El cover, de Secun de la Rosa (3)

  05 Agosto 2021

Película hecha con corazón

el-cover-0Según la información de Google o diccionarios, un cover se refiere a una canción versionada o una versión (se usa a veces la voz inglesa cover, que significa cubrir); una nueva interpretación o grabación cantada por otra persona que no sea el artista o compositor original de una canción previamente, grabada y lanzada comercialmente. Y de esto va la película, de covers, de artistas que versionan, que hacen una especie de punto medio entre el directo y el karaoke, adaptando canciones de otros autores.

En la historia, Dani ha recibido de su familia el amor por la música y las canciones. Pero ha heredado también el miedo al fracaso, pues eso es lo que en realidad fueron sus padres para él, personas ausentes y malogradas.

Dani (Álex Monner) trabaja de camarero, oficio que aparentemente prefiere antes que malvivir de su sueño cantor, sueño que coincide con el de sus padres. Este año, mientras Dani trabaja en una cafetería en Benidorm, la ciudad se puebla de artistas que cantan en bares, hoteles o salas de fiesta. Por cosas del azar conoce a Sandra (Marina Salas), una muchacha con cuya ayuda va a cambiar su manera de entender el arte y la manera de presentarse ante el público.

Película del actor, director y guionista Secun de la Rosa, que se presentó en el festival de Málaga: película inaugural, 2021. Con un excelente libreto del propio De la Rosa, estamos ante una atractiva ópera prima, que tiene méritos y no son pocos. Incluso podría decirse que da más de lo que preludian sus características y consigue hacer creíble el universo que dibuja.

Un emocionante, intenso, interesante y voluntarioso debut bailable que llega a ser especie de refrescante helado para estas tórridas tardes de verano. Y también encierra toda una reflexión sobre la vida y el arte de la interpretación, de cómo hay que vivir y emocionarse ante el público para que los asistentes a una actuación de música y canto puedan también emocionarse y participar junto con el intérprete. Un musical de puro pulso y corazón.

Según declaraciones del director: «Quería hablar de héroes anónimos, de herencias familiares y de la búsqueda de uno mismo. Cuando descubrí a los artistas que luchan por sobrevivir en Benidorm pensé que sus vidas entroncaban con lo que yo escribía para teatro. Y además la música me apasiona».

Desde el paraíso turístico de Benidorm, la cinta nos habla del fracaso y también de las segundas oportunidades. Utiliza para ello historias personales de diversos aspirantes a cantantes: el personaje Dani que denigra la música por su pasado familiar y que desoye los cantos de sirena del showbiz; su amiga que imita a Adele; una émula de Amy Winehouse interpretada por una destacable Carolina Yuste; y otros.

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Como declaró el joven actor protagonista Álex Monner: «Creo que Secun ha sabido captar ese momento de transición en la vida, esas dudas y sobre todo ese miedo que a uno le entra ante la posibilidad de perseguir los sueños». Y añade: «En la película se juntan, gracias a los covers e imitadores, esas dos pulsiones, la de sentir que no estás haciendo lo que de verdad quieres y la de darlo absolutamente todo cada día como si fueras a morir en el escenario».

De la Rosa explica cómo ha sido posible llevar a cabo este proyecto, contando con la colaboración especial de Susi Sánchez y Carmen Machi, amén del muy veterano Juan Diego, como figuras principales del relato: «Tenía claro que Carmen debía estar en mi primera película sí o sí, y mi respeto por el trabajo de Susi fue lo que me llevó a llamarla y a poder contar con ella».

Refiriéndose a la parte musical del proyecto, en la que se oyen versiones de Antonio Vega, Alaska, Nena Daconte y una original cortesía del ganador de La voz, Antonio Orozco, De la Rosa añade: «La película tiene grandes hits que costó muchísimo conseguir, sobre todo, por el tiempo. Costó tanto que la primera canción de la película en el Benidorm de Noche, la compusimos entre mi amigo Pablo Méndez y yo, él la música y yo la letra, a lo largo de los ensayos. Contiene joyas que yo conocía, caras B o canciones de otras épocas como Balada para la soledad de mi guitarra».

Película que toca de manera directa la fibra sensible de cualquiera que sea mínimamente sensitivo. Según Marín Bellón: «Entra por los ojos, con una visión estilizada de Benidorm, que de repente parece una ciudad hermana de Las Vegas, y por supuesto seduce por el oído, como todo musical que se precie».

Playas rodeadas de edificios muy altos, toneladas de cemento en vertical y una ciudad que vive del turismo de gente mayor animados por jóvenes que sueñan triunfar en la música, pero deben conformarse con imitar a los grandes intérpretes en salones o lugares donde los guiris comen y beben a todo trapo. Pero la película en ningún momento da una impresión mínimamente negativa de esta ciudad mediterránea paradigma de nuestra industria turística. Algo parecido ocurre, recordando, con Nieva en Benidorm, 2020, de Isabel Coixet.

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La banda sonora se carga de nostalgia con temas del pasado. Aparte, este discotequero filme tiene valor cinematográfico, un buen manejo de la cámara y la excelente fotografía de Santiago Racaj. Una película que dura lo preciso y acierta mucho en casi todos los aspectos: realización, puesta en escena, diálogos, intérpretes y música (versiones delirantes o agradables, a veces ambas cosas). Y tiene algo sustancial, una característica misteriosa e inmaterial: tiene alma.

De la Rosa se ha empleado a fondo y ha sabido escribir una carta de amor y agradecimiento a los sufridos artistas de batalla, esas figuras anónimas de las versiones, cantantes de verbenas y de pueblo que entonan e interpretan como si estuvieran en grandes escenarios; película que dignifica a estos sufridos artistas, lo cual es una empresa más que plausible y, sobre todo, arriesgada.

Filme apasionado con pequeños instantes de magia que necesitaba, para poner en pie este proyecto, de artistas que conocieran de primera mano los sinsabores de un oficio vocacional y mal pagado, ello con buena onda. «Lo mejor de El Cover es que todo esto se expresa con felicidad y sin enfocar la cara más sucia de la moneda, rehuyendo de forma ostensible el enfrentamiento» (Marín Bellón).

En el reparto, Marina Salas es una actriz joven que hace al equilibrio de la obra en el rol de una cantante de covers que sirve como figura que festeja el oficio desde abajo. Junto a ella Álex Monner interpreta a un camarero de pasado triste y auténtico pavor a triunfar sobre el escenario, pero que reconquista su ansiado camino y aporta la mirada justa que su personaje requiere, con buen pulso y magnífica voz.

Gran trabajo de Carolina Yuste, imitadora de Amy Winehouse, la cual habría estado orgullosa si la hubiera escuchado, diez años atrás. Y para más, De la Rosa rodea a los jóvenes con figuras de nivel, seguras y con entidad, como Susi Sánchez, Carmen Machi y Juan Diego como emotivo abuelo: un trío de ases.

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Acompañan de manera genial actores y actrices como Lander Otaola, María Hervás, Pepe Ocio, el propio De La Rosa, Jorge Calvo, Marc Almodóvar, Óscar de la Fuente, Raúl Jiménez, Lidia Mínguez, Fran Berenguer y Esmeralda Rancapino. Todos estupendos

Los 81 minutos del filme, además de un karaoke de celebración en clave de culto o marcha, padece los cortes de la industria (como ha señalado Rebolledo) y como añade el crítico: «parece querer romperse por un montaje frenético». Pero el bien hacer de su director y la aparición de cantantes y temas que ya son historia grande, hace que la podamos disfrutar. Es una obra para soñadores con corazón. Como vuelve a subrayar De la Rosa: «Optimista o no, creo que el cine que viene, para que me interese, tiene que mostrar el alma de sus personajes».

Si estuviéramos en Hollywood, Bollywood o similar, esta obra alcanzaría la fama (¿no lo hizo hace poco la dudosa En un barrio de Nueva York, 2021, de Jon M. Chu?) y la banda sonora sería exitosa y de nivel. Musicales mucho menos graciosos lo han conseguido.

De modo que homenaje y un soplo de aliento a un sector herido con la pandemia y la crisis turística. Como escribe Lobo: «Una ópera prima tierna e inocente, un musical teñido de comedia, un brindis por los perdedores que, en el fondo, quizás no lo sean».

Desde luego no es para todos los gustos, pero sí para un sector de público que ama el cine y valora los logros de los nuevos cineastas españoles. De la Rosa hace que pensemos su futuro con expectación y optimismo.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

  

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