AMADOR (3)

  26 Octubre 2010

La necesidad agudiza el ingenio

Amador, de Fernando León de AranoaDespués de cinco años desde su último largometraje, Princesas, Fernando León de Aranoa vuelve a nuestras pantallas para remover conciencias, esta vez hablando de inmigración, del abandono a los mayores y de la crisis económica.

Según contó para Las Mañanas de TVE1,me gustan los dramas que ríen”. Por eso de alguna manera sus filmes siempre intentan sacar el humor a los problemas sociales que retratan.

Dijo también Fernando que le encanta “retratar la realidad desde la ficción”. Así en sus películas ha hablado de la soledad (Familia), de drogas (Barrio), del paro (Los lunes al sol) y de prostitución (Princesas), siempre desde la mirada de unos personajes cargados de ternura, de humanidad, de argumentos que le llevan a actuar de una u otra manera. Y es que este director madrileño se confiesa amante de la especie humana en la que todavía confía.

Para muchas personas sus películas pueden ser sólo palabrería sin ningún tipo de profundización ni en los argumentos ni en los personajes, pero está claro que la Academia no lo ve así, puesto que le ha otorgado varios premios: Familia (mejor dirección novel), Barrio (mejor director y mejor guión original), Los lunes al sol (mejor director).

Cien por cien Aranoa

En Amador reconocemos perfectamente el estilo propio de León de Aranoa, aunque quizás sea de un ritmo más pausado del que nos tiene acostumbrados.

En ella hay guiños al resto de sus títulos, bien en los diálogos o bien en escenas que nos recuerdan a otras de sus películas. Por eso gustará mucho a todos aquellos amantes de su estilo y nada a sus detractores.

Uno de los guiños que podemos ver es por ejemplo en una de las conversaciones entre Amador y Marcela, donde él le pregunta: “¿Te gustan las nubes?” en sentido metafórico refiriéndose a si esconde algo. En Familia también las nubes son las protagonistas de varios diálogos.

Por su parte, la entrevista que hace Marcela para empezar a ocuparse de Amador nos recuerda mucho a las que hace Lino (Jose Angel Egido) en Los lunes al sol. El personaje de Fanny de Castro (Puri) es un simpático guiño a Princesas; mientras que la escena inicial del robo de las flores, nos recuerda con matices a Barrio. Incluso su cortometraje Sirenas tienes un recordatorio en esta película, pues en uno de los diálogos Amador y Marcela discuten acerca de que la realidad depende de los ojos con los que la miremos, refiriéndose a una chica paralítica (de la que nos quedamos con la intriga, por cierto). 

Después de cinco años desde su último largometraje, Princesas, Fernando León de Aranoa vuelve a nuestras pantallas para remover conciencias

Una vez más, Fernando León de Aranoa apuesta por personajes de clase humilde, y trabajadora, pero con un infinito mundo interior, y los usa como arma de identificación con el gran público para una posible concienciación.

Marcela es una joven inmigrante que vive con Nelson en los barrios de la periferia de Madrid. Ella es ama de casa y él se dedica al robo de flores para venderlas. Cuando se estropea la nevera (tan importante para conservar frescas las flores robadas) Marcela busca trabajo y comienza a cuidar de Amador, quien se encuentra postrado en una cama en fase terminal.

Marcela se encuentra perdida, desubicada, sin un hueco en la sociedad (igual que la flor que nace al comienzo en el vertedero) y es Amador quien le abre un poco los ojos en su camino, aunque el también esta sólo en parte.

Marcela está descontenta en su relación, tanto que no se atreve a confesarle a Nelson que está embarazada y por eso lo sufre en silencio hasta que conoce a Amador.

Marcela se encuentra perdida, desubicada, sin un hueco en la sociedad (igual que la flor que nace al comienzo en el vertedero)

En poco tiempo se establece una relación especial entre ellos, hay una química que se palpa en el ambiente, son como dos piezas que no encajan en el puzzle. Ambos se necesitan el uno al otro. Marcela económicamente y Amador físicamente. Los días en la casa de Amador dan pie a una serie de diálogos filosóficos en la línea de Princesas o Los lunes al sol en los que debaten, entre otras cosas, de la vida y la muerte. Y es que la película, Amador, tiene un poco de ambos extremos, del nacimiento y de la muerte: “Me gustan las películas que son capaces de contener esos contrarios… la muerte y la vida se retratan en esta película”, recalcó su director.

Otro de los rasgos característicos de su autor que observamos en este nuevo trabajo es la mezcla de géneros, pues aunque se clasifica como drama, el filme tiene algo de comedia, de western e incluso por momentos de thriller.  A pesar de que es de ritmo pausado, demasiado, quizás algo más del que su autor nos tiene acostumbrados, no llega a aburrir porque siempre hay un corte de género bien sea para un toque de humor o para un momento de intriga que nos mantiene enganchados.

Y cuando hablo de western me refiero a la escena del principio, cuando se produce un enfrentamiento entre los propios inmigrantes donde confiesa Fernando que “es real porque lo he presenciado”.

Una forma curiosa esta de meternos en la marginación entre los propios inmigrantes. Está claro que este es un problema que le preocupa pues ya en Princesas trató de él con la llegada de las prostitutas inmigrantes al barrio de Caye. Aquí ha querido ir un paso más allá y hablarnos de la crisis española desde la mirada de quienes hace tiempo que la sufren.

Para ello pone a Marcela en una situación límite, pero no la juzga por ello. Simplemente expone sus motivos para acabar en una situación tan surrealista y deja que sea el espectador quien apruebe o no con su decisión.

Otro de los rasgos característicos de su autor que observamos en este nuevo trabajo es la mezcla de géneros, pues aunque se clasifica como drama, el filme tiene algo de comedia, de western e incluso por momentos de thriller

Actuar al límite

Marcela, interpretada por Magali Solier (La teta asustada), muestra con su mirada un mundo interior lleno de recuerdos de su tierra, el dolor de una familia destruida, de un amor que no es tan bonito como le gustaría, las miserias de una sociedad que camina hacia no sabe que lugar. Una gran interpretación al nivel del resto de actores.

Por su parte, Celso Bugallo (Amador) a quien ya vimos en Los lunes al sol con un personaje del mismo nombre (que, por cierto, también vivía solo) también consigue una más que aprobada interpretación con ese carisma, ese humor irónico, esa filosofía y ese misterio que esconden en sus palabras y gestos.

No me puedo olvidar de mencionar a Fanny de Castro (Puri) quien protagoniza junto a Marcela varias de las escenas más cómicas de la película gracias a la naturalidad con la que nos habla. En el diálogo en el que le dice que no sabe rezar es para mondarse de risa.

Está claro que los tres son personajes un tanto esperpénticos, peculiares, que se encuentran ante una situación surrealista, peculiar, que actúan al límite, por aquello de mezclar la ficción con la realidad que tanto gusta al director.

Aunque no es la primera vez que el cine juega con esa situación. Ya el propio Hitchcock en Psicosis se vale de un personaje esperpéntico que guarda el cadáver de su madre en el sótano de su casa.

Y siguiendo con los rasgos propios de Fernando, en Amador usa también mucha simbología

Y siguiendo con los rasgos propios de Fernando, en Amador usa también mucha simbología, como por ejemplo la flor que ya he nombrado de la escena de inicio; el uso reiterado de los planos en los autobuses como símbolo de transición (que ya vimos en Barrio y Los lunes al sol); las letras en la nevera que nos van desvelando las etapas de la relación de Marcela; y, por supuesto, el puzzle que esta construyendo Amador, del que dice se parece a la propia vida, la cual hay que ir construyendo eligiendo cómo colocar las piezas (como puzzle son la carta y la foto que Nelson y Marcela reconstruyen para tomar decisiones).

Por si no quedaba un círculo perfecto en su estilo, lo ha remachado de nuevo con un título de una única palabra. Parece que a Fernando se la da bien lo de sintetizar, o como el mismo dijo en la citada entrevista, “es para que los carteles se lean bien” y es que aunque Los lunes al sol rompe la regla, parece que le van los títulos cortos.

Así que para todos los seguidores de Fernando León de Aranoa y de su cine social les animo desde aquí a que vayan a ver Amador pues, con mucho más calma que de costumbre, el guión cuenta una historia diferente desde la ternura, el humor e incluso la intriga; una historia cien por cien Aranoa, con personajes humildes, que actúan al límite, donde la necesidad les agudiza el ingenio, como a cualquiera.

Escribe Eva Cortés

 Título  Amador
 Título original  Amador
 Director  Fernando León de Aranoa
 País y año  España, 2010
 Duración  112 minutos
 Guión  Fernando León de Aranoa
 Fotografía  Ramiro Civita
 Distribución  Alta Films
 Intérpretes  Magaly Solier, Manolo Solo, Celso Bugallo, Sonia Almarcha, Priscilla Delgado
 Fecha estreno  08/10/2010
 Página web  www.amadorlapelicula.es