Thor (1)

  03 Mayo 2011

Algo huele a podrido en Asgard

thor-0No parece encontrar la Marvel el modo de trasladar la inspiración que sobre el papel tuvieron sus grandes creadores al formato de celuloide.

Jack Kirby, Stan Lee, Larry Lieber y Steve Ditko, entre otros, nutrieron la imaginación de varias generaciones de adolescentes con unas historietas repletas de acción y reflexión, en una perfecta síntesis de originalidad y drama clásico sin renunciar al entretenimiento.

Pero su filial cinematográfica, más allá de hacer aparecer a la manera de Hitchcock al pobre Stan Lee en cada una de las insustanciales películas a que nos tiene acostumbrados, no se muestra capaz de sostener ese gran imperio creativo con dignidad y talento.

En este caso, quizá tratando de repetir una fórmula que no acabó de cuajar con Ang Lee en Hulk (2003), y que consistía en contratar a directores de cierto renombre artístico, Marvel Studios se ha permitido no se sabe muy bien si el lujo o la excentricidad de asignarle Thor a Kenneth Branagh, saliendo airosa, pero en absoluto triunfante del envite.

El norirlandés es bien conocido tanto por su grandilocuencia como por la devoción que profesa por Shakespeare, características que bien podrían conciliarse con una realización sobre superhéroes, siempre y cuando la primera no se tornara visualmente empalagosa y la segunda no pretendiera imponerse por encima de toda concesión al divertimento.

Pero resulta que en ambas a Branagh se le ha ido la mano: el diseño artístico, del que se han encargado no menos de treinta personas, fuertemente inspirado en las creaciones de Jack Kirby, pero también en la impronta paisajística de El señor de los anillos de Meter Jackson, deviene en no pocas ocasiones un pastiche polícromo apabullante, hasta el punto de ponerse un pelín hortera, y resultar muy alejado de lo que se supone debiera ser la sobriedad de los dioses vikingos.

Puede que Kirby nos deleitara sobre el papel con diseños un tanto excesivos, pero algunos no parecen comprender que lo que funciona en una novela gráfica no tiene por qué funcionar en el cine: algo que sí vieron en X-Men, donde tuvieron el gusto de no embutir a Lobezno en unos leotardos amarillos, e incluso se permitieron hacer bromas con ello.  

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En lo que respecta a la tensión dramática, Branagh no ha podido resistirse a rodar una suerte de remedo asgardiano/artúrico del Rey Lear y la tetralogía Lancaster de Shakespeare, cosa que no acabaría de estar mal de no ser por que ha subyugado casi todo trazo aventurero a la ya demasiado vista tragedia clásica paterno-filial, desvirtuando un cómic que, si bien suele debatirse entre las rencillas fraternas del gamberro Loki con el impulsivo Thor, no deja de agitarse bajo los golpes del martillo del protagonista.

Suerte que Branagh cuenta al menos para dar un poco de forma a semejante desatino con uno de los más shakespearianos actores británicos, el sin par Anthony Hopkins, capaz de vestir incluso un parche de diseño sin perder la compostura. Pero frente a semejante figura, grande, muy por encima del floreado y pretenciosamente trágico guión, se desdibujan (nunca mejor dicho) el resto de personajes: los compañeros de Thor son meras comparsas que apenas articulan un par de frases durante las escasas escenas en las que aparecen, la historia de amor es totalmente postiza, e incluso las secuencias de acción parecen un mal necesario con el que Branagh se ha visto forzado a cumplir por exigencias de contrato más que por convicción personal.

Esa falta de convicción quizá no sea otra cosa que su carencia de pulso para sostener el ritmo de una película de aventuras, tal y como ya le sucedió con Frankenstein (1994): en ocasiones, la acción se dilata como un muelle, para volver a contraerse rápidamente de modo que pueda comprimirse el clímax en apenas dos minutos. Acto seguido, el británico vuelve a solazarse en el drama shakespeariano de baratillo, sin reparar en que a lo largo de las casi dos horas del filme, apenas hemos visto a Thor utilizar a Mjolnir, cosa que, dicho sin ánimo de banalizar, es lo que muchos habíamos ido a ver.

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Así pues transcurre, no sin ciertas chispas de humor bien conseguido y algún que otro guiño al western e incluso a Arthur C. Clarke (no todo podía ser malo en la adaptación de Branagh), un producto que se debate entre lo excéntrico y lo superficial, pero que a pesar de todo no decepciona hasta el punto de resultar deleznable.

Quizá sea porque siempre parece reconfortante ver cómo los dioses son tan miserablemente humanos como nosotros (con algunos abdominales de más), o quizá porque siempre subyace el intenso bagaje de las páginas memorables que Kirby y compañía les dedicaron, un sustrato demasiado rico como para corromperse totalmente.

Sucede que a medida que van haciéndose adaptaciones de aquellas páginas, menos ganas nos quedan de acudir al cine a verlas, y más de volver a leer aquello que les dio origen… aunque los personajes vistan con pantalón amarillo.

Escribe Ángel Vallejo 

 Título  Thor
 Título original  Thor
 Director  Kenneth Branagh
 País y año  Estados Unidos, 2011
 Duración  121 minutos
 Guión  Ashley Miller, Zack Stentz y Don Payne
 Fotografía  Haris Zambarloukos
 Música  Patrick Doyle
 Distribución  Paramount Pictures Spain
 Intérpretes  Chris Hemsworth, Anthony Hopkins, Natalie Portman, Kat Dennings
 Fecha estreno  29/04/2011
 Página web  http://www.thor-lapelicula.es/