Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra (2)

  15 Agosto 2020

La simpatía, el carisma y las dotes para el humor de Santiago Segura

padre-no-hay-mas-0Vuelve Santiago Segura, tras su estreno de Padre no hay más que uno en 2019, con una segunda entrega que, desde mi modo de ver, mantiene el humor y las bondades de la primera, pero con algunos elementos nuevos pues como el propio Segura afirma: «la gente quiere exactamente lo mismo, pero totalmente diferente, entonces… no es fácil». No es fácil, pero al simpático Segura le salido bien.

Además, nuestro director, guionista y actor se empeñó en distribuir su película en las salas comerciales, a pesar de la que está cayendo con el COV-19, pero con el convencimiento que le honra, sobre la necesidad de que los cines cuenten con películas de estreno. Y auguro un gran éxito a Segura.

El fin de semana del estreno, cuando fui a verla, la sala estaba abarrotada de padres con sus hijos, niños que ya conocen a los personajes, a los actores y actrices, a los niños-actores. Me agrada mucho que así sea, justo con una comedia española en la cual Segura muestra el dominio de las reglas de juego del género.

El cine español tiene su trayectoria sobre el cine de familias, y esta cinta me trae al recuerdo una que me gustó de niño, La gran familia, dirigida por Fernando Palacios (1962), que presentaba de manera optimista y divertida, un núcleo familiar unido ante cualquier adversidad: Carlos Alonso, cabeza de familia, combinaba dos trabajos para poder alimentar a su esposa, al abuelo y a sus quince hijos. Aunque apurados, llegaban a fin de mes. Excelente comedia con Alberto Closas como padre incombustible junto a la madre, una Amparo Soler Leal estupenda.

Segura habla del carácter catártico de esta película; lo afirma en la estupenda entrevista que le ha hecho Luis Tormo para Encadenados: «La comedia te permite abordar esos pequeños dramas cotidianos, cosas que generan una gran tensión como los conflictos familiares con una nuera, con una suegra o con un yerno, y que a veces se transformen en auténticos dramas dentro de lo que es el microcosmos familiar. Pero llevados a la pantalla en tono de comedia son muy liberadores, te hacen reír, incluso te sientes identificado y terminan quitándole hierro al asunto, como cuando se están peleando por quién tiene más autoridad, o por el cariño, son cosas que cuanto te sales fuera y lo ves desde esa perspectiva te puedes sonreír o incluso reír de ello y creo que eso es positivo».

Y es así, este valor terapéutico es un mérito principal de esta obra.

De manera que tenemos en esta segunda entrega una nueva historia con el triunfo de la asistente virtual Conchi, Javier (Santiago Segura), que lidera el chat de madres del colegio de los niños; todo parece ir sobre ruedas. Pero hete aquí que llega la noticia bomba: un nuevo bebé viene en camino, lo cual pondrá todo manga por hombro. Y para colmo llega la suegra… con sorpresita en el guión que no se desvela hasta el final de la historia.

Hay una gran dosis de frescura que ya estaba en la primera entrega, una pulsión de oxigenación, la enorme simpatía y vis cómica de la niña Sirena Segura, la sensacional aportación de Luna Fulgencio con sus toques andaluces, la cordialidad y perspicacia para saltar la línea entre el fútbol y ballet, las reflexiones nada triviales que argumentan sobre tener o no tener un perro, especial mención para Greta Thunberg, el Eurodisney flotando, o el problema que acaece con total gracia sobre la Primera Comunión de la niña aflamencada. Cosas, temas, aspectos muy de nuestra cultura, próximos a español medio, humor sano.

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Tiene la película una dirección muy digna de Santiago Segura, realizada por cierto de manera clásica, junto a un guión muy bien trazado y trenzado del propio Segura junto a Marta González de Vega. Un argumento sencillo y natural, con un rosario de gags, problemas domésticos, escenas infantiles, todo ello con los toques agudos del humor de Segura que sabe dar en el blanco con sus puntadas, para que, «sin dejar de divertir, adquiera el aspecto de un tejido eficaz y nutritivo para el consumo familiar» (Oti Rodríguez).

El reparto es ponderado y eficiente, destacando un Santiago Segura sembrado y expresivo, junto al eficaz trabajo de Toni Acosta, la excelencia humorística de Loles León y su química con Segura.

Acompañan actores y actrices, niños y adultos, todos muy conjuntados en una obra en muchas partes coral, como Martina D’Antiochia, Calma Segura, Luna Fulgencio, Carlos González Morollón, Sirena Segura, Leo Harlem, Silvia Abril, Wendy Ramos, Lorena Berdún, José Mota, Florentino Fernández, Cristina Pardo, Carlos Areces, Alberto Chicote, Ainhoa Arteta, Lorenzo Caprile o María del Monte. Como digo, todos en sintonía y muy bien.

Hago votos para que este simpático film de buena factura que se ha estrenado en un momento difícil, con la pandemia aún amenazante, sirva para reactivar la saludable costumbre de ir al cine. La película conforta y motiva a ello; y a ir en familia, para salir con una sonrisa en los labios.

Escribe Enrique Fernández Lópiz Entrevista a Santiago Segura | Crítica Padre no hay más que uno

 

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