Expediente Warren: The conjuring (3)

  27 Julio 2013 Pasarás miedo 

the-conjuring-0Para quien no se haya percatado del cartel promocional de Expediente Warren (The conjuring), éste deja bien claro que detrás de ella está el creador de Saw e Insidious. Y por si alguien no las conoce, la saga Saw empezó como una pieza de serie B sanguinolenta y muy efectiva, e Insidious, terror seriado que ya tiene pendiente su segundo episodio, reveló un doble rasero del terror paranormal en una historia clásica de fantasmas.

Aquí nos llega otro ejemplo del cine de James Wan.

Expediente Warren es, si me permiten, más de lo mismo. Veamos si les suena todo esto de algo: tenemos a un matrimonio de aquellos ejemplares, que rozan el prototipo mormón. La pareja ha invertido un montón de dinero en conseguir la que se supone es la casa de sus sueños y mantienen además en feliz comunión a sus cinco hijas (cinco, nada más y nada menos) y ya tenemos el planteamiento de la cinta.

A continuación, empezamos rápidamente a ver los sucesos extraños que se van dando esencialmente en el interior de esa casa. Por supuesto, la familia entera será presa de una entidad desconocida que les amargará la existencia hasta límites insospechados. No sabemos a qué o a quién responde esa entidad, baste decir que ya tenemos la trama construida; dicho de otro modo, tenemos a la familia perfecta encerrada en una casa encantada llena de fantasmas y otros peligros para darle mecha buena a un tren de la bruja que apuesta por una vertiente clásica.

Habrán adivinado ya que esta trama, como decíamos, no tiene ni un milímetro de originalidad en sus entrañas. Y es que aquí, James Wan parece querer abandonarse al terror clásico de casas embrujadas aunque Saw e Insidious fueran dos propuestas que versaban sobre una vuelta de tuerca radical a temáticas ya vistas anteriormente. No es el caso de Expediente Warren: podríamos decir que la intención de ésta es más bien jugar con los elementos de siempre pero con un buen uso de los recursos.

Y aquí es donde Wan parece estar aprendiendo a casa paso con ansias de gigante.

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Miedo de verdad

Expediente Warren es una película que asusta, y que asusta de verdad. El manejo de la cámara de Wan, sus planos y encuadres, su forma de filmar el terror y su manejo de esos elementos clásicos de los que hemos hablado (referencias niponas incluidas incluso en las apariciones fantasmales) asustarán hasta al más avezado seguidor del género. Y es que aquí todos parecen saber bastante bien lo que deben hacer para que lo que tienen entre manos funcione.

Para quien esto firma, Insidious era una extraordinaria propuesta terrorífica (en el sentido de que sobrepasaba lo que habíamos visto hasta entonces) que incluso se atrevía a ir a un mundo de ultratumba que dibujaba toda una perspectiva pesadillesca modélica. Amén de figurar una primera parte que ponía los pelos de punta en ciertos momentos de apariciones demoníacas. Bien, en Expediente Warren pasa un poco lo mismo aunque sin querer ir tan lejos.

Wan parece que se está doctorando en el terreno del miedo: la música ensordecedora  acaba por crear un agobio insostenible en el espectador, ciertos momentos cortan la respiración por la tensión que se está viviendo en pantalla y otros pasajes encadenan tan bien la acción que el respetable no puede menos que estar nervioso en su butaca de la sala comercial.

Quizás su guión no sea perfecto, y de hecho, dista de serlo. Hay momentos completamente vacíos, otros transicionales que no aportan mucho y unos pocos que parecen estar demasiado forzados. Sin embargo, las secuencias de terror son excelsas. Es como si la película perdiera fuelle cuando intenta ser narrativa y subiera enteros hasta el cielo cuando se pone a lo suyo, que es simplemente pasearnos por un pasaje del terror non-stop.

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Los actores

Volviendo a Insidious 1 y 2, Patrick Wilson es su protagonista. En éstas, diríamos que él es el portador del mal de algún modo o al menos el que lo conduce interiormente (aún no sabemos hasta que punto él tiene responsabilidades ante lo que le sucede) pero en Expediente Warren él es, irónicamente suponemos, el que cura el mal. Es decir, él es (junto a su mujer) el Warren del título. Ambos son dos demonólogos que la cinta insiste en decir y exponer que son personajes supuestamente reales que trataron casos de este tipo en la América de los años 70.

Aquí permítanme el arqueo de cejas pues nunca se nos aclara hasta qué punto estamos viendo algo qué sucedió o algo que podría haber sucedido o algo preexistente que sucedió pero que se ha hinchado hasta perfilar un caso que dé verdadero miedo. ¿Si no, para qué hacerlo, verdad? Pero esto, sinceramente, da más o menos igual. Real o no real, no es la cuestión.

Pues bien volviendo a Wilson, si bien en Insidious está sobresaliente, aquí se muestra mucho más reservado y le cede al protagonismo a la cada día más ajada Vera Farmiga, que pese a parecer otro espectro estropajoso del más allá, sí es la que se lleva la mejor parte junto a Lili Taylor (Dios mío, esta chica era musa del cine independiente y mírala), la esposa acosada por algo qué no sabemos y que especialmente tendrá terribles consecuencias para ella.

Ambas féminas son aquí las capitanas de la función y los hombres son más bien comparsas que, nunca diríamos que pifian el conjunto pero tampoco logran realzarlo, simplemente aportan su toque de decoro. Y así las cosas, sólo queda decir que en este verano tan pobre de cosas interesantes en las salas, Expediente Warren puede leerse como una pieza verdaderamente estimable.

Un terror elegante, una ambientación perfecta, un diseño de interiores y vestuario que contribuye a crear esa desasosiego permanente, un James Wan en plena forma que incluso a veces filma como Hitchcock (o lo intenta con estimable conocimiento de causa, que ya es mucho) y un puñado de intérpretes ajustados hacen que esta cinta sea más que recomendable.

Originalidad nula pero méritos acumula por doquier. ¿Quién quiere subirse al tren de la bruja?

Escribe Ferran Ramírez

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