Midnight (Medianoche) (2)

  27 Abril 2022

Testigo sordo

midnight-0Los que nos hemos alimentado de thrillers coreanos desde finales del siglo pasado recibimos como agua de mayo cualquier producción del país asiático que nos recuerde, aunque sea de manera colateral, aquellos clásicos cuyos títulos recitamos de memoria y que se convirtieron en marca de estilo de una cinematografía que desde hace años no levanta cabeza en este y otros géneros.

Presentada en el Festival canadiense Fantasía en 2021, Medianoche no satisface la hambruna del fan, pero tampoco desmerece su visionado. Construida a partir de retales vistos mil y unas veces en trabajos cimentados en el juego del gato y el ratón y con un guion que se desenrosca de tantas vueltas que da se sobrepone al desmayo gracias a cierta astucia en su desarrollo.

Que la mitad de los protagonistas presenten una discapacidad (Coda está de moda) beneficia al desamparo de las víctimas frente al monstruo, ya que por un lado acentúa su vulnerabilidad y por el otro permite que se trabajen de forma singular aspectos técnicos como el diseño de sonido desde ángulos variados, el ingenioso juego de luces o la misma puesta en escena, donde cada objeto adquiere un significado distinto dependiendo del sentido con el que se relaciones.

Quizás en manos de un cineasta más avezado en la materia el in crescendo de la acción podría haber estado más controlado.

Sin embargo, en muchas ocasiones tenemos la sensación de que la trama avanza a empujones, sin entender que no por dejar respirar un poco las escenas se va a perder la atención del espectador, ya que se pueden alimentar de subtramas o de aspectos que refuercen la psicología de los personajes, que aquí se resuelven planos y con muy poca personalidad.

De todas maneras, las escenas de acción están muy bien coreografiadas y la fisicidad de las peleas muy conseguida. Esas calles empinadas y trufadas de recovecos donde los asediados participan en su peculiar y sanguinaria San Silvestre de Seúl nos suenan muy familiares, y en cuanto atisbamos que algo grave se cuece por allí nuestro subconsciente, saciado de momentos climáticos vividos por aquellos lares, nos activa de inmediato el disfrute automático, a pesar de que en esta ocasión la verosimilitud y el cúmulo de coincidencias puedan arruinar la función.

Algunos intérpretes lucen sobreactuados y desorientados en cada una de sus apariciones; por poner un ejemplo, al asesino se le pide matizar su rol mediante diferentes puntos de vista para aumentar la confesión y el empeño le viene grande; y de la actriz más veterana mejor no hablar; mientras que a otros, por comparativa, no les cuesta mucho mostrar sobriedad y buenas maneras o, incluso, en el caso de la heroína principal, brillar a mayor altura que sus compañeros de reparto.

El mensaje que se intenta transmitir de deshumanización social ante la contrariedad y del desamparo de los más necesitados se queda corto ante el tropel de set pieces que fagocita cualquier otra lectura que se pudiera derivar de la situación única repetida hasta la saciedad.

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La consabida escena donde se demuestra la inoperancia de las fuerzas del orden (desde la seminal Memories of murder todo sigue igual) y el uso abusivo de armas blancas de todo tipo (aquí con la necesidad urgente de un afilador) son señas de identidad demasiado conocidas para cualquier estudiante de primero de thriller coreano.

En definitiva, para tratarse del debut en el terreno del largometraje de su director le vamos a dar un aprobado alto, dado que el ritmo en algunos pasajes es trepidante y la representación del frustrante universo silencioso está muy bien graduada (los cineastas manipulan los niveles de sonido para transmitir el mundo de sus personajes sordos), aunque el conjunto esté repleto de lugares comunes que en ocasiones incluso llegan a lindar con la copia descarada (un hacha destrozando una puerta de madera y el asesino asomando el careto... ¡qué homenaje a lo inédito!).

Con todo, gracias a las luchas enfatizadas y la asunción sin reparos de tropos que funcionaron a las mil maravillas en otras producciones similares, vale la pena echarle un vistazo, aunque para enfrentamientos brutales entre sádicos e inocentes discapacitados recomendamos un par de títulos recientes de la misma nacionalidad, superiores al que nos ocupa, que también se pueden disfrutar en distintas plataformas: Blind (2011) y Forgotten (2017).

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna

  

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