Mulan (2020) (3)

  12 Septiembre 2020

El Chi Disney

mulan-0Hoy no vamos a hablar de si resulta o no abusivo el hecho de que Disney haya decidido estrenar su nueva cinta únicamente en su propia plataforma de televisión a la carta, previo pago de una cantidad añadida a la pagada ya por suscripción mensual.

Tampoco vamos a comentar el boicot que está sufriendo la película. Ésta ha provocado una airada reacción en redes sociales por el apoyo de su estrella principal a la policía de Hong Kong y por haber sido filmada parcialmente en la región de Xinjiang, zona en la que las autoridades están acusadas de reprimir a las minorías étnicas.

Cierto es que todo ello auspicia más de un interrogante en la mente de cualquiera, pero cierto también es que todas estas decisiones estén empañando la que, lo decimos ya, es una de las mejores adaptaciones con personajes de carne y hueso de uno de los clásicos animados de la factoría.

Por otro lado, la nueva revisión actualizada de la película original de 1998 no puede llegar en mejor momento. Y es que la propia cinta original no está calcada plano a plano de su obra seminal, sino que quiere ir mucho más allá y propone una relectura perfecta para el female empowerment del personaje mítico.

También aboga por un alegato entre líneas por la definición de la identidad individual independientemente de sus características físicas. Curiosamente, estamos ante uno de los momentos más álgidos de la defensa por la autodeterminación biológica y sexual de los últimos tiempos. Si no saben muy bien de lo que estamos hablando, consulten el caso de J. K. Rowling y lo qué le está pasando con el colectivo trans.

Mulan, como ya sabíamos, es un personaje que decide travestirse como un joven muchacho para ocupar el lugar de su padre en la guerra contra los invasores hunos. Dado que su padre es anciano, ha tenido dos hijas y ningún varón, y las ordenes imperiales piden un hombre por familia para luchar en esta batalla, es Mulan quien decide ser un hombre y evitar que su padre fallezca en la contienda.

De paso, también pretende restaurar el honor a su familia ya que Mulan como chica destinada al matrimonio concertado resulta ser poco menos que un fracaso, pues sus aptitudes y condiciones individuales no aspiran a un casamiento a ciegas.

Añadimos igualmente que la leyenda de Mulan se originó y compuso en el siglo VI y fue convertida en un poema-balada, posteriormente recogida en una antología de poesía lírica tradicional del siglo XI. Se desconoce si esta balada tiene razón histórica verídica, aunque está claro que Disney ya vislumbró que se trataba de una historia atemporal, adelantada a su tiempo que empezó a forjar el entendimiento por parte de la fábrica de los sueños de los nuevos tiempos que corrían antes de terminar el siglo pasado.

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El espectáculo Disney

Una vez vista la cinta, también entendemos que sus guionistas y su directora, la neozelandesa Niki Caro —que, por cierto, es la segunda directora que ha trabajado para Disney—, han entendido a las mil maravillas que estamos ante una mujer contemporánea, con ideas actuales que no son entendidas por su entorno, dilucidando una batalla de sexos diferente a las que estamos acostumbrados a ver en el cine más para todos los públicos.

Además, y a diferencia de la cinta animada previa de hace ya 22 años, aquí el destino de Mulan se presenta como algo ineludible que tiene que terminar por suceder tarde o temprano. Su Chi interno, su fuerza espiritual o cómo queramos llamar a su instinto natural, se torna imposible de doblegar, por lo que Mulan cumplirá su deseo de convertirse en una guerrera con verdaderas dotes en el campo de batalla.

También la inclusión del personaje de la Bruja —una Gong Li que siempre nos encanta ver, aunque aquí resulte un personaje accesorio sin mucho que ofrecer— refuerza la idea de que Mulan tiene que cumplir su destino, por ella y por todas las mujeres que han optado por el camino menos transitado y han desechado ser objeto de una buena dote a cambio de un ventajoso matrimonio. Y es que Disney aquí se ha puesto más serio que otras veces, lo que a su vez hace que Mulan sea una de las producciones más equilibradas que ha realizado en los últimos años.

Entendemos que Niki Caro ha sido más lista que nadie y ha optado por un espectáculo basado en el equilibrio de fuerzas que sorprende por una narrativa mucho más contenida, tranquila y cadente de lo que uno puede esperarse. Se toma su tiempo para que cada personaje tenga su crecimiento personal y su espacio necesario en la cinta y compone una obra sorprendentemente madura, aunque por supuesto estemos ante una cinta de personaje legendario, contadas las concesiones de un mito que ello supone.

Mulan también es un auténtico deleite para los sentidos que se merecería la pantalla más grande que pudiera existir para contemplarla. Se trata de un festival de colores, escenarios naturales, ropajes y escenografía apabullantes, mezclados con escenas de lucha Wuxia.

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Absolutamente todos sus encuadres están bellamente fotografiados y coreografiados, todo destila elegancia, aun cuando la cinta quiere entroncar con un potencial público young-adult. Esta concepción superlativa de la película, unida a su historia y su concepción pausada del relato y un casting igual de excelso acaban de redondear la obra.

Li Yufei está simplemente excepcional como Mulan, mientras que el resto del reparto, con quizás la excepción de los dos personajes villanos (la mencionada Gong Li y Jason Scott Lee son los que menos beneficio protagónico le sacan a la cinta), están escogidos con una precisión milimétrica.

Si juntamos todas las piezas, el veredicto está claro. Mulan es la mejor prueba de que con una misma base se pueden construir filmes diferentes, complementarios e incluso necesarios entre sí. La nueva Mulan funciona como homenaje, pero también como actualización de un personaje hoy necesario para las nuevas generaciones.

Podríamos decir que, en líneas generales, Mulan podría haber sido más compleja dada su naturaleza y se queda en el lado simple de su historia. Podríamos decir que aún podría ser un filme más grande si hubiera cabido más empaque emocional, convirtiéndola en un gran melodrama, aunque entonces hubiera sido un filme únicamente para públicos adultos.

También podríamos pedir que la cinta fuera hablada originalmente en chino y no con unos actores chinos que tienen una buena dicción inglesa. Pero no vamos a estropear las cualidades de un remake hecho con calidad porque entonces estaríamos siendo mezquinos. Amén de que no estaríamos ante un filme del portentoso taller de Disney.

Y es que Mulan tiene el Chi que hay que tener, pues es un pura sangre Disney.

Escribe Ferran Ramírez 


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