ESCONDIDOS EN BRUJAS (2)

  20 Marzo 2009
In Bruges
Título original: In Bruges
País, año: Inglaterra - Bélgica, 2008
Dirección: Martin McDonagh
Producción: Graham Broadbent, Pete Czernin
Guión: Martin McDonagh
Fotografía: Eigil Bryld
Música: Carter Burwell
Montaje: Jon Gregory
Intérpretes: Ralph Fiennes, Colin Farrell, Brendan Gleeson, Clémence Poésy, Eric Godon, Elizabeth Berrington, Thekla Reuten
Duración: 107 minutos
Distribuidora:   Universal
Estreno: 18 julio 2008
Página web:  http://www.filminfocus.com/
focus-movies/in-bruges

Turistas accidentales
Escribe Israel L. Pérez

Dos turistas accidentales son, en realidad, dos asesinos a sueldoDos adultos irlandeses llegan a la ciudad de Brujas. Ray arremete contra todo gentilicio mundial y contra la ciudad, mientras piensa en mujeres y alcohol. Ken, mucho más sensible, está interesado por la arquitectura y la cultura de la ciudad. Ambos esperan una llamada de trabajo, con instrucciones.

Brujas, una ciudad de ensueño o de pesadillas, es la tercera protagonista: la ciudad medieval mejor conservada, parece sacada de un cuento de hadas, aunque al mismo tiempo puede convertirse en un entorno opresivo, apoderándose su lado más gótico. Un purgatorio, como sala de espera de una drástica decisión. Esperando una llamada, una cita con el destino.

El guión juega de manera inteligente con relacionar algunas de las obras de arte diseminadas por Brujas con lo que se les viene encima a los protagonistas: la Basilica  de la Santa Sangre, los dos reyes -uno de los cuáles muere-, el retablo del juicio final, o en el museo Groeninge, comentando el purgatorio del Bosco.

El guión mezcla de forma inteligente la ciudad con la trama

El filme, poco a poco, deja la superficie turística de Brujas para adentrarse en la psicología de los personajes y los motivos de su viaje. De la contemplación a la reflexión, y finalmente pasa a la acción.

Los dos "turistas" son una pareja de asesinos profesionales. Y la llamada que reciben de su jefe es para decirle a uno que elimine al otro por un error que cometió en su primer trabajo.

El filme, poco a poco, deja la superficie turística de Brujas para adentrarse en la psicología de los personajesEl complejo de culpabilidad, la amistad y las obligaciones chocan unas con otras. Las aventuras y desventuras de dos asesinos en Brujas, en busca de saber quiénes son y adónde van. Unos asesinos a sueldo con un destino sin retorno.

Como en los grandes westerns, sorprende la lealtad y los valores de las personas cuyas labores están relacionadas con el arte del gatillo -y cómo consigue el filme que nos caigan simpáticos-, y para colmo el jefe, Harry (Ralph Fiennes), un psicópata londinense, muy familiar y con un elevado código del honor. Unos personajes impecables.

"Ya sé que estoy despierto, pero esto parece un sueño" asegura uno de los protagonistas en un momento. Más bien una pesadilla surrealista en la que acaban interviniendo una pareja de traficantes y un enano encabronado salido de una película de arte y ensayo que se rueda en ese momento en la ciudad, y todas las supersticiones habidas y por haber sobre las personas de talla infinitamente menor a la media. Por momentos la estancia en Brujas para Ken y Ray se convierte en un fragmento de una película de David Lynch, o las peripecias de Jo, qué noche de Scorsese.

McDonagh no es David Mamet, pero intenta parecérseleDe género inclasificable, puede suponer un problema a la hora de encasillarla, de venderla o de juzgarla (como sucediera con Muertos de risa de Álex de la Iglesia). A medio camino entre la comedia, la acción y la tragedia, con lo positivo y negativo que eso conlleva, se puede etiquetar simplemente de humor negro.

El responsable máxio es Martin McDonagh, director y guionista, dramaturgo con similitudes a David Mamet en cuanto a sus orígenes, al que aun le faltan algunos hervores para acercársele, aunque no vaya por mal camino.

Incluso se queda a medio camino en sus declaraciones: "Tengo muchas ganas de volver a Brujas, pero creo que será mejor ir antes de que la película se estrene allí. Luego me matarán". Seguramente Mamet también lo diría mejor, pero ahí queda la idea. Los diálogos de McDonagh son hirientes pero no emponzoñados y magistrales.

Eso sí, para disfrutarla plenamente, Escondidos en brujas requiere de una buena cerveza belga, antes, durante o después de su visionado.

Un placer inclasificable... como una buena cerveza belga

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