Malnazidos (3)

  11 Marzo 2022

¡No pasarán! (o sí)

malnazidos-0La temática cinematográfica de los muertos vivientes tiene su origen en la década de los años 30 del pasado siglo, aunque fue George A. Romero quien sentó las bases del género con la icónica La noche de los muertos vivientes en el año 1968.

El cine español de finales de los 60 y principios de los 70 explotó este subgénero del terror queriendo darle cierto aire internacional y del que apenas sobresalió algún ejemplo interesante como No profanar el sueño de los muertos (Jorge Grau, 1974). Con posterioridad recordamos como hito más destacable la serie de películas de Jaume Balagueró y Paco Plaza que conforman la saga Rec.

Malnazidos, filme que inauguró el festival de Sitges de 2020 y que ha sufrido múltiples retrasos para su estreno, llega ahora a los cines recuperando una historia de muertos vivientes en el escenario histórico de la Guerra Civil española.

Partiendo de la novela Noche de difuntos del 38, de Manuel Martín, la película fusiona la temática de terror en el contexto de la contienda fratricida española, aunque ambos elementos están supeditados al verdadero objetivo de la película que no es otro más que la realización de un filme de aventuras.

Dirigida por Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro —en su primera experiencia como director— Malnazidos deja patente desde las primeras escenas que nos encontramos ante un filme clásico que nos recuerda a ese cine característico del héroe envuelto en una serie de aventuras.

Partiendo de los códigos del género de muertos vivientes, unos personajes que son puestos en una situación límite y que se desplazan por territorio hostil luchando contra los muertos vivientes, la película se centra en dar vida a unos personajes que resulten creíbles, partiendo de unos modelos que todo el mundo conoce. Tenemos al héroe chulo y cínico, al bruto, al experto en explosivos, a la chica malcarada o al joven inexperto. Personajes que el espectador reconoce al instante y donde el humor generado en esas situaciones límites termina de conjuntar y hermanar a todos ellos.

Tras meses de contienda y en plena batalla del Ebro, Malnazidos presenta un reparto coral en el que los personajes son conscientes del resultado de la guerra y el enfrentamiento inicial resumido en toda una serie de etiquetas (rojos, fascistas, comunistas, fachas, anarquistas, etc.) queda mediatizado por la necesidad de unirse frente a un enemigo común. En ese contexto desprovisto de ideología o apuesta por cualquier bando es donde el guion caracteriza a los personajes con algún rasgo positivo que nos haga empatizar con sus desdichas.

Esta producción de Mediaset con aspiración de convertirse en el blockbuster de la temporada, apuesta desde el principio por la reconciliación, al menos momentánea, de las dos Españas a través de unos protagonistas que exhiben cierta ambigüedad, así, el capitán fascista ejerce de abogado para salvar a presos republicanos de la muerte y el sargento republicano lleva una medallita religiosa.

Para ello es fundamental el tono humorístico que destila de las situaciones a las que se enfrentan y que termina posicionando el filme del lado del entretenimiento. Un humor derivado del choque de unos personajes opuestos que exhiben todos sus tópicos y del que la película se ríe abiertamente de forma irreverente (el personaje del general, el fotógrafo de guerra, el comisario político o la monja) provocando la compasión del espectador al ser todos ellos igualados por las situaciones vividas. Es imprescindible señalar el acertado casting (Miki Esparbé, Aura Garrido o Luis Calleja sensacionales) donde el protagonismo se reparte de forma coral reforzando esa idea de unión ante el apocalipsis que se les viene encima.

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Se consigue de esta forma sobrevolar por encima de ideologías y partidismos situando en primer plano la mera supervivencia como seres humanos, deslizando algún apunte sobre la inutilidad de las guerras, los costes humanos que acarrea el enfrentamiento  y la necesidad de permanecer unidos frente a las adversidades; en este sentido el mensaje que subyace tiene un carácter universal que va más allá del propio contexto de la Guerra Civil española.

Uno de los méritos de la película es conseguir ese tono clásico  absolutamente enraizado en el género de aventuras, algo poco frecuente en el cine español, y del que podemos observar citas y homenajes tanto en la construcción de los personajes como en las situaciones planteadas. Desde las películas de muertos vivientes, nazis y conflicto bélico como Overlord hasta series como The Walking Dead, pasando por personajes de aventuras como Indiana Jones.

La sorpresa inicial, la huida en bote, el refugio en edificios que son una ratonera, las secuencias de enfrentamientos rodeados por zombis o la escena con la mina y los trenes —por no faltar no falta ni la secuencia post créditos— no se caracterizan por su originalidad pero están resueltas con brillantez, resultando creíbles en un trabajo de producción que sostiene la percepción visual de que nos encontramos ante un producto que exhibe una excelente factura técnica.

La banda sonora de Malnazidos incluye un tema de John Carpenter que el realizador estadounidense empleó en Vampiros (1988), la película de terror y aventuras que utilizaba la estructura narrativa de un western; y un poco ese es el planteamiento de Javier Ruiz Caldera y Alberto de Toro, una aventura que tira de aquí y de allá, mezclando diferentes géneros que garantizan la accesibilidad del producto pues tanto los directores como los espectadores tienen asumidas las reglas y las códigos propios de cada género.

Una apuesta fresca de nuestro cine que es capaz de juntar en una misma sinopsis guerra civil, muertos vivientes, nazis y aventura sin que ese cóctel resulte indigesto y que tiene que ser vista sin prejuicios, valorando su lado más gamberro. No es poco.

Escribe Luis Tormo | Entrevista con los directores y la protagonista

  

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