RETORNO A HANSALA (3)

  02 Abril 2009
Retorno a Hansala
Original: Retorno a Hansala
País, año: España, 2008
Dirección: Chus Gutiérrez
Producción: Chus Gutierrez, Carlos Santurio, Antonio Perez
Guión: Chus Gutiérrez y Juan Carlos Rubio
Fotografía: Kiko de la Rica
Música: Tao Gutiérrez
Montaje: Fernando Pardo
Intérpretes: Antonio Dechent, Antonio de la Torre, José Luis García Pérez, Farah Hamed
Duración: 95 minutos
Distribuidora: Wanda Visión
Estreno: 27 marzo 2009
Página web:  www.retornoahansala.com

Las raíces de la inmigración
Escribe Daniela T. Montoya

Chus Gutiérrez continúa la línea iniciada en 'Poniente'Por historia y situación geográfica (y devenir político) los movimientos migratorios son una característica intrínseca de la población española. Ya sea con o sin papeles, los flujos de idas y venidas provocadas por el marco económico y político, son frecuentes en la trayectoria social del país.

Sin embargo, es un tema que el cine español ha obviado con soltura. Al margen de los documentales (género revitalizado en estos últimos años), que han aportado su granito de arena a la recuperación de la memoria histórica sacando a la luz a quienes tuvieron que irse por motivos ideológicos, de los cuales muchos no han vuelto, el cine de ficción prefiere mirar a otra parte. Y no será porque pueda incluirse como recurso dramático.

La inmigración, un tema que el cine español ha obviado sistemáticamente

Como consecuencia, son pocos los textos que abordan esta temática en el cine (apenas el libro El sueño de Europa, editado recientemente en el marco del Festival de Cines del Sur de Granada, es un primer estado de la cuestión) ya que, como hemos dicho, son contadas las películas que tocan el asunto, aunque sea de refilón: Hola ¿estás sola? (1995) y Flores de otro mundo (1999), ambas de Icíar Bollaín, Las cartas de Alou (Montxo Armendáriz, 1990), El traje (Alberto Rodríguez, 2002) o Poniente (2002), de la propia Chus Gutiérrez, son de los pocos títulos nacionales que analizan distintas cuestiones de un mismo fenómeno.

Chus Gutiérrez no se anda con ambages al plantear la cuestiónAhora, con Retorno a Hansala, la directora granadina prosigue la línea marcada por Poniente, y da un paso más. Para ampliar la mirada sobre el fenómeno de la inmigración y, por tanto, la comprensión de sus causas y circunstancias, nos traslada al punto de origen.

Chus Gutiérrez no se anda con ambages al plantear la cuestión. La película Retorno a Hansala se inicia con las imágenes que cada día llenan los periódicos, a saber, cuerpos de inmigrantes traídos por el oleaje hasta la playa. Están muertos. Sólo cabe que el juez realice el levantamiento de cadáveres, se identifiquen (siempre y cuando porten alguna documentación), y se lleven al tanatorio en espera de darles sepultura.

Pero, cuando para muchos la acción que sigue es pasar página, en cambio Chus Gutiérrez levanta la mirada hacia el horizonte, para ver qué hay al otro lado del mar, el mismo que engulle a tantas personas desesperadas.

El discurso expositivo-documental es muy claro, quizá demasiadoDespojada de artificios barrocos, Retorno a Hansala es directa en su argumento y su realización. Dos son los personajes principales, Martín (José Luís García Pérez), propietario de la funeraria encargada de trasladar los cadáveres encontrados en la playa, y Leila (Farah Hamed), hermana de uno de los marroquíes fallecidos. A priori, dos desconocidos solitarios, en situación precaria por distintos motivos, que inician juntos un largo viaje hacia el pueblo de Hansala para enterrar al hermano de Leila. En su piel, en la del empresario descarnado, se hará evidente la transformación ética respecto a la (des)atención que se presta a la inmigración subsahariana. Leila es la guía que introduce al occidental en unas formas de vida diametralmente opuestas. Acogido en la pequeña comunidad, Martín será partícipe del consejo de sabios -aunque no se entere de lo que se dice porque no entiende el idioma-, y la matriarca le abrirá las puertas de casa. Todos se vuelcan en atenciones, actitud muy distinta a cómo ellos serían recibidos si pisasen suelo europeo.

El discurso expositivo-documental de Retorno a Hansala es muy claro. Quizás demasiado, pero en ningún caso prescindible. Por ello, se asumen como un mal menor algunos fallos técnicos, seguramente provocados por la escasez de recursos, así como la dependencia de la narración del flirteo de la pareja protagonista, estrategia ya utilizada en Poniente.

Porque el punto de vista que expone Chus Gutiérrez se sale de las convenciones. Valiéndose de formas documentales, rodando con la cámara al hombro y retratando a los habitantes de Hansala, Gutiérrez subraya el agradecimiento de los lugareños para quien ha traído el cadáver de un hermano. ¡Y meramente por interés personal! Contraste demasiado vergonzoso como para obviar el humanismo que contiene la película.

El contraste entre comportamientos resulta vergonzoso, algo por lo que ya merece la pena ver esta película

Más artículos...