EL AMERICANO (1)

  24 Septiembre 2010

Tu vuò fa' l'Americano

El americanoEn el año 2009 se estrenaba en España Control, el biopic sobre el cantante de Joy Division, Ian Curtis. El filme, rodado en el año 2007, sorprendía por el tratamiento estético de las imágenes y por el retrato sin concesiones del artista. La película era la ópera prima de Anton Corbijn, fotógrafo y director de videos musicales, cuyo trabajo ha modelado la imagen de numerosos artistas y grupos de rock (Depeche Mode, U2), y gracias a la conjunción de diferentes aspectos como eran la fotografía en blanco y negro (el formato habitual de Corbijn) y el hecho de que el propio director hubiera trabajado en sus inicios con Joy Division, hizo de Control un filme que transcendía la mera biografía musical del artista para convertirse en una descripción pesimista de un ser atormentado.

Tres años después de Control, Corbijn presenta ahora El americano, con guión de Rowan Joffe (hijo del director Roland Joffe), basado en la novela de Martin Booth, el filme es un thriller centrado en la figura de un asesino a sueldo que se ve obligado a refugiarse en un pueblo de Italia tras ser perseguido por sus enemigos. En este retiro, Jack (George Clooney) tendrá que ocultarse de aquellos que le quieren matar mientras realiza un pequeño encargo (confeccionar un arma) para el que parece su jefe.

El americano comienza con un excelente prólogo que sirve para definir en pocos minutos al personaje de Jack: un asesino a sueldo que por encima de todo protege sus intereses aunque para ello tenga que eliminar a cualquier persona que está a su alrededor. De estas primeras imágenes, rodadas en un paisaje nórdico blanco e invernal, se da el salto a la calidez de los tonos anaranjados de un pequeño pueblo de Italia. Las callejuelas, el paisaje mediterráneo y los abundantes primeros planos sirven para que Corbijn dé rienda suelta a su capacidad de composición estética. Jack es un hombre solitario, frío, con un pasado que debe esconder y todo ello hace que gran parte del metraje aparezca aislado, sin mucho diálogo, y por ello, la elección del ángulo, composición y elaboración de los planos sirve para rellenar ese vacío. En este sentido nada que objetar al trabajo de Corbijn pues en este nuevo trabajo profundiza en el dominio formal que ya habíamos visto en Control. Son hermosas las tomas en las que la cámara se acerca a los personajes con suaves movimientos o los planos detalle del rostro o los objetos que Jack manipula, el uso del paisaje como parte dramática (el silencio de los campos, el trazado curvado de las carreteras, el río como lugar donde Jack es capaz de mostrase como es).

El americano comienza con un excelente prólogo que sirve para definir en pocos minutos al personaje de Jack: un asesino a sueldo

Sin embargo, mientras que en el filme que supuso su debut, el entramado formal estaba al servicio de una narración que se adecuaba totalmente a ese trabajo, en El americano tenemos una dualidad que se manifiesta a partir de la primera parte del filme y que termina lastrando el resultado final pues se abre una brecha entre la belleza de los planos y un guión que no se sostiene por su incredulidad.

El modelo narrativo es deudor de filmes como El silencio de un hombre (Le Samouraï) o Chacal, donde se describen individuos complejos y en los cuales se pone el acento en el componente psicológico, de ahí el seguimiento de la cámara, los primeros planos, los silencios, la minuciosidad en los detalles, etc. De hecho, El americano sigue este esquema hasta que la proliferación de subtramas termina arruinando la línea principal, así, en esta pequeña ciudad donde se supone que Jack debe pasar desapercibido, entabla relaciones con diferentes personajes, entre las que tenemos las visitas al prostíbulo, donde conocerá a la prostituta (Violante Placido) que le hará replantearse su futuro, las conversaciones con el párroco local.

El guión introduce, además, elementos muy forzados para sostener la narración, como es la afinidad entre Jack y el cura que sirve para mostrar el arrepentimiento de los personajes, para ver cómo purgan las penas por las acciones pasadas, en una insólita confesión por parte del cura sobre un posible bastardo (la escena en el jardín) o la historia del asesinato de unas prostitutas para justificar que la protagonista lleve un pequeño revolver en el bolso, lo que parece llevar a pensar que esta prostituta es un agente encubierto. En este sentido, se debería incluir también el rocambolesco final, procesión y cura incluido, que sacrifica la veracidad de las acciones por una poética y dramática conclusión.

El problema del filme no es la capacidad o no de Corbijn a enfrentarse a un modelo narrativo distinto sino la inconsistencia del guión

Cabría pensar que Corbijn no ha sido capaz de desenvolverse en El americano con la misma eficacia que lo hizo  en Control pues el thriller está alejado del universo creativo conocido por el director, pero en realidad, el cantante de Control y el asesino de El americano no son personajes –en la ficción– tan distantes, pues ambos son individuos solitarios con los que no es fácil convivir debido a que su trabajo condiciona su existencia y ambos aparecen marcados por un destino –trágico– al que están irremediablemente abocados.

En El americano, ese prólogo inicial al que nos hemos referido anteriormente, marca peyorativamente al personaje indicándonos que la redención no será posible. Por lo tanto, el problema del filme no es la capacidad o no de Corbijn a enfrentarse a un modelo narrativo distinto sino la inconsistencia de un guión que no es capaz de reflejar el drama psicológico del personaje principal pues oscila entre la descripción íntima de Jack y el afán de entretenimiento, faltando maldad en un personaje que a priori se describe como negativo pero que en el fondo, en nuestro papel de espectadores, consideramos como positivo.

Nos queda, entonces, un ejercicio estéticamente bello pero carente de significado. Habrá quien piense que esto es suficiente, de hecho, el estreno del filme en España se ha situado en el primer lugar del ranking de la taquilla merced al tirón comercial de George Clooney, pero disociar contenido y continente o inclinar la balanza hacia una de las partes, al final implica una rémora para la valoración última del filme.

Escribe Luis Tormo

 Título  El americano
 Título original  The american
 Director  Anton Corbijn
 País y año  EEUU, 2010
 Duración  103 minutos
 Guión  Rowan Joffe
 Producción  Anne Carey, George Clooney, Jill Green, Grant Heslov, Ann Wingate
 Distribución  Universal
 Intérpretes  George Clooney, Bruce Altman, Thekla Reuten, Irina Björklund
 Fecha estreno  17/09/2010
 Página web  www.elamericano.es