Smile (1)

  15 Octubre 2022

Terror para no sonreír

smile-0El género de terror lleva años a pleno rendimiento. No hay más que mirar las plataformas digitales de streaming más destacadas para poder ver que en sus primeros puestos de visionado siempre hay historias inquietantes que se pueden enmarcar en el propio género.

Tenemos, además, cine de terror para todos los gustos: una nueva ola de cineastas que se dedican al miedo mucho más introspectivo y contemplativo de acento sociológico (Babadook, Hereditary); las sagas de terror que siguen dando vida a franquicias que parecen inagotables por muchos años que pasen (Halloween, Scream); otras tantas nuevas sagas que hay que exprimir (Insidious, Expediente Warren, y todos sus derivados); y luego está todo el cine de terror de fórmula que sabemos que funciona, que sigue atrayendo a espectadores en masa y que suele dar buenos rendimientos en taquilla.

Es en este último grupo donde podríamos encuadrar a Smile, obra prima del director y guionista Parker Finn, que había cultivado con anterioridad dos cortometrajes de este estilo para ahora estrenarse en el largometraje.

Y lo hace con cierto oficio y buenas ideas, porque demuestra ser un perfecto conocedor de los mecanismos precisamente de este terror de fórmula que venimos anunciando. Al fin y al cabo, estamos hablando de un tipo de cine cuyo objetivo original es el entretenimiento, sin pretender ir más allá de la montaña rusa clásica de sustos e historias siniestras.

Smile se adentra en la vida de la doctora Rose Cotter, una joven terapeuta y psicóloga que lleva una vida completamente ordenada. Está absolutamente entregada en su trabajo, espera comprometerse con su pareja después de un tiempo satisfactorio de convivencia, y disfruta con su estado que parece bajo control. Pero, en una de sus entrevistas con una paciente, presenciará el suicidio de ésta en unas condiciones que no podrá explicar desde la razón y empezará a desvelar una maldición sobrenatural por la que se verá acosada.

Y aquí es donde entra la fórmula: tenemos una maldición que habrá que superar antes de que se agote el tiempo —porque evidentemente hay un tiempo límite para una supuesta posible salvación—, un entorno que difícilmente creerá a la protagonista, un exnovio que la ayudará porque quiere recuperarla, y la investigación que iniciará Rose para poder escapar a la oscura amenaza que se cierne sobre ella.

Habiendo leído estas líneas, podríamos perfectamente estar hablando de otras muchas películas de terror conocidas por la mayoría. Por ejemplo, ¿este argumento descrito no les suena a la famosa e icónica The ring, sin ir más lejos?

Ecos del propio género

Smile es una cinta con un montón de virtudes. Crea una nueva figura mitómana para el cine de terror que seguramente volveremos a ver en un futuro próximo, mide con astucia e ingenio los momentos escalofriantes de su historia y crea una atmósfera genuinamente malsana que logra incomodar al espectador en su butaca y meterle el miedo en el cuerpo.

También tiene la rara capacidad de lograr arrancarnos la empatía con el proceso de locura al que se ve abocada Rose, gracias a la televisiva actriz Sosie Bacon, que nos da un recital de padecimiento en una interpretación asombrosamente física y comprometida.

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El realizador, por su parte, controla el ritmo narrativo y sus secuencias, consigue dar miedo de verdad, y ofrece un producto que es consciente de su espíritu revivalista y lo asume con gran dignidad. Aunque bien es cierto que, si la obra roza las dos horas de duración, hubiera quedado mucho mejor eliminando ciertas secuencias reiterativas y ajustando su metraje a la rigurosa hora y media para darle mayor brío al asunto.

Permítanme, además, advertirles de que no vean bajo ningún concepto el tráiler del filme si es que no lo han visto ya y pretenden ver la película. Quien esto suscribe les quiere avisar porque el tráiler cuenta hora y veinte del filme —reloj en mano— y lo que no les cuenta es sencillamente porque resulta ser la conclusión de la obra. Lo que acaba pervirtiendo aún más su alarmante incapacidad para la sorpresa.

Porque el gran defecto de Smile es que todo resuena a enorme déjà vu, que el respetable sabe a ciencia cierta todo lo que sucederá en el desarrollo de la trama, y que cualquiera que la vea es perfectamente consciente del desenlace de la cinta.

Y resulta una lástima, porque tiene todos los buenos ingredientes para que hubiera sido un producto de mucha mayor resonancia de lo que termina siendo. Es una cinta de terror digna, sólida, y bien facturada; y sabemos que será un éxito de taquilla de esos que están hechos con cuatro duros. Pero le falta el atrevimiento de lanzarse a ser algo más que se salga de la norma.

Escribe Ferran Ramírez

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Halloween kills 
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Maligno

  

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