LA VIDA SECRETA DE LAS ABEJAS (1)

  03 Abril 2009
The secret life of bees
Original: The Secret Life of Bees
País, año: Estados Unidos, 2008
Dirección: Gina Prince-Bythewood
Producción: Lauren Donner, James Lassiter, Will Smith, Joe Pichirallo
Guión: Gina Prince-Bythewood, basado en la novela "La vida secreta de las abejas" de Sue Monk Kidd
Fotografía: Rogier Stoffers
Música: Mark Isham
Montaje: Terilyn A. Shropshire
Intérpretes: Sophie Okonedo, Queen Latifah, Alicia Keys, Paul Bettany, Dakota Fanning, Jennifer Hudson, Hilarie Burton
Duración: 110 minutos
Distribuidora: Hispano Foxfilm
Estreno: 27 marzo 2009
Página web:  http://www.foxsearchlight.com/
thesecretlifeofbees

Cine Obama
Escribe Marcial Moreno

El cine no es impermeable a la realidad que le rodeaEl cine, como cualquier actividad humana, no es impermeable al contexto sociopolítico en el que se desarrolla. El estudio de las películas nos ofrece información de los modos e intenciones artísticas de sus creadores, pero también del tiempo que les ha tocado vivir, de la mentalidad colectiva y de los intereses fácticos que nutren el ambiente en el que se inscribe la obra de arte.

Ejemplos de lo dicho podríamos encontrar por doquier. La historia del cine es toda ella un ejemplo de lo que decimos. Valgan un par de apuntes: En una época determinada el tabaco era un signo de distinción. Los personajes más importantes densificaban su caracterización con el recurso al cigarrillo. Quien fumaba denotaba inteligencia y pasado. Pero las cosas cambiaron, y ahora es casi imposible ver en el cine americano una brizna de tabaco. Si acaso los malvados más viles refuerzan su carácter repulsivo fumando, pero lejos de todo glamour. Más recientemente hemos podido constatar también la colaboración entre el cine y los intereses políticos dominantes. Cuando la alerta terrorista real o ficticia era la preocupación principal de la administración Bush, la industria cinematográfica asumió la tarea de crear el ambiente adecuado entre la población, y así surgieron múltiples películas en las que las amenazas de distinto tipo iban creando la sensación de miedo y desprotección necesarias para apuntalar la política del poder vigente.

Estandarte de la era Obama en el cine: buen rollito por todas partes

Pero los tiempos han cambiado, y llega la era Obama. Y, ¿cómo no?, el cine se adapta a ella. La vida secreta de las abejas es un buen ejemplo de lo que se nos viene encima. Buenas intenciones, sentimientos exacerbados, comprensión infinita, tipos estupendos, paisajes soleados, reivindicacioncitas, un poco de espiritualidad y buen rollito.

Cuando uno tiene cosas importantes que decir, que mande una cartaEsta película es el claro ejemplo del peligro que suponen las ideas preconcebidas. Cuando uno tiene cosas importantes que decir, mensajes necesarios para la humanidad, que escriba una carta al periódico, o que se presente a las elecciones, pero que no haga una película. Podemos prescindir de ella.

Pero en este caso se hizo, y así salió. La historia no merece que nos detengamos en ella. Una especie de rito del paso de la infancia a la edad adulta con cargas psicológicas derivadas del abandono y muerte accidental de la madre tan manidas, tan vulgarmente contadas, que ni siquiera provocan indignación. Y rodeándolo el problema de los derechos civiles de los negros en los años sesenta, con blancos malísimos (con alguna excepción, claro) y negros todo bondad, que se sobreponen a los problemas y continúan luchando hasta alcanzar la victoria.

Tópicos y más tópicos. Y por si las cosas no quedan claras, de vez en cuando una explicación ad hoc, tipo: "los derechos están reconocidos, pero no se respetan". ¡Ah!, vaya, no nos habíamos enterado. O sentencias de esa niña aborrecible, que parece más bien una vieja bajita, del tenor de: "Si haces lo mismo que ellos serás como ellos"... ¿Para qué más?

Tópicos y más tópicos en una película llena de buenos sentimientosLa narración es cadenciosa, farragosa casi. Para no contar nada la película es larguísima. Escenas como la del entierro de la hermana parece que no vayan a acabar nunca. No cabe duda de que la directora no domina la elipsis. Los personajes pretenden ser sugerentes, pero no pasan de planos, cuando no absurdos. El padre atormentado-violento no es más que eso, y las negras de la granja son meros arquetipos sobradamente reiterados. O si no la criada que acompaña a la niña, que pasa de ser un personaje enérgico capaz de hablar de tú a tú a su patrón a una mujer medio boba que apenas abre la boca, justamente cuando se encuentra en una situación mucho más propicia para hacerlo.          

El ambiente está medianamente bien recreado. Aunque la película se basa en un relato homónimo de Sue Mon Kidd, recuerda mucho a las novelas de Toni Morrison, aunque sin la chispa de perversidad que la Nobel americana incluye en sus obras, y, por supuesto, sin la magia que éstas poseen, por mucho que la película quiera recrearla con el recurso de las abejas volando junto a la niña, o con la alusión a que la colmena es como el mundo, idea suelta que ahí se queda, sin que quepa encontrar correlación alguna con el relato fílmico. Hace falta mucha imaginación para encontrarle justificación.

Y, como era de temer, la música. Qué obsesión con subrayar musicalmente todas las lágrimas, todos los gestos compungidos, todas las miradas de cariño y comprensión... A excepción de la suite para violoncello de Bach (aunque la intención con la que se usa sea la misma), todo es candor, melancolía... miel de la virgen negra.

Habrá que estar preparados. Se nos avecina una ola de buenos sentimientos e ideología raquitizada en la que los argumentos, la complejidad, la discusión, el razonamiento o los matices serán sustituidos por los eslóganes. Pero bien claritos, para que los entiendan todos. Y es que ya se sabe, no hay nada peor para una estrella (digámoslo así) que sus apologetas.

Y es que ya se sabe, no hay nada peor para una estrella (digámoslo así) que sus apologetas

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