Jungle Cruise, de Jaume Collet-Serra (2)

  06 Agosto 2021

Una de atracciones fuertes

jungle-cruise-0Todos conocemos sobremanera el carácter tradicional de la factoría Disney. Habitualmente, son los propios filmes de la casa los que inspiran a posteriori las atracciones de feria que pueblan sus parques temáticos, pero también existe la variante contraria. La de las traslaciones de sus propias atracciones en filmes que intentan recrear con mayor o menor fortuna la experiencia física de subirse a la vagoneta y entrar en uno de esos mundos fantásticos que todos conocemos.

Ya hemos tenido adaptaciones de varios de sus tiovivos, con mayor o menor fortuna, en La mansión encantada, Tomorrowland o, la más celebrada, Piratas del Caribe. Y ahora le toca el turno a Jungle Cruise.

Como su nombre indica, la atracción es un paseo en barco por un río lleno de peligros. Aquí el timón del barco lo lleva Dwayne Johnson, y será el capitán de barco que llevará a una mujer inglesa científica y a su hermano a través del río Amazonas en busca de un árbol milagroso que puede contener propiedades curativas que revolucionarían el mundo de la medicina en plena Primera Guerra Mundial. Por supuesto, no serán los únicos que van en búsqueda de tan preciado árbol y en su camino encontrarán un sinfín de dificultades.

Decía Johnson en una de las presentaciones mundiales de la cinta que se trataba de un cruce entre Indiana Jones, La reina de África o La joya del Nilo. No podemos imaginar mejor manera de definir la propuesta. La obra recoge conscientemente un cine de aventuras exóticas que hoy parece en desuso. Ese cine de los 80 palomitero, descerebrado y emocionante que representaban filmes como el último de los mencionados es el que reverbera este Jungle Cruise a golpe de timón.

En efecto, es todo lo que se puede esperar de ella en el mejor y el peor sentido de la frase. El producto moldeado por Jaume Collet-Serra es como subirse a una de esas atracciones de un parque temático: es divertido, raudo, palpitante y tremendamente satisfactorio, y, por supuesto, requiere un esfuerzo mental prácticamente nulo para poder disfrutarla. Viendo Jungle Cruise, a cualquiera le puede venir a la cabeza la cuestión de si tiene algo de malo pasarlo tremendamente bien con la propuesta que tiene delante.

Como la propia vagoneta, el filme invita a ir río abajo pasando por un montón de lugares comunes: una atracción entre los protagonistas que resulta soberbia, unos villanos bien diseñados, un argumento imposible que mezcla realidad y ficción, las secuencias de acción perfectamente milimetradas o una comicidad que se gana incluso al menos adepto al chiste son sus bazas para que el viaje adopte los modos de montaña rusa.

Aún podemos decir más. Aquí tienen cabida oficiales alemanes de opereta, maldiciones sobrenaturales, arboles mágicos… y sucede algo mágico con todo el entuerto. Contra todo pronóstico, no resulta inerte. Aunque no sea una buena película, funciona.

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Aventuras a la antigua usanza

Como toda producción carísima, verla en pantalla grande es todo un festín visual. La ambientación, el vestuario, su fotografía, una bellísima banda sonora de James Newton Howard y un acertadísimo casting son algunos de los puntos fuertes que hacen que este barco a la deriva cobre vida y logre evitar el naufragio. Y aunque navegue por aguas muy familiares y su guion contenga flaquezas intermitentes que la limitan, su talante es el de invocar nostálgicamente un cine del pasado ofreciendo varios homenajes a la par que renueva el espíritu del propio género.

Diríamos que es el epítome perfecto de la película Disney. Es una obra de consumo rápido, plenamente disfrutable para el público familiar, blanca y con encanto, políticamente muy correcta, con aspecto de cartón piedra y, como manda hoy el cine blockbuster, profusión de animales y bichejos generados por ordenador. Es decir, es como encontrarse en Disneyland pero con un empaque visual más elaborado. Pero, con todo, ese halo de clasicismo aventurero permanece en el poso de la cinta.

Desde luego, para eso han traído a Jaume Collet-Serra, verdadero artesano del cine de acción, aventuras o terror, que ya ha demostrado en numerosas ocasiones su pericia para construir productos sólidos. El catalán sabe perfectamente lo que tiene entre manos y deja a su pareja protagonista brillar como pocas lo han hecho en los últimos años. Aunque en esta ocasión aún podría haber explotado más el pulso de sus secuencias de acción, deja que sea la química imbatible entre Johnson y Blunt la que lleve el tono alegre y divertido de esta comedia veraniega.

Y quizás el truco de que el resultado sea tan gozoso es que Collet-Serra no pretende tomarse en serio en este caso más allá de mantener durante sus dos horas de metraje ese tono de superaventura alegre y divertidamente cómica. Sí se toma en serio, en cambio, el ahínco en moldear un tobogán de hazañas juveniles enérgicas y juguetonas que seguramente derive en una nueva saga.

Jungle Cruise es entretenimiento puro, perfecta para la época estival, toda una odisea de emociones molonas, y con eso nos quedamos.

Escribe Ferran Ramírez 

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