The postcard killings (2)

  26 Mayo 2020

Thriller de medianía y guion lagunar: entretenimiento en el Covid-19

the-postcard-killings-0Película de medianía dirigida por el irregular Danis Tanović, está protagonizada principalmente por Famke Janssen y Jeffrey Dean Morgan, que cumplen en sus roles de pareja divorciada que han perdido a su hija, asesinada junto a su joven esposo, durante su luna de miel en Londres.

La Janssen encarna el papel de madre angustiada estándar, con poco recorrido en el relato; él es Jakob Canon (Janssen) un testarudo detective de la ciudad de Nueva York que viajará a la capital británica persiguiendo al asesino en serie que acabó con la vida de su hija.

Una vez allí, en plena investigación se entera de que se han denunciado delitos similares en toda Europa, siendo enviada una tarjeta a un periodista local tras cada asesinato. Luchando contra el tiempo, la burocracia y su propio dolor, Jacob hará lo que sea necesario para frenar los asesinatos y hallar justicia para su pequeña.

En medio del arduo y arriesgado camino emprendido, Canon solicita la ayuda de un inspector alemán (Joachim Król), un detective británico (Steven Mackintosh) y un periodista estadounidense que trabaja para un periódico escandinavo (Cush Jumbo). A ellos les pide ayuda para capturar al asesino que mata a parejas jóvenes enamoradas en el viejo continente.

También aparecen en la cinta Naomi Battrick y Ruairi O’Connor como los jóvenes asesinos psicópatas (muy acertado fichaje); y acompañan pasando el corte Eva Röse, Lukas Loughran, Sallie Harmsen, Pål Espen o Dylan Devonald Smith, entre otros. Un reparto cumplidor que es un valor del filme.

Aunque creo de justicia decir que este elenco está mal dirigido e incluye un rompecabezas de muchos componentes no siempre bien encajados, que incluye a la esposa del detective, una pareja de amantes apasionados que tal vez son hermanos (incesto; luego se verá que no), un interno de la prisión de Nueva York padre de estos, y bastantes otros, pues por personajes y personajillos no queda la cosa.

En la historia, Canon investiga sumido en el dolor y lo hace arriesgando y montando en cólera en diversas ocasiones, fruto de su inestabilidad psicológica y su afán de venganza. El guion de Liza Marklund y Andrew Stern está basado en la novela de la Marklund y James Patterson de título homónimo, que fue todo un bestseller, aunque el libreto del filme carezca de profundidad y adolezca de cierto perfil plano.

The Postcard Killings nos cuenta un espeluznante y a la vez desaborido procedimiento policial sobre un rosario de asesinatos, por un par de maníacos-dementes que vagan por Europa torturando y mutilando a recién casados, dejando a sus víctimas desnudas y posicionadas para parecerse a famosas obras de arte. Si se piensa, aunque bastante horribilis, podría tener su interés de suspense-terror. Pero sigamos…

La dirección del oscarizado bosnio Danis Tanović (En tierra de nadie, 2001) es discreta, con una trama que avanza a trancas y barrancas, y que carece de una tensión in crescendo o como poco mantenida; la cosa es más bien plana, una narración que en ocasiones resulta traída de los pelos y otras rozando lo absurdo. Los escenarios de misterio no son capaces de generar el suspense que desearía un espectador aficionado al género.

the-postcard-killings-3

Así y todo, tomada la cosa a modo de entretenimiento, cumple y no hay para hacerse mala sangre. Es un filme escueto, con buenos actores, que suscita su pizca de interés y de emoción.

Tiene una parte importante el relato, concerniente a los investigadores y su capacidad, o no, para intuir-atisbar entre la joven pareja de asesinos psicópatas, su inteligencia y capacidad de disimulo y mentira. Se explica con cierto interés, que la psicopatía de la pareja ha sido producto de un padre igualmente trastornado al que conocemos en el filme preso en la cárcel y que ha pretendido hacer de sus hijos (adoptivos), sujetos a su imagen y semejanza; o sea, especie de ingeniería o experimento educativo perverso.

Además, la cosa encaja con la realidad, pues los psicópatas-sociópatas suelen ser inteligentes, a la vez que carentes de principios morales, lo que no quita que no sepan distinguir el bien del mal; lo que no tienen, como vemos en el filme, son sentimientos de culpa ni tendencia a arrepentirse o corregirse (refractarios a cualquier tipo de pedagogía).

Tiene la película pinceladas, nunca mejor dicho, de las grandes obras pictóricas (y escultóricas) europeas, con cuadros de Rodin, Goya, Moon y otros, pues las víctimas (aspecto curioso y que habría podido ser más aprovechado), han de quedar una vez muertas, en una posición que recuerde las obras de estos maestros, como El beso y otras.

Resulta que los asesinos tienen este modus operandi de casar a sus víctimas con pinturas o esculturas clásicas, o sea, que recuerden a las tales pinturas o esculturas. Además, telegrafían sus crímenes enviando postales a periodistas con frases crípticas como «El amor nunca morirá…», «Hasta que la muerte nos separe…», o, «Mire a los inocentes morir…», cada una seguida de puntos suspensivos, elipsis que pretende inquietar, pero que no consigue plenamente.

the-postcard-killings-2

La identidad de los asesinos se revela más o menos a la mitad de la película, lo que lleva a escenas que representan sus interacciones con posibles víctimas y los esfuerzos de Jacob y Dessie para rastrearlos, ayudados desde lejos por la esposa de Jacob, en un papel algo deslucido.

Quiere la trama que ninguno de sus argumentos resulte decisivo ni turbador, a pesar de la naturaleza espantosa de los crímenes. Para colmo, la cámara permanece más de lo necesario sobre los cadáveres mutilados. Se dan igualmente varios giros sorprendentes en la historia que pueden calificarse de mal gusto; y la lucha constante de Jacob para contender con su profundo dolor, incluso mientras intenta actuar profesionalmente. También entre el detective norteamericano, Jacob y sus colegas europeos, hay un choque cultural siempre presente: EE.UU. versus Europa.

Los elementos oscuros del filme, en fin, cumplen y poco más. Una vez que el detective yanqui y sus aliados se concentran en los sospechosos, lo que queda es investigar sobre los homicidas, conocer sus difusos antecedentes y descifrar las pistas para cerrar el caso. 

A pesar de los esfuerzos de Danis Tanović por representar estos crímenes y sus consecuencias como abstracciones estéticas, que decía antes, hay algo sombrío y vano en la manera en que los acontecimientos se desarrollan.

Aunque de ninguna manera se pueda calificar esta obra de cine malo, la película tiene momentos gratuitos y bastante calderilla. Por eso, en conclusión, resulta una cinta que apenas tiene algunas pistas medio-intrigantes, solvencia en la producción y una innegable apariencia a producto televisivo, más que a película para ser proyectada en salas cinematográficas.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

the-postcard-killings-1