Para Sama (3)

  30 Septiembre 2020

Entre el horror y la esperanza

para-sama-0Cada nuevo documento, cada nuevo testimonio sobre la guerra de Siria nos conmueve y nos horroriza un poco más.

En los últimos años muchas películas han retratado el horror de esta guerra desde distintos enfoques y formatos (ficción y/o documental, corto y largometraje, b/n o color…), todas ellas devastadoras. Desde dramas íntimos y desgarradores, como Siria: una historia de amor (2015), de Sean McAllister, o Alma mater (2017), de Philippe Van Leeuw, hasta la muestra más cruda del horror y la más brutal violencia de Silvered Water, Syria Self-Portrait (2014), de Ossama Mohamed, una de las más contundentes.

En esta ocasión, el documental Para Sama (2019), de Waad al-Kateab y Edward Watts, cuenta la brutal represión que sufrió la población rebelde siria por parte de la dictadura de Bashar Al Assad, desde las primeras revueltas de la primavera árabe de 2011 hasta su total aniquilación en diciembre de 2016 por las tropas del régimen y sus aliados los rusos.  

La historia está contada en primera persona desde el punto de vista de Waad al-Kateab, directora, productora, periodista y activista siria, que vivió la experiencia en primera línea grabando con su cámara todo el horror, la desolación y la barbarie de la guerra para que su hija, cuando creciera, nunca olvidara de dónde viene. Sama es la destinataria de su mensaje, y por extensión todos nosotros.

En 2012, Waad comenzó a grabar con su móvil las protestas como una activista más, sin pensar entonces hasta donde le llevaría ese viaje. Atraída por capturar historias de vida y humanidad, en vez de centrarse en la muerte y la destrucción que llenaban las noticias, Waad aprendió a filmar y a documentar todo lo que ocurría a su alrededor.

A partir de enero de 2016, sus crónicas para Channel 4 News, tituladas Inside Aleppo, consiguieron la máxima audiencia en este noticiario británico, lo que derivó en 24 premios internacionales, incluido el Emmy Internacional 2016.

La película es un largo proceso de selección de las más de 300 horas de grabación que Waad consiguió sacar de Alepo cuando en diciembre de 2016 emprendió su doloroso exilio hacia el Reino Unido, donde reside en la actualidad. Allí, junto al reconocido y comprometido cineasta británico Edward Watts (Escape from ISIS, 2015), ha podido aligerar esa carga que llevaba sobre los hombros y, como ella misma dice: convertir la vasta complejidad de su vida y las imágenes grabadas en la historia elaborada que vemos hoy.

La historia que nos cuenta Para Sama se remonta a varios años atrás, cuando Waad, con solo 18 años, abandona la casa familiar para estudiar Marketing en la Universidad de Alepo.

Allí, entre los estudiantes se inicia en 2011 un movimiento de denuncia contra el régimen despótico y corrupto de Bashar, y Waad se siente parte de esa corriente de protestas, pacíficas primero y de lucha comprometida después, cuando se recrudece la represión.

para-sama-1

En esos años forjará muchas de sus mejores amistades entre los jóvenes rebeldes. En especial la que mantiene con un joven médico entregado a la causa, Hamza, que con el tiempo se convertirá en su marido y padre de su hija Sama.

Junto a él y algunos de sus amigos resistirán en la ciudad al frente del único hospital que queda en pie para atender a los heridos. Se niegan a abandonar a su gente y Waad filma con su cámara todo lo que ocurre a su alrededor.

La película va hacia adelante y hacia atrás en el tiempo a lo largo de esos largos cinco largos años de resistencia, centrándose especialmente en los acontecimientos ocurridos a partir de la entrada de los rusos en 2015, cuando la represión hacia la población civil se intensificó.

La voz en off de Waad relata, en un exceso de celo profesional, lo que el espectador ve, aunque en algunos momentos las palabras sobran. Las imágenes hablan con contundencia. La mirada es suficiente.

para-sama-3

Su mayor denuncia es contra los brutales ataques que sufren los más indefensos, los niños, y contra los que ayudan, los médicos. Enfatiza la entrega de esos jóvenes profesionales, voluntarios, su infatigable compromiso, su resistencia, su amor al prójimo y a la causa. Su forma de lucha es curar, aunque saben que les va la vida en ello.

Sorprende cómo es posible sobrevivir, sanar o nacer, en esas condiciones, entre los cascotes, el polvo y la sangre que corre por el suelo. Algunos lo consiguen, como una joven madre que da a luz a su bebé, en una escena de gran tensión dramática. Otros no, y duele ver esas pérdidas en tiempo real. Sobre todo, cuando son víctimas inocentes.

En El acorazado Potemkin (1925) una de las imágenes más impactantes de la película ocurre en la secuencia de la matanza en las escaleras de Odessa: una madre con los ojos desorbitados y el rostro desencajado grita y corre hacia los soldados con su hijo muerto en brazos a pedirles que no disparen, que su niño está enfermo. Era cine mudo y aquellos planos una recreación, pero helaban la sangre.

Para Sama no renuncia a mostrar ese dolor maternal en su más descarnada crudeza cuando una madre conmocionada recoge en brazos a su pequeño, acunándolo como si estuviera dormido, negándose, como aquella otra, a aceptar la realidad. Un dolor universal que, montaje de atracciones aparte, descoloca a cualquier madre, a cualquier ser humano.

para-sama-4

La sangre lo tiñe todo en determinado momento, física y emocionalmente en la mente cansada de Waad que no puede soportar más la pesadilla. «A veces, incluso lloramos sangre» dice, expresando con esa contundente metáfora el dolor y la impotencia ante tanto horror.

Para Sama es la historia de lucha, compromiso y resistencia de Waad al-Kateab, de testigo de la barbarie y de protagonista de sus consecuencias, de convivencia solidaria, de sufrimiento y también de alegría. A la vez que documenta el horror, Waad también filma su felicidad y la de los que la rodean (niños jugando entre escombros, pintando un autobús calcinado…), sus momentos más personales: las reuniones con sus amigos, su boda en la intimidad… y sobre todo el nacimiento de su hija, el acontecimiento por el que decide resistir en Alepo y hacer esta película, una declaración de amor a Sama, a su país, a su gente y a la causa en la que cree.

La historia de Waad y su mensaje de humanidad, sincero y directo, han conmovido al público de todos los países donde se ha proyectado y ha conseguido numerosos premios internacionales entre ellos el de Mejor Documental en Cannes 2019.

Para Sama es una película que entra en el corazón y explota. Puede herir sensibilidades o escandalizar por mostrar una realidad tan cruda, pero para sus directores no hay otra forma de contar lo vivido que mostrarlo tal cual fue.

Escribe Leo Guzmán  

 

para-sama-2