El agente topo (3)

  23 Abril 2021

Entre la ficción y el documental

el-agente-topo-0La directora chilena Maite Alberdi (1983) ha realizado siete documentales. Si este género existe (algo discutible) Maite se ha especializado en ello… aunque de forma relativa, al menos por lo que se refiere a este muy interesante filme.

Curiosamente su intención era hacer un documental sobre el mundo de las agencias de detectives, pero su proyecto inicial dio un importante giro antes de comenzar el rodaje, consistente en que el detective de la agencia tuvo un percance, por lo que hubo que buscar a alguien que pudiera remplazarlo.

La agencia de detectives Rómulo se encargó de poner un anuncio en los periódicos ofreciendo un trabajo a personas entre 80 y 90 años. Varias acudieron a la entrevista personal con Rómulo, grabadas todas ellas, una vez vistas las pruebas se escogió a Sergio, de acuerdo con Maite, para trabajar en la película.

La directora deja las cosas claras desde el primer momento, al mostrar el equipo de filmación, incluso en algún momento del filme la jirafa de toma de sonido, entra en plano, siendo una mujer que sale en ese momento quien al darse cuenta de su presencia, intenta espantarla. No hay, pues, truco alguno. Lo que vamos a ver es, en su conjunto, real.

¿Para qué se requería a Sergio? Para mostrar un documento sobre cómo funciona una residencia de tercera edad, al tiempo que nos muestra a varios personajes que residen en la residencia.

Maite opta por una estructura propia del cine policiaco: una agencia de detectives, un extraño acude a ella para encontrar a una mujer desaparecida u otra misión no muy distante a esta.

Con buen sentido de humor, en algunos momentos, la directora utiliza ese pretexto para que a través de Sergio conozcamos lo que ocurre en la residencia, así como el trato recibido por los residentes.

La labor encomendada a Sergio, poco a poco, va cambiado hacía el conocimiento y ayuda de las personas que allí habitan. Su misión, en sí, se centra en un solo momento, el encuentro, dentro de la residencia, de la mujer sobre la que debe pasar información al jefe Rómulo. Frescura y humor son utilizadas por la directora para mostrar las situaciones que va viviendo Sergio.

Una vez encontrada la mujer, a la que comunica su detallado mensaje (escondido en la noche, en un lugar de la residencia con el fin de no ser descubierto), olvidando en lo posible la razón de su estancia en la residencia, el filme se introduce en la realidad de la casa y de sus habitantes, necesitados de tener alguien al lado que les entienda o simplemente con quien poder hablar.

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Sergio, bondadoso, padre y nieto a quien la familia le adora, es opuesto a la realidad de otras personas, olvidadas por sus familias, encerradas en la residencia por los hijos, que nunca acuden a ver cuál es su estado.

El filme tiene bastantes altibajos, donde el ritmo y el interés decaen. Lo humorístico de ciertos momentos contrasta con la soledad de las personas mayores, excluidas y abandonadas por sus hijos. Los días de visita, muchas de las mujeres allí encerradas esperan con impaciencia la llegada de su familia, en muchos casos protocolaría.

Sergio va mucho más de su misión, al tratar de comunicar calor y entendimiento hacia esos seres. La llegada de los familiares, no para todas las personas que allí se encuentran, muestra incluso la distancia existente entre los de dentro y los de fuera, y aún más la que separa esas visitas con la de la familia de Sergio al completo, acudiendo a festejar el santo del padre y abuelo.

El tic-tac del paso del tiempo en el interior de la residencia no dista mucho del de fuera: paso del tiempo donde se desarrollan una serie de actividades, como rezos o festejos de cumpleaños, pero la salida hacia afuera viene reflejada por la muerte, punteada en el relato por el fallecimiento de una de las allí confinadas.

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La idea de unas personas encerradas, evitando el contacto con el exterior, ocultando a esos seres, viene dada por la existencia de esas verjas desde las que se ve y se clama por salir al exterior (ya imposible para ellas), lo mismo que el abandono viene reflejado por los cristales, su propio reflejo, lo único existente, y las ventanas. El interior está abocado desde el principio a ser un adiós al mundo, que se ve, pero del cual ya no pueden beneficiarse.

Ficción y documental se unen, pues, para retratar a unas personas abandonadas y sin salida. Terrible relato el de la directora que se suaviza por algunos rasgos de humor. Y por el protagonismo de un actor no profesional, Sergio, involucrado en el proyecto, que desde un caso particular para el que ha sido seleccionado pasa a mostrar a la colectividad de una residencia de tercera edad.

Eso sí, cuando no puede más en su caminar por aquel lugar cerrado, pide a Rómulo salir urgentemente de allí. Su grado de resistencia ha llegado al máximo posible. Salida al aire, a la vida, que señala el final de la película.

Un pero quisiera destacar: lo erróneo del cartel publicitario que más que una película sería, parece ofrecer una especie de variante de los cómics de Mortadelo y Filemón.

Escribe Mr. Arkadin

  

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