The Scheme: El escándalo de Christian Dawkins (3)

  09 Abril 2020

Con buen traje, se esconde ruin linaje

the-scheme-0A quien le guste indagar en las jugosas intrahistorias derivadas del universo del baloncesto norteamericano sabrá que el escándalo y el culto a lo fuera de la ley suele ir asociado a muchas de ellas: jugadores sancionados una y otra vez por actitudes violentas o consumo reiterado de sustancias opiáceas, aunque publiciten su rechazo; permisividad a la hora de utilizar anabolizantes que garanticen el máximo rendimiento y que se traduce en ventajismo a la hora de enfrentarse a otros rivales foráneos; carreras destrozadas por la mala gestión monetaria que en ocasiones les conduce al miserabilismo; apuestas amañadas; estafas a todos los niveles...

En este último grupo, una de las leyendas que más ríos de tinta han hecho correr es la del patrocinio y mecenazgo de jugadores universitarios que compiten en la NCAA (The National Collegiate Athletic Association). En teoría, al tratarse de una categoría completamente amateur y no profesionalizada, los jugadores no pueden cobrar dividendos y se manejan a base de becas universitarias, pero es vox populi generalizada que en realidad nos hallamos ante un negocio que mueve unas cifras mareantes.

Los proyectos de megaestrellas del deporte de la canasta son captados en edades muy tempranas por ojeadores que les prometen el oro y el moro si asocian sus fulgurantes carreras a las de sus intereses creados. A ellos no les queda más remedio que entrar en la rueda de la fortuna, ya que muchas familias no pueden costearse los elevados gastos provocados por la feroz competencia entre iguales. Así, todas las apuestas de futuro van vendiendo su alma al diablo mientras persiguen un sueño que no pocas veces se convierte en pesadilla.

Este documental, producido por HBO Sports, nos explica uno de estos complots donde ninguno de los personajes que aparece es trigo limpio. La peripecia tiene su miga, y para entenderla se necesita como mínimo el esquema (scheme) al que da título el documental.

Menos mal que los hacedores de tan tremebundo documento han optado por explicarlo como si de un manual para principiantes se tratara. Así, su trabajo puede llegar sin problemas a un público más amplio. Para cada momento de progresión expositiva se habilitan gráficos, imágenes y diagramas que facilitan la labor de ir identificando quién es quién.

Ante la cantidad de datos, giros y derroteros increíbles que va tomando el relato es sencillo que se pueda perder el hilo. Son muchas personas involucradas actuando desde un submundo para nosotros desconocido que intentan sacar beneficio máximo mediante un galimatías de engaños cifrados. Desde aquí recomendamos un esfuerzo extra por parte del espectador para no quedar fuera de juego a las primeras de cambio.

La espiral de vividores que van jalonando el trabajo de investigación parece no tener fin, hasta que la cruda y sucia realidad se impone para dejarnos a las claras que en el sistema universitario de baloncesto americano la corrupción campa a sus anchas. Agentes de jugadores y agentes del FBI compiten por llevarse el premio a la podredumbre nacional. Por ahí también pululan entrenadores, ayudantes, magnates, empresarios, intermediarios y demás fauna inmunda que, como diría el mítico José María García, actúan con tremenda nocturnidad y alevosía.

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El antihéroe de la función, Christian Dawkins, un auténtico genio precoz en detectar futuros jugadores de la NBA, nos relata mediante una extensa entrevista todos los detalles que le llevaron a ser juzgado por un puñado de delitos que, en teoría, debían de acabar con sus huesos en la cárcel casi de por vida. Pero, por una serie de designios del azar, todo el montaje se viene abajo cuando la bola de nieve se empieza a hacer demasiado grande.

A partir de que se empiecen a barajar los nombres de tótems del básquet USA como el de Rick Pitino (único entrenador de la historia de la NCAA que ha conseguido llevar a tres universidades distintas a la fase final del campeonato) o Sean Miller (entrenador de los Wildcats de Arizona) y se les intente meter en el ajo como participantes activos de la estafa, la cosa empezará a ponerse seria.

Honestamente, no sabemos lo que sucederá. Lo que sí sabemos es que esta es la primera vez en la historia que participar en una violación de la NCAA también se duplicó como un delito federal. Para el que no conozca la historia aquí no vamos a desvelarle el final, aunque solo diremos que vale la pena esperar al final de las casi dos horas de metraje para que, paradójicamente, entendamos que todo se aclara cuantos más cabos sueltos quedan en el aire.

Una pista: ninguno de los citados a lo largo del reportaje aparece para dar su versión, ya que se negaron rotundamente a hacer ningún tipo de declaraciones. Y es que, como bien dice nuestro vasto y sabio refranero: «Con buen traje, se esconde ruin linaje».

The Scheme es el documental que las personas importantes del baloncesto universitario probablemente no quieren que veas.

Escribe Francisco Nieto | Artículo publicado en Cine Nueva Tribuna 

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