Cinco lobitos (4)

  22 Agosto 2022

Madres

cinco-lobitos-0Dedicada a nuestra
colaboradora María Sánchez,
que acaba de ser madre.

Si nos damos una vuelta por los títulos estrenados durante los últimos meses, e incluso el último año, hay un gran dominio en número de películas francesas y españolas, otra cosa es que las mayores recaudaciones vayan en general hacia el cine americano por una serie de estrenos punta, bien películas de superhéroes, catástrofes…o bien mediante la presencia de actores mediáticos.

Y aunque el Oscar de este año haya sido para un filme (no muy comercial) que no era sino el remake de una interesante película francesa (La familia Bèlier, 2014, de Eric Lartigau) y además mucho peor que el original. Hablamos, claro, de Coda, los sonidos del silencio (2021), de Sîan Seiler, aunque, sorpresa, recibiera no uno sino tres Oscar (mejor película, mejor guion adaptado y mejor actor secundario).

Una gran sorpresa en unos Oscar, al que optaban títulos tan importantes como West side story, de Spielberg; Drive my car (la mejor de todas, sin duda), de Hamaguchi; No mires arriba, de McKay, o Licorice Pizza, de Thomas Anderson.

Los Goya tampoco eran acertados. Nada menos que premiar a la tramposa El buen patrón afín siempre a ese cine engañoso de León de Aranoa, en detrimento de la no excelente, pero sí mucho más interesante Madres paralelas, de Almodóvar.

Y mientras tanto, allá, en un certamen dedicado al cine nacional (el de Málaga) una película española, primer largometraje realizado por una mujer, Aladua Ruiz de Azúa, se llevaba varios premios, incluidos a la mejor película, dirección, actriz… El cine español abunda en nuestras pantallas, actualmente se estrenan muchas películas españolas y varias de ellas además dirigidas por mujeres.

Será otra mujer, Carla Simón, quien con su segundo (y bello) largometraje Alcarràs reciba el primer premio en el Festival de Cine de Berlín de este año. Carla ya había recibido buenas críticas por su filme anterior, Verano 1993. Títulos los de estas directoras que destacan sobre los de otras compañeras y que desde luego proclaman con sus realizaciones que otro cine es posible por encima del de, pongamos por caso, Santiago Segura, quien con su vulgar y repetitiva filmografía se convierte en el realizador actual más aupado en las listas del cine comercial. A sus infames secuelas de Torrente, se unen ahora las de toda una familia que, recordemos, su primer episodio era un remake del filme argentino Mamá se fue de viaje, de Ariel Winograd.

¿Pueden títulos como los de Carla y Aladua competir con los de Segura? Hoy, a nivel de taquilla no, pero sí han podido darse a conocer y plantar cara al cine de Segura. Entre ambos, el que más ha resistido el supuesto combate, es el de Aladua, que con esfuerzo ha logrado, aunque sea en una única sesión, mantenerse durante meses, en la cartelera de Valencia.

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¿Quién es Alauda Ruiz de Azúa?

Cuando Alauda realiza la más que estimable Cinco lobitos, ya conoce el mundo del cine. Como Carla, procede del mundo del cortometraje, pero Alauda va más allá, ya que además de varios cortos centrados, en su mayor parte, en jóvenes en edad escolar o en el mundo de la educación (Clases particulares, 2005; Lo importante, 2006; Dicen, 2011; Nena, 2014; No me da la vida/Malamente, 2016), ha intervenido en varios otros oficios dentro de los largometrajes, aparte de trabajar en el mundo de la publicidad realizado bastantes spot, luego su primer largometraje es la continuación de un camino, no el inicio del mismo. Más bien se podría decir que es su consolidación en el mundo del cine.

Al terminar Cinco lobitos, tras su aclamación malagueña, Netflix le ofreció realizar un filme para la plataforma, que se supone se estrenará también en cines. Actualmente se encuentra en fase de postproducción. Se titulará Eres tú.

Alauda nació en Baracaldo en 1978. En la Universidad de Deusto estudió comunicación audiovisual y filología inglesa. Posteriormente pasó a Madrid donde estudio en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid) diplomándose en dirección. En Madrid, junto con otros compañeros, funda la productora Igloo Films.

Siempre, cuando ha hablado de Cinco Lobitos, ha dejado claro que no es una película autobiográfica, aunque, por supuesto, se puede basar en ciertos recuerdos de la etapa en que fue madre. Un hecho importante al que hay que unir el de de su protagonista, una impresionante Laia Costa, quien recibió el guión en pleno confinamiento, cuando estaba embarazada de 3 meses, y que decidió, cuando al fin se pudo rodar, ser el personaje principal. Como dice la directora se puede ver reflejado en la propia cara de Laia, en sus ojeras, el problema que le causa cuidar de su niña y tener que trabajar en el rodaje del filme.

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Como la vida misma

Cinco lobitos respira vida y verdad en cada plano. El filme habla de amor, de resentimientos, de existencias truncadas, de ilusiones y sinsabores.

Hay dos momentos que podían describir lo que es y representa el filme. El primero nos lo da la fuerza de su comienzo, de una primera imagen poderosa. Una mujer, Amaia (Laia Costa), aparece en el primer plano de la imagen, sola, con su hija en brazos, en una calle prácticamente solitaria. La imagen dice todo, habla de la desorientación y de la soledad, cómo debe ir aprendiendo por sí misma a vivir la nueva situación, la de ser madre, algo que debe aprender, el esfuerzo que supone.

La fuerza de ese instante inicial es tal que gana ya al espectador. La realizad es otra: sus padres la acaban de traer a su casa, desde el hospital donde ha dado a luz y están en un segundo plano descargando cosas del coche. En ese instante, ellos, perdidos al fondo del plano, no importan, lo único que trasciende al espectador es el personaje, solitario, con su cría en brazos: Amaia.

El otro momento interesante es el que muestra la salida del hospital de la madre de Amaia. El plano nos la muestra atravesando el pasillo del hospital para irse a casa, en una silla de ruedas conducida por su marido. Junto a la silla de ruedas, Amaia conduce a su hija en el cochecito de bebé. Un plano en el que centraliza dos etapas de la vida, la casi última de la madre y la que señala el sendero de la vida de la hija. Vida y muerte unidas en un hermoso plano en el que, padre aparte, certifica además la centralidad del filme en el tema de la madre.

Son dos madres las que centran el sentido del filme: con ausencias o reproches hacia el hombre, que ve la maternidad a una cierta distancia. Y una tercera, la recién nacida, que comienza su andadura para ser madre.

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La directora plantea la película a base de pequeños momentos, para definir los distintos estados de ánimo: la noche primera de los padres en la casa de la hija, adaptándose a la estrechez de la misma; Amaia tratando de trabajar y viendo la imposibilidad de hacerlo; la insinuada relación amorosa de la madre de Amaia con uno de los vecinos del pueblo; el gran momento en el que Begoña (excelente interpretación de Susi Sánchez, como madre de la protagonista) estalla en la escena de la comida ante las protestas de su marido, Koldo (otro ejemplo de gran interpretación a cargo de Ramón Barea), por la repetición de las comidas (de pie, estática, Begoña, con furia lanza contra el suelo el plato que lleva en la mano); la secuencia del paso de los videos que ha preparado Koldo sobre antiguas películas de super 8 en las que se ve a Amaia de niña: un momento que es casi como un último recuerdo feliz para Begoña, antes de su muerte, viviendo la niñez de su hijo o el posterior sola, sin la presencia del padre, ni de la pareja, volviendo a mirarse en ese espejo del ayer cuya realidad ahora es la de su hija; o, por último, esa escena del abrazo final de madre e hija antes del momento fatal de su fallecimiento.

Cinco lobitos es la historia de la continuidad de la vida, marcada por las mujeres, que ceden su testigo a lo largo del tiempo, probablemente repitiendo muchas cosas de sus antepasados, probablemente rompiendo otras, pero uniendo a todas esas generaciones a través de una típica canción que se transmite de generación en generación y que viene representada el título del filme.

Es un filme sobre y desde la mujer, no hay duda, el hombre ocupa un papel secundario porque él mismo así lo ha elegido por ser hombre. De ahí la facilidad de su compañero para trabajar, frente a la dificultad de Amaia. Ayuda, claro, en algunos momentos: pasear el cochecito de la niña en la noche para que deje de llorar, cuidar de cuando en cuando de la niña, o liberar, en pequeña proporción, a Amaia en sus funciones.

Un filme admirable sensible, cuyo final (la protagonista sola, en la oscuridad de una habitación, mirando hacia fuera, al anochecer) no hace sino remarcar la idea de desamparo de la madre: ahora es ella la heredera de la vida, como mañana lo será su hija, cuando ella muera. Y así sucesivamente, expresando la realidad eterna de la existencia.

Alauda se preocupa de los más mínimos detalles para representar la existencia, reconocida, de la familia. De ellos el filme está repleto. Todo está cuidado al máximo, dirigido con gran maestría. Es un prodigio de sensibilidad. Hay pequeños deslices que están a punto de condenar esos instantes, confiamos en que en su próximo filme no los explique de forma sensiblera. Una trampa en la que es fácil caer.

Esperamos con expectación y cautela su próximo título, bajo el dominio de la todopoderosa Netflix. Nos explicitará mucho más el verdadero valor de la autora esta excelente ópera prima. De momento, déjense llevar por la visión que Alauda nos ofrece en Cinco lobitos sobre la mujer y su eterno discurrir en la vida.

Escribe Adolfo Bellido López

  

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