The mystery of the Pink Flamingo (3)

  15 Noviembre 2020

Pink movie

the-mystery-of-the-pink-flamingo-0¿Es el kitsch una corriente estética? ¿Dónde se sitúa la frontera entre lo que consideramos buen gusto y lo que denominamos hortera? Algunas de estas preguntas surgen en la reflexión que plantea The mystery of the Pink Flamingo, el filme que inauguró la 35 edición de la Mostra de València.

El documental dirigido por Javier Polo, en realidad un falso documental, se articula en torno a un ingeniero de sonido, interpretado por Rigo Pex (también conocido como Meneo), músico guatemalteco, productor y DJ, que va registrando sonidos y que comienza a obsesionarse con las imágenes de flamencos rosas que ve por todos lados. Partiendo de su entorno cercano, Rigo comienza un viaje de investigación contactando con diferentes personas que tienen algo que ver con los flamencos rosas en un recorrido que le llevará desde Valencia a los EE.UU.

La voz de un narrador establece el hilo conductor de la investigación que Rigo realiza a través de entrevistas y para intentar desentrañar el misterio que hace tan particular la presencia de los flamencos rosas en la iconografía popular, extendiéndolo al uso de este color en determinadas manifestaciones artísticas. El protagonista dialoga con innumerables personas que por una u otras razones son representantes de un gusto transgresor alejado de la normalidad.

El documental propone un juego entre la realidad y la ficción, saltando de un lado a otro, donde los personajes que aparecen en la película son reales —pero no todos— y tienen en común algún punto de contacto con la investigación de Rigo. La película aprovecha la representación real de esa iconografía popular que reproduce los flamencos rosas en innumerables objetos y de esta forma asistimos a imágenes de flamencos reales junto a todo tipo de objetos y reproducciones —juguetes, adornos, murales, carteles, rótulos, etc.— para, a partir de ahí, recrear una historia que transita subvirtiendo el género documental que entrelaza la objetividad con la pura invención artística.

Conforme avanza el filme, sin abandonar el hilo de la investigación sobre el misterio de los flamencos rosas, se introduce el tema de la identidad y la reflexión sobre quiénes somos y cuál es el objetivo que nos marcamos, tanto a nivel personal como profesional. Rigo va dándose cuenta que lo que necesita resolver es la pregunta sobre quién es él en realidad y qué desea hacer con su vida.

La investigación y los testimonios de todos los que pasan por delante de la cámara, fundamentalmente los dedicados al mundo artístico, le marcan el camino que debe seguir. La recopilación de los sonidos que va recogiendo por todas partes comienza a dar sus frutos cuando encuentra el ritmo interior que termina transformando esos sonidos independientes en un tema musical, en música, en arte.

Los testimonios de John Waters —el cineasta independiente del que Pink Flamingos es uno de sus trabajos más reconocidos— le invita a crear su propia personalidad cuando están hablando de la creación artística, una personalidad que debe quedarse al margen de lo correctamente establecido; y también las palabras de Allee Willis, compositora musical multipremiada, instándole a que no vuelva a su vida normal y que debe profundizar en la creación musical, ahondan en la necesidad que Rigo tiene de dar un giro a su vida a través de la música. Al final, ese juego de ficción-realidad termina entrecruzándose.

The mystery of the Pink Flamingo se convierte de esta forma en una variedad tangencial de road movie donde, siguiendo las claves de este tipo de filmes, el viaje termina siendo el soporte para que el protagonista realice un descubrimiento sobre sí mismo. El personaje se transforma a través de ese éxodo que emprende, y a la vuelta, ya nada es igual.

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Todo ha ido cambiando, tal y como se refleja en la vestimenta del protagonista que evoluciona del negro inicial a la explosión de colores conforme avanza la película. Partiendo de la reflexión sobre lo que se considera kitsch, el resultado final se encamina hacia la búsqueda de la verdadera identidad y la necesidad de encontrar un estilo propio.

Para que todo funcione son necesarios dos elementos que están en el sustrato de la película. El primero es el sentido del humor que preside todo el filme y que facilita el juego con la exageración y la extravagancia de los personajes; los fragmentos de películas, la música, los insertos aprovechando la pantalla partida, contribuyen a que el documental no pierda en ningún momento el tono festivo y donde la influencia pop es una de sus características esenciales. 

El segundo elemento es la apuesta por el diseño visual de la película, resaltado por la brillante fotografía de Guillermo Polo (el otro componente que forma el tándem de los hermanos Polo). La película aprovecha todas las posibilidades estéticas que permiten las localizaciones, integrándolas como un mecanismo narrativo de tal forma que cuando Rigo se encuentra perdido en su búsqueda,  la representación de esas dudas queda patente en el uso laberíntico del edificio de la Muralla Roja, la fascinante construcción de Bofill que se encuentra en Calpe; las aguas de la Laguna Rosa de Torrevieja para reflejar la libertad o las instalaciones del hotel Cubanito de Ibiza, inspirado en el art decó con tonos pastel sirve para descubrir el ritmo de los sonidos y podría estar perfectamente enclavado en Miami.

De igual forma, la cámara recoge toda la reflexión sobre el kitsch a través de esas imágenes imposibles e icónicas de los EE. UU. con museos o personajes llamativos como The Pink Lady of Hollywood.

The mystery of the Pink Flamingo es una película inclasificable que subvierte los géneros ficcionando el documental y que debe verse como un divertido puzle que propone una reflexión sobre la dualidad entre lo comúnmente aceptado y la trasgresión artística, siempre orientada a esa búsqueda que cada persona realiza para encontrar su verdadera identidad, su propio estilo.

Escribe Luis Tormo  

 

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