un director cuya marca diera empaque y calidad a la historia pero sin desvirtuar su fidelidad a la realidad. “Gus se empeñó en que todo debía ser exacto”, puntualiza el productor Dan Links. Para cumplir esta labor, el director eligió a Harris Savides como director de fotografía, con el que ya había trabajado en Elephant y Last Days. Juntos consiguieron imágenes de una gran veracidad, convincentes y naturales (sin efectos lumínicos muy elaborados), inspirados por Frederick Wiseman o Robert Flaherty. Los acontecimientos multitudinarios, manifestaciones, mítines, declaraciones, etc. son recreados con gran realismo, texturizando las imágenes para darles una pátina documental que difumine los límites, sin perder autenticidad.

Se han incluido imágenes de archivo auténticas (fotos, filmaciones, titulares de periódicos…) durante los títulos de crédito iniciales y finales; y excepcionalmente, en algún momento crucial como, por ejemplo, la imagen de Dianne Feinstein cuando anuncia, en la puerta del Ayuntamiento, que Harvey Milk y el alcalde Moscone han sido asesinados. “Es una imagen emblemática, no queríamos recrearla”, declaró el productor Dan Links. 

La necesidad de que la película transmitiera esa naturalidad y sencillez con la que Harvey actuaba y lograba transmitir su mensaje, en tiempos tan difíciles, es la misma con la que se ve y se digiere esta historia de aparentemente convencional realización, pero extraordinaria por su contenido y su testimonio.

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Personajes e intérpretes

Para documentarse, Dustin Lance Black había realizado entrevistas a todos los amigos y conocidos de Milk, como ya hemos indicado. Sus recuerdos habían ido configurando los diálogos y matizando los hechos, pero una vez terminado el guión, Black quería que siguieran involucrados en el proyecto.

Algunos se resistieron al principio porque pensaban que revivir los acontecimientos sería demasiado doloroso; sin embargo, al final, todos terminaron colaborando, de una u otra manera. Iban al rodaje y aportaban información sobre el vestuario (“Aquel día llevaba esto”) o sobre el decorado y algunos, incluso, terminaron actuando en pequeños papeles. Unos y otros trabajaron al unísono durante el rodaje, como si el espíritu de Milk les hubiera contagiado.

Este espíritu colaborador también afectó a la relación entre los actores y los personajes que encarnaban. Muchos de los intérpretes tuvieron la suerte de conocer a sus referentes originales y construir con ellos sus personajes, darles mayor verosimilitud, carácter y naturalidad. Algunos de ellos incluso aportaron objetos personales (como el pendiente de Anne Kronenberg que lleva Alison Pill, el chaleco de Danny Nicoletta que lleva Lucas Grabeel o la corbata del alcalde Moscone que llevó su hijo al rodaje para que se la pusiera Victor Garber…).

–Harvey Milk/Sean Penn

Sean Penn construye un personaje encantador, como debió ser Harvey, un hombre sencillo, inofensivo, amable y entregado; de ademanes suaves, pero sin afectación y un poco melancólico. Un luchador incansable, carente de agresividad y siempre conciliador, transparente y respetuoso con sus adversarios políticos.

Penn, que se enamoró al instante del proyecto, se documentó ampliamente sobre su personaje y quedó cautivado por él “Me enamoré de Harvey, de su persona, de su espíritu como ser humano, y me obligó a transcenderme como actor”.

Su interpretación, como siempre, es extraordinaria, maravillosa. Dejó encantados a todos durante el rodaje y ahora cautivará a los espectadores. Pocos actores como él pueden ser quien se proponga. Hasta ahora, al menos, así lo ha demostrado.

Dustin Lance Black ha dicho: “Se ha esforzado en que todo fuera realmente exacto. Ha encarnado a la perfección la mente y el espíritu de Harvey Milk”.

Gilber Baker, seguidor y amigo de Harvey, quedó impactado cuando vio su transformación: “Cuando vi a Sean en el rodaje, me quedé de piedra. Durante un segundo, pensé que era Harvey. Le miré a los ojos y vi la chispa. Tiene ese carisma”.

Tom Ammiano, un ex maestro gay que conoció a Milk cuando luchaban contra la Propuesta 6, dice de Penn: “Cada vez que veía y oía a Sean, se parecía un poco más a Harvey, especialmente con el acento neoyorquino”.

–Scott Smith/James Franco

James Franco borda su personaje. El actor tampoco tuvo la oportunidad de conocer a su referente real, fallecido años antes, por lo que su documentación fue a través de los recuerdos y testimonios de los conocidos y amigos de Milk, y de entrevistas hechas a Scott por Rob Epstein y que éste no había incluido en su documental. Sobre ellas ha dicho el actor: “Me ayudó a conocerle mejor. Habían roto antes de que Harvey ganara las elecciones, pero sentían mucho afecto el uno por el otro”.

Cuando Harvey murió, algunos llamaban a Scott “la viuda de Milk”. Después de su muerte, Scott dedicó gran parte de su vida a salvaguardar la memoria de Milk. Danny Nicoletta recuerda: “Harvey y Scott estaban muy enamorados, pero era una relación tumultuosa. La presión de la campaña se manifestaba a través de discusiones apasionadas”. Franco ha sabido impregnar a su personaje de ese amor imperecedero que había entre ambos y transmitirlo, creando un personaje sincero, sensible y tierno, que también conquista al espectador.
 
–Clave Jones/Emile Hirsch 

Emile Hirsch da vida al activista, amigo, seguidor y colaborador incondicional de Harvey en sus últimos dos años de vida. Hirsch ha contado con la estrecha colaboración y asesoramiento del propio Jones para trabajar su papel. El actor ha dicho: “Es la primera ocasión en que encarno a alguien que venía al rodaje cada día y que podía contestar a todas mis preguntas”.

Cleve Jones también aparece en la película en el papel de Don Amador, un anciano seguidor de Harvey Milk.

–DanWhite/Josh Brolin
 
Josh Brolin ha encarnado al personaje más complejo de la historia. El actor habló con algunos miembros de su familia y con el inspector de homicidios que le interrogó y ve a Dan como un “miope, en el sentido de que sólo veía lo que pasaba delante de sus ojos. No tenía una visión amplia de los acontecimientos”.

El 21 de mayo de 1979 Dan White fue condenado por el asesinato de Milk y Moscone a  siete años de cárcel, después de alegar enajenación mental, a causa del aislamiento, la falta de intimidad con su esposa y un elevado consumo de dulces, pero antes de cumplir cinco años (7 de enero de 1984) salía de la cárcel con la condicional. El 21 de octubre de 1985 se suicidaba en el garaje de su casa.

En vez de mostrarlo solamente en su dimensión de asesino, como el ser malvado que fue, Brolin humaniza al personaje y construye un hombre inseguro, poco lúcido, psicológica y emocionalmente débil, envidioso y, ya al final, un poco perturbado. Muy atraído por el carácter, el carisma y el poder de encantamiento de Milk, se sintió arrollado por él y no supo o no pudo soportarlo.

Su personalidad sigue siendo un misterio, aunque la película deja entrever que bien pudo ser el instrumento de mentes más peligrosas. Su posterior suicido puede tener varias lecturas; lo cierto es que la culpa o el secreto le hicieron incompatible con la vida. 

–Jack Lira/Diego Luna

Diego Luna interpreta al último amante de Milk. El actor, que prefirió no ponerse en contacto con la familia, se apoyó en sus conversaciones con Danny Nicoletta y Cleve Jones. Luna encarna a Lira desde la comprensión, la ternura y el respeto hacia aquel joven mexicano y gay necesitado de cariño al que desbordaron los acontecimientos: “Quería hacerle justicia. Sé mucho acerca de él sin haberle conocido, porque ser gay es una lucha para un mexicano. Imaginen lo que significaba ser ambas cosas en aquella época”.

–Anne Kronenberg/Alison Pill

Alison Pill tuvo la oportunidad de contar con el asesoramiento y ayuda de la mujer a la que encarna y con sus consejos trabajar el personaje más profundamente. Anne, que había hablado con el guionista en varias ocasiones, se mostraba reacia a ir al rodaje, porque pensó que sería demasiado doloroso: “Pero fue todo lo contrario”, afirma. El director se empeñó en que participara en la escena de la celebración, cuando Harvey fue elegido concejal, por lo que pudo verse desdoblada en la pantalla como la mujer que es y la fue treinta años atrás (ahora en la piel de Alison Pill).

El resto de intérpretes realizan también un trabajo sorprendente –Lucas Grabeel (Danny Nicoletta), Joseph Cross (Dick Pabich), Victor Garber (Alcalde Moscone), Brandon Boyce (Jim Rivaldo), Kelvin Yu (Michael Wong)–, aportando a la historia cada cual los matices personales que sus personajes demandaban, como la elegancia e inteligencia de Dick, el talento de Rivaldo, la rebeldía canalizada de Wong, el talante progresista de Moscone… 

La idea de que los verdaderos protagonistas de la historia aparecieran en la película fue del director, que así conseguía, sin desvirtuar el verismo de lo mostrado, alimentar la eterna dialéctica del cine, entre ficción y realidad, jugando con la posibilidad de compatibilizar ambas en estratos divergentes de sensibilidades encontradas.

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La voz de la esperanza 

El retrato que de Harvey Milk ha construido esta película hace invisible cualquier otro factor que perturbe o disipe la perfecta comprensión de su mensaje. Ese era su objetivo y así debe ser percibido.
 
Puede considerarse una hagiografía, un homenaje, un tributo a su memoria y al de todas aquellas personas que le secundaron en su camino hacia la esperanza. Un arco iris de seis colores que desea seguir anunciando que el sol aparece para todos.


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