Papicha, sueños de libertad (3)

  30 Agosto 2020

Feminismo a la argelina

papicha-0La historia se desarrolla en la Argelia de los años 90, plena guerra civil (Década Negra, década del terrorismo o los «años de plomo»). Estamos en pleno conflicto armado entre el gobierno argelino y varios grupos rebeldes islamistas.

Un período en que el Grupo Islámico Armado (GIA), que luego se definiría como takfirí, consideraba apóstata a todo musulmán que no siguiera su propia interpretación radical, cercana al wahabismo saudí; junto a ellos estaba también el Movimiento Islámico Armado (MIA).

Tiempos convulsos en los cuales el GIA asesinaba a periodistas, artistas, músicos, extranjeros y a muchas mujeres que rechazaban cubrirse el pelo con el hiyab. Y por más que hubo intentos de pacificación, no sería hasta el asesinato del cantante bereber Matoub Lounès, en 1998, lo que permitió que un año después Abdelaziz Bouteflika fuera nombrado presidente tras una elección sin competidores y el GIA se debilitó, lo cual no impidió que las hostilidades continuaran si bien a menor escala. Esta guerra fratricida fue reducida entre 1999 y 2002.

En el film, Nedjma, de 18 años, estudiante alojada en la ciudad universitaria de Argel, sueña con ser una referencia de la moda y se niega a que los fatales sucesos de la guerra le impidan llevar una vida normal y salir con su amiga Wassila.

Una noche, la joven atraviesa las redes del alambrado de la ciudad con sus amigas para ir a una discoteca, lugar donde vende sus creaciones a las papichas (jóvenes guapas argelinas). Pero la situación social y política del país empeora cada vez más. Nedjma en absoluto se somete a las prohibiciones de los musulmanes radicales y decide luchar contra el integrismo en aras a su libertad e independencia, organizando un desfile de moda.

Hay ira, orgullo y mucha reivindicación cocinada a fuego lento y crepitando en el debut cinematográfico de la directora franco-argelina Mounia Meddour, un film muy interesante e intenso sobre un caso en parte real, relacionado con la matanza de un grupo de mujeres que celebraban una demostración de moda en Argelia.

Además, el film tiene elementos autobiográficos de Meddour, hija de un director de cine que tuvo que abandonar el país con su familia cuando tenía 20 años. Su padre estaba en una lista de personas a las que las autoridades pensaban eliminar. Las experiencias que vivieron allí antes del exilio, inspiran la película.

Con un guion de Fadette Drouard y la propia Meddour, vamos asistiendo a la historia de una muchacha que sueña con crear moda y vestir a las chicas de su entorno con los modelos que ella diseña, contraviniendo la imposición integrista de vestir con la hiyab.

Nedjma, la protagonista, anhela transformar su pequeño mundo, hacer resistencia ante las imposiciones irracionales. Pero en el horizonte está la siniestra amenaza del integrismo, la sinrazón de quienes se atribuyen la verdad y la exclusiva interpretación de la palabra de Dios.

papicha-3

Las emociones presiden cada ángulo de cámara, enfoques claustrofóbicos, escenas de suspense que muestran el esfuerzo femenino por expresarse frente a la violencia de las fuerzas conservadoras.

Brilla con luz propia en una incendiaria actuación Lyna Khoudri, en el papel de la heroína de la película, una muchacha que se divierte con cara de niña y que gradualmente se convierte en una guerrera feminista; la actriz hace de su personaje una figura cautivadora de voluntad fuerte, que vive en un estado de agudas emociones.

Está muy bien emparejada con Shirine Boutella, su estrecha relación proporciona las escenas más chispeantes de la película. Especialmente, la camaradería femenina está muy bien representada, se siente veraz y genuina, con unas actrices que tienen un encantador vínculo.

Además, cada personaje está muy bien definido en el guión. La romántica y emocional mejor amiga de Nedjma, Wassila. La futura novia genuinamente religiosa, Samira, cuya profunda conexión con su fe les da a las chicas motivo para una risa juguetona e inofensiva. Y Kahina, cuyo único objetivo en la vida es llegar a Canadá algún día, aunque sea a nado.

Actores y actrices de gran nivel con nombres como Maewan Zeghbib (uno de los jóvenes, muy bien), Lyna Khoudri, Amira Hilda Douaouda (de las mejores), Yasin Houicha (el otro joven, muy acertado), Zahra Manel Doumandji (magnífica), Aida Ghechoud, Nadia Kaci, Meriem Medjkrane, Samir El Hankimg, Khaled Benaissa, Abderrahmane, Samir El Khaled Boudia o Malek Ghellamat. Quiero poner sus nombres para hacerlos presente, porque no son conocidos en España y sin embargo forman un coro interpretativo de excelencia.

papicha-2

La música de Rob acompaña de forma más que oportuna toda la acción. Excelente fotografía de Léo Lefèvre, atenta a las sombras, los colores cálidos y los reflejos, con un fino uso del fondo y el primer plano en secuencias clave, que dan a estas escenas —filmadas límpidamente— un peso dramático adicional; la cámara se acerca a los rostros de las jóvenes protagonistas, retrata sus sonrisas y su ira, en una historia que no elude el destino violentamente trágico que ensombreció al país. Magnífico diseño de vestuario de Catherine Cosme.

Con la película, Mounia Meddour ha regresado a Argelia para rendir homenaje a todas las mujeres que lucharon en esos años y que apostaron por quedarse peleando por conquistar sus derechos y sus sueños. Meddour ha declarado: «Para mí, la moda que consiste en mostrar y embellecer el cuerpo, es un medio de resistencia contra el velo negro», de hecho, la película resulta un acto revolucionario frente a la opresión de los mantos abayas y los hiyabs negros de los extremistas.

Igualmente, la directora ha subrayado la especial persecución que sufrieron artistas, periodistas e intelectuales por parte de los grupos armados de integristas islámicos. Por ejemplo, la hermana de la protagonista del film es una de ellas, una periodista entregada y comprometida, víctima de esos grupos radicales de fuego y odio. Con este personaje, la cineasta honra la memoria de cientos de periodistas e intelectuales que fueron objetivo principal de esa guerra «antes de que su locura asesina afectara a toda la población».

Hace un año más o menos, miles de argelinos, en una de las manifestaciones de «la revolución de la sonrisa», liderada todas las semanas durante meses por las mujeres argelinas, cuando se enteraron de la cancelación del estreno de la película gritaron con gran fuerza: «¡Liberad Argelia! ¡Liberad Papicha! ¡Liberad el cine!».

La cineasta Mouna Meddour rinde homenaje con esta cinta a las mujeres luchadoras que resistieron durante la Década Negra, una película vital, llena de energía femenina, retrato de mujeres indignadas contra los violentos, un relato de gran sensibilidad. Paradójicamente, esta película representó al país en la carrera por el Oscar. Por fin ha llegado a los cines españoles.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

 

papicha-1