Negro púrpura (3)

  04 Octubre 2021

¿Puede llegar a emborrachar el pan?

negro-purpura-0El cornezuelo no es una de esas especies avícolas que tan bien ilustraba el añorado Félix Rodríguez de la Fuente en El Hombre y la Tierra, tampoco un orzuelo que te sale cerca de la córnea. Se trata de un hongo parasítico que afecta a una gran cantidad de cereales, aunque su hospedante más común es el centeno. También es el protagonista único de este recomendable documental gallego en el que se nos detalla de manera pormenorizada cómo afectó a la población autóctona desde su temprana aparición allá por la Edad Media.

No estamos ante un trabajo teórico al uso, aunque sí se parte de un componente empírico que va bifurcándose a medida que nos adentramos en las consecuencias de su consumo y posterior comercialización. Quienes se han encargado de llevar a buen puerto esta atípica muestra que se balancea con habilidad entre el costumbrismo y lo telúrico utilizan el otrora preciado veneno como excusa para vertebrar un discurso etnográfico en el que tienen cabida desde ritos populares, adelantos científicos e incluso un anecdotario que nos va a dejar boquiabiertos. Cada historia que nos explican los abuelos lugareños está plagada de historietas y sucesos a cuál más estimulante e impresionante.

En ese sentido, como documento que permite acceder al acervo popular (con sus coplas y tradiciones varias incorporadas), tan denostado en nuestros días, estamos ante un maravilloso ejemplar en peligro de extinción.

Para muestra solo hay que observar cómo en el día de su estreno, en Barcelona no se tuvo noticia de la película, y tan sólo está programado un pase en la sala ZumZeig. Mientras, en Madrid, ni eso. Al menos en Galicia se ha llegado a estrenar en tres cines.

No nos cansaremos de reivindicar más ventanas para que estos rigurosos filmes lleguen al mayor público posible, porque, en la casi hora y media de metraje que dura, existe muchísima más verdad que en la mayoría de los inanes artefactos pseudofílmicos con los que nos vamos a encontrar estos días del «yo voy al cine» en la cartelera.

No estamos, para nada, ante un documental aburrido, ni se trata de experimentación dura que se inscriba en lo que viene a conocerse como novo cine galego y que sí puede ir dirigido a paladares más sibaritas y rarunos, como los que suelen poblar la Mostra de Cinema Periférico de A Coruña.

Aquí el elemento geográfico tan sólo sirve como telón de fondo de lo que realmente importa, que es contarnos algo que muy poca gente conoce(mos). Las herramientas de las que se vale son en algunas ocasiones muy válidas, como el acierto que supone exponer los distintos documentos históricos a través de aparatos tecnológicos de la época (ojo al momento Jordi Hurtado publicitando los parabienes de un licor que contiene el bicho, impagable), y en otras un tanto más peregrinas, como aquellas en las que se opta por dotar al conjunto de una pátina cercana al realismo mágico y que no siempre acaba de funcionar.

Así, se van mezclando momentos hilarantes (en el título de esta reseña damos una pista) con otros que incluso rayan lo espeluznante, sobre todo en lo que tiene que ver con cómo se atendían los partos y los resultados nefastos de algunas prácticas abortivas a nivel local.

Y, por supuesto, no podemos dejar de alabar la completa labor de documentación sobre el tema compilada por las hacedoras del film, Sabela Iglesias y Adriana P. Villanueva, quienes desde su productora creativa Illa Bufarda llevan varios años proponiendo una suerte de tareas multidisciplinares que incluyen, además de la creación audiovisual de la que Negro púrpura es su última piedra de toque, trabajos de animación, diseño gráfico, fotografía y publicidad.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna