Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion (3)

  03 Enero 2023

Se ha escrito otro crimen

glass-onion-0Glass Onion es una canción grabada en 1968 por los Beatles para el álbum The Beatles —también conocido popularmente como White Album—. Se trata de una canción auto referencial, a través de la cual John Lennon se burla cariñosamente de los fans del grupo y con la cual acentuó su leyenda. Esta burla bienintencionada, como las referencias a célebres obras literarias del género detectivesco, se encuentran presentes en Glass Onion: A Knives Out Mystery (2022).

De todos los misterios e intrigas que pudimos disfrutar en la exitosa Puñales por la espalda (2019), el más sencillo de adivinar era que las aventuras de Benoit Blanc (el mejor detective del mundo) tendrían continuación. Y así ha sido, tres años más tarde, pandemia incluida, Rian Johnson vuelve a ponerse tras la cámara para dirigir la secuela

Una película que desde su arranque deja claro que busca ser mucho más grande, creativa y ambiciosa que la primera. En mi opinión, no solo consigue mejorar la original, sino que además estamos ante una de las cintas más divertidas y adictivas de la temporada. Una inmensa muñeca rusa llena de trampas y secretos.

En esta ocasión, el guion de Rian Johnson sitúa la acción en una idílica isla privada en Grecia. Allí, un excéntrico millonario (Edward Norton) ha invitado a un grupo de antiguos amigos para jugar a un extraño juego: descubrir quién le asesinará durante las vacaciones. Por supuesto el grupo se compone de gente de lo más variopinta, y todos con algún motivo para asesinarlo de verdad: una modelo en horas bajas (Kate Hudson), un influencer corrupto de redes sociales (Dave Bautista), un científico inseguro (Leslie Odom), una aspirante a senadora (Kathryn Hahn) y una exsocia despedida (Janelle Monae). Como era de esperar, entre los invitados también se encuentra el detective Benoit Blanc (Daniel Craig).

Punto de partida clásico con el que Rian Johnson nos sumerge en una propuesta llena de giros y enigmas que juega con los elementos habituales del cine de policías y detectives. La película, como hace referencia su título, es una enorme cebolla llena de capas en la que todo el mundo es potencialmente sospechoso y en la que no te puedes fiar de nadie, con una historia plagada de detalles y pequeñas pistas.

Rian Johnson juega con el espectador deteniendo la trama y revisando ciertos lugares para que la propuesta sea siempre una muñeca rusa sin fin. También es evidente, y este punto quizás no guste demasiado, que el guionista juega en exceso con sus criaturas, haciendo que algunos personajes (casi títeres en una obra de teatro) tengan excesivos cambios de humor y comportamiento.

Todo al antojo de un guion divertido, pero excesivamente tramposo. Es de esas películas que si no estás muy atento puedes perderte algo importante. No hay un segundo de tregua para el espectador.

Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion vuelve a contar con un gran Daniel Craig a la hora de dar vida a un muy carismático es irresistible Benoit Blanc. Un detective elegante y sofisticado al que no se le escapa un detalle y que busca ser un reflejo moderno de Jessica Fletcher y su mítica serie Se ha escrito un crimen. La película no lo oculta y además hace un homenaje precioso a Angela Lansbury, con una pequeña aparición que grabó pocos meses antes de fallecer. Y ya solo por eso merece la pena verla.

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Pero, además, está llena de pequeños detalles y pinceladas para los más cinéfilos, como pequeños cameos de Hugh Grant, Ethan Hawke o Serena Williams (entre muchos otros), amén de una broma muy sutil e ingeniosa sobre la vacuna del COVID. Conviene recordar que la película se desarrolla en tiempos pandémicos. También es muy destacable la puesta en escena, plagada de modelitos sesenteros llenos de color y humor.

Rian Johnson busca sorprender al público con más misterios y enredos que en la primera parte. Quizás pierda algo de la frescura de la original, pero su divertido guion nos sumerge en una propuesta fresca y ágil con la que es imposible aburrirse. Personalmente no veo el momento de que lleguen más aventuras del detective Benoit Blanc.

Esta exquisitez para la mente —y los sentidos— contiene todo lo que el inepto de Kenneth Branagh no pudo lograr en las nuevas adaptaciones que hiciera de Asesinato en el Orient Express y Muerte en el Nilo. El Blanc de Daniel Craig luce más paródico que antes, como una broma entrecruzada de Hércules Poirot y James Bond —personaje que interpretara tantas veces—, cuando le espeta a Andi, en una escena clave, que él no tiene las capacidades de Bond. Y Edward Norton, por supuesto, interpreta un personaje que destila toda la mala leche que alguien puede dedicarle a Elon Musk.

En conclusión, la película funciona gracias a su espíritu lúdico, que entretiene al espectador manteniéndolo activo mientras se formulan diferentes hipótesis con las pistas que se le brindan: la segunda entrega de una franquicia de películas auto conclusivas, destinadas en primer lugar al público adulto.

Escribe Vicente I. Sánchez | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna | Imágenes Netflix

  

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