Trance (3)

  26 Mayo 2022

La vida como arte, el arte como vida

trance-0Estamos ante un documental musical que sorprende para bien. Las credenciales del protagonista ya presuponían un espectáculo disfrutable, pues se habla nada más y nada menos de Jorge Pardo, uno de los integrantes del mítico sexteto del maestro Paco de Lucía, formado entre otros por Manolo Sanlúcar y Chick Corea, ahí es nada.

La fusión de distintas músicas y culturas empapan cada fotograma y lo único que se echa en falta es poder escuchar todas las piezas que se van tocando en su totalidad. Sabemos que el metraje se hubiera visto afectado alargándose hasta el infinito y más allá si el alud de propuestas musicadas que van salpicando la acción se hubiera mostrado de cabo a rabo, pero es que las tonadillas celestiales de unos y otros te agarran y no te sueltan.

Ojalá exista en el futuro una edición en formato doméstico donde haya una especie de director’s cut o algo por el estilo y uno de sus extras fuera el añadido del CD Original de todas las canciones que forman parte del soundtrack de la película; o en su defecto, otro donde se registrara el concierto Trance que da lugar al título.

No nos queremos dejar llevar por el entusiasmo, pero lo cierto es que hacía tiempo que no se estrenaba en cines un trabajo que apelara de manera tan directa a los sentidos. Cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad acústica valorará lo que tiene entre manos; auténticas joyas interpretados por auténticos baluartes de la composición. La pena, como suele ocurrir en estos casos, es que se trate de una obra cuya difusión no va a ser ni la merecida ni la necesaria.

Nos referimos a que es difícil que se vea en centros educativos o escuelas de música, y mucho nos tememos que una vez estrenada en pocas salas (la semana de su estreno llegó a la docena, que no está mal, pero son pocas), se irá diluyendo fagocitada por engendros megalíticos que no permiten que el alma llegue a las plateas.

Hemos especificado estreno en cines porque a nivel audiovisual catódico sí que existe un precedente actual de programa excelso donde se fundan con tal pasión y entusiasmo las enseñanzas de los diversos cantes y bailes. Nos referimos claro está al siempre reivindicable Un país para escucharlo: dos temporadas de auténtico lujo y poderío exiliadas, como no podía ser de otra manera, a horarios intempestivos de emisión, que de la mano del exTequila Ariel Rot nos transportan en un recorrido total por el territorio nacional a un mundo de melodías y alegrías sin fin.

Trance bebe un poco de esa misma estructura, la de unir fragmentos de actuaciones y charlas al calor de un bar con sus respectivos intérpretes sobre lo divino y humano, aunque aquí la cosa se internacionaliza, ya que la agenda del protagonista le lleva de una parte a otra del planeta, requerido por los músicos más prestigiosos para que pueda poner su arte al servicio de la humanidad.

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Jorge Pardo aprovecha cada viaje para intentar reclutar a los anfitriones para un futuro evento en el que se le rendiría homenaje a su trayectoria. Aunque al principio se muestra remiso a la celebración de tal evento, dado que aún se encuentra con energías para dar mucho que hablar, al final no le queda más remedio que aceptar el reto, lo que le produce más de un quebradero de cabeza.

El director de tan valioso documento fílmico, Emilio Belmonte, quien ya diera cuenta de su pasión por el flamenco en su debut cinematográfico, Impulso, donde se adentró en el proceso creativo de la joven bailaora y coreógrafa Rocío Molina, acierta de pleno a la hora de incluir derivas o subtramas en forma de elementos biográficos de Pardo en los que se plantean las dificultades de combinar las vicisitudes de la vida laboral y familiar.

Tanto su hijo como su pareja pasarán factura a sus soledades debido al absorbente trabajo de quien pasa más tiempo fuera de casa que dentro de ella. Ese alarde de sinceridad y realidad dota al conjunto de una veracidad que mezcla muy bien con el resto de conversaciones, donde los artistas explican ante la cámara la crudeza y los parabienes de una ocupación que para nada es ajena a la preocupación.

Lo dicho, pasen y vean un auténtico espectáculo que no les dejará indiferentes. Y para completar la velada, os dejamos el enlace en YouTube al Imprescindibles de TVE2 emitido hace 6 años y en el que se puede seguir saboreando su flamenco con alma de jazz, porque como bien dice uno de los famosos contertulios, en ese salón señorial donde se sirve whisky del bueno: «No es cultura todo lo que se vende». Amén.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna