Possessor (3)

  07 Noviembre 2020

El poder del otro

possessor-0Cronenberg. Cualquiera que conozca este nombre y lo lea le vienen a la cabeza varios hitos, temas y películas del fantástico de qualité de varias décadas que han creado un estilo y tendencia propios, muy marcados.

Desde sus primeros filmes de terror de serie B de mediados de los años 70 y principios de los 80 hasta el cine más serio al que se ha consagrado en los últimos años, todas y todos tenemos a Cronenberg, David, como uno de esos directores al que cabe conocer y apreciar, por supuesto, en la medida en la que cada cual considere.

Lo que nadie esperaba es que, en 2012, Cronenberg hijo, Brandon, filmara una ópera prima llamada Antiviral que recordaba sin tapujos al cine de su padre y que daba pie a multitud de conjeturas.

No era para menos porque el peso de un apellido suele tener una carga específica en el medio artístico. No digamos ya si el nuevo talento se dedica a ser una continuación intelectual del cine de su progenitor y reverbera todos sus temas. Algo así como que el hijo quiere coger el testigo de su padre para seguir con el negocio familiar.

En Antiviral, Brandon Cronenberg se dedicaba a dilucidar una fábula distópica un tanto alocada, que iba desde la metafísica hasta lo gore y, aunque el filme le salió ciertamente descompensado, podría haber sido una obra perfectamente orquestada por su padre.

La comparativa era inevitable, y más cuando parece que esté buscada en todo momento. Planos fríos, estética metalizada y mucho body horror eran algunas de las claves de la obra. Algo así como un greatest hits de Cronenberg padre, de filmes como Scanners, Videodrome, Crash o incluso la reciente Cosmopolis.

Pues bien, lógicamente, si Antiviral era una continuación del mundo Cronenberg que dividió a crítica y público, las miras estaban puestas en la segunda tentativa cinematográfica de Brandon, de título Possessor. Con ésta, vuelve a firmar autoría en guión y dirección para autoconfirmarse como nuevo autor de culto. Todo apunta a que lo está logrando. No en vano ha sido premiado en el festival de cine fantástico de Sitges, llevándose los premios gordos a la mejor película y a la mejor dirección. Lo que ha callado muchas bocas y lo valida como digno sucesor de su padre.

Possessor también confirma que lo que le interesa a Brandon Cronenberg es seguir explorando el universo alternativo temático de la tradición paterna y vuelve a repetir un max mix que bien podría ser una variación, revisión y actualización moderna y ultraviolenta de eXistenZ, en la que también participaba Jennifer Jason Leigh.

Aunque también podríamos emparentar Possessor con la mencionada Scanners, o incluso con Spider, pues la de hoy es una obra que encadena alta tecnología, cuerpo, mentalismo y onirismo.

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La apropiación y el método

Brandon construye un filme que descansa firmemente sobre varios pilares. Actores, guión, banda y sonora y una planificación fotográfica envidiable hacen que la propuesta sea una de las más interesantes del fantástico de este año. Produciendo repulsión y emoción a partes iguales, delinea una trama enfebrecida en la que asistiremos a un duelo catártico, físico y cerebral entre posesor y poseído.

Tasya Vos es una agente de alguna organización secreta que logra introducirse en el cuerpo y mente de otros para controlarles y llevar a cabo asesinatos que terminarán por beneficiar a quienes contratan sus servicios. Pero Tasya quedará atrapada en el cuerpo de Colin, el hombre detentado en la misión que se encuentra ejecutando.

Será entonces cuando Tasya y Colin pasen por un proceso de lucha de espacios en la que el apetito por la muerte irá en constante avance y en la que costará dilucidar quién lleva el control del otro. Las barreras entre memoria, razón, lógica y estabilidad quedarán diluidas para ambos.

Alguien ya ha apuntado que su trama bien podría ser extraída de un capítulo de Black Mirror. Ciertamente su argumento queda exiguo para un largometraje que estira circunstancias y situaciones hasta llegar a una curiosa resolución final. Pero el realizador compensa estas carencias con un fascinante alud de ideas visuales, con una fotografía que acuchilla deliberadamente en la dualidad de los personajes y con secuencias muy bien filmadas que hacen que el producto final se eleve hasta lo francamente interesante. Aquí vemos como método suple a sustancia.

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Si antes decíamos que todo indica que Brandon Cronenberg se está subiendo al carro del cine de su padre proclamándolo a los cuatro vientos con orgullo, la teoría toma más fuerza al poder interpretar Possessor como un ejercicio fílmico metalingüístico sobre la apropiación de ideas, la posesión intelectual o la dualidad de los caracteres en la práctica artística.

Dicho en plata, lo que hace Brandon con el cine de su padre es una asimilación de su cuerpo cinéfilo perpetrado en el cuerpo y mente unificado de Andrea Riseborough y Christopher Abbot, ambos excelentes en la lucha psíquica y física que mantienen.

No estamos delante de un filme fácil, su minutaje hace que pasemos por momentos de verdadera confusión, de asco puro, de ultraviolencia y de exquisita estilización. Sorprende también que una fábula sci-fi entre tan de lleno en el terreno de lo psicológico.

Para aquellos que disfruten con los thrillers cerebrales enrevesados, esta será una de las películas definitorias de este extraño año, porque es su mezcla de ideas enloquecidas pero razonadas las que hacen de esta Possessor una experiencia por la que merece la pena pasar.

Escribe Ferran Ramírez


Más información sobre David y Brandon Cronenberg:
Monográfico sobre David Cronenberg 
Palmarés del 45 festival de cine fantástico de Sitges

 

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