Locomía (3)

  14 Julio 2022

A gran subida, gran caída

locomia-0Soy uno de esos chalados que cada vez que ve dos abanicos juntos los agarra y en plan flashback de Ratatouille se pone a imitar a Locomía, con su aceleración rítmica y requiebros que volvieron locos a las juventudes de finales del siglo pasado. Y por supuesto, el torpe aleteo de los improvisados ventiladores viene acompañado del gorgorito de rigor: «Disco Ibiza Locomía; Moda Ibiza Locomia…».

Qué le vamos a hacer. Uno era adolescente en la época del apogeo del grupo y sus estribillos se pegaban como auténticas paparras. Entonces uno no sabía ni se preocupaba de la trastienda que se cocía tras el éxito. Y por eso ahora, más de treinta años después de aquello, hay que celebrar el encomiable trabajo de los hacedores de este documental dividido en tres capítulos que son puro carburante para activar el canal nostalgia.

Cada entrega comienza con unos breves apuntes históricos en plan NODO del siglo XXI de cara a contextualizar los temas que se van a tratar en cada capítulo. España se asomaba a la modernidad sin haber abandonado el paleolítico y el contraste entre los jóvenes y los no tan jóvenes era brutal. 

El creador del grupo, Xavier Font, nos cuenta ya de entrada que su idea era la de montar una tribu propia, con su particular vestimenta y demás accesorios que a la larga se convertirían en icónicos y captarían la atención de grandes divos de la música como David Bowie o Freddie Mercury. Todo sucedió en Ibiza, el único lugar alejado de la península donde gracias al influjo hippie se vivía la noche como si no hubiera un mañana.

Este es solo el principio de un torrente de anécdotas e historias que nos van a dejar pegados al sillón; un sinfín de revelaciones y giros de guion propios de un culebrón de los buenos.

El documento se estructura a partir de un buen puñado de entrevistas a la mayoría de integrantes del grupo en sus distintas etapas (algunos ya fallecieron) y a aquellos que trabajaron a su lado dándoles forma, lanzándolos al estrellato. Y ahí sobresale la figura del productor musical que les encumbró a la fama: José Luis Gil, quien se nos presenta con aires mefistofélicos como la antítesis o archienemigo del fundador del grupo, con quien compartirá odio eterno a lo largo y ancho de toda la serie. El enfrentamiento entre ambos, presentado en el documental como una lucha intestina a cara de perro entre dos seres despiadados surgidos del averno de la codicia y la egolatría, deviene colosal.  

Que nadie espere una reunión del grupo como ocurría en el documental de Parchís de Netflix o como en las bien pagadas sesiones de reencuentro. Aquí el buenrollismo se desprende a cuentagotas, y es que en un marco de depresiones, puñaladas traperas, amores y desamores, visitas esporádicas a la cárcel, indigencia u odio visceral parece difícil que florezca algo parecido a la amistad y la armonía, y eso que según los protagonistas  la hubo, aunque nos cuesta creerlo.

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Vale la pena destacar a su vez el ingente material de archivo que se nos muestra: un auténtico tesoro trufado de conciertos, momentos de intimidad y aludes de masas enfervorecidas que ansían estar cerca de sus ídolos. Todo lo que acaece en tierras americanas es alucinante. Si aquí eran conocidos y admirados allí eran simplemente idolatrados.

Es en este último episodio, cuando Locomía ya está cimentado como referente y están a punto de culminar su estrategia de posicionamiento en el mercado yanqui, cuando todo estalla y dan la razón a los que profetizaron que «a gran subida, gran caída», y el topetzo que se dieron víctimas de las triquiñuleas y el ansia de poder de unos y otros fue morrocotudo.

Ahora se arrepienten, e incluso se deja ver alguna lagrimilla de desazón cuando rememoran lo que pudo haber sido y no fue, pero lo cierto es que una carrera tan prometedora se fuera al traste por la impericia de quienes no supieron manejar como se debía al vellocino de oro que tenían entre manos.

En definitiva, nos hallamos ante un documento disfrutable y ejemplar a la hora de explicarnos una historia única de un grupo irrepetible, aunque se intentara clonar en repetidas ocasiones.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

  

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