WATCHMEN (2)

  11 Marzo 2009
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Título original: Watchmen
País, año: Estados Unidos - Inglaterra - Canadá, 2009
Dirección: Zack Snyder
Producción: Lawrence Gordon, Lloyd Levin, Deborah Snyder
Guión: David Hayter y Alex Tse, basado en la novela gráfica Watchmen de Dave Gibbons y Alan Moore
Fotografía: Larry Fong
Música: Tyler Bates
Montaje: William Hoy
Intérpretes: Malin Akerman, Carla Gugino, Jeffrey Dean Morgan, Patrick Wilson, Matthew Goode, Billy Crudup, Jackie Earle Haley, Stephen McHattie, Matt Frewer, Laura Mennell
Duración: 165 minutos
Distribuidora: Paramount
Estreno: 6 marzo 2009
Página web:
www.watchmenmovie.
warnerbros.com

La contradicción humana
Autor Fernando Ramírez

watchmen1.jpgRíos de tinta han corrido veloces desde que se anunciara la noticia de que, dos décadas después de la pertinente adquisición de derechos de la obra original, por fin se iba a adaptar a la gran pantalla la novela gráfica que se mantiene hoy como la quintaesencia del género y que guarda tras de sí una legión de seguidores que han ido creciendo en número conforme han avanzado las manecillas del reloj de los últimos años.

El cómic en cuestión, perdón, novela gráfica, consistía en doce entregas firmadas por el hoy excelso Alan Moore y por Dave Gibbons, co-autor de la obra que ha perdido todo el protagonismo del tiempo presente. Moore ya declaró que, a su entender, su obra era “inadaptable” por la multiformidad de recursos narrativos que contenía o por el vanguardismo estilístico que revolucionó el establishment canónico del mundo de los superhéroes sobre papel.

Zack Snyder, que ya había demostrado su pericia en sus dos anteriores obras que a su vez adaptaban otras empresas, el Amanecer de los muertos, meritoria versión hype del filme de Romero, y los hoy celebrados 300, que cogía otra novela gráfica, esta vez de Frank Miller, para ofrecer un ejercicio estético de alto nivel, ahora se encarga de la actualización de los Watchmen para convertirlos en carne de celuloide. Y aquí es donde empieza el gran debate.

watchmen2.jpgEl filme probablemente haya hecho lo más escandaloso pues su construcción revela que le ha dado la razón a Moore en lo que a la categoría magnánima de “inadaptable” se refiere, pues de las múltiples líneas argumentales preexistentes se ha cogido su vértebra principal para articular los andares de estos vigilantes del orden social.

El plurilingüismo del original queda reducido aquí a una narración más convencional, nutrida de inteligentes analepsis temporales, y con un guión sincronizado a tiempos, quizá imperfecto en algunos de sus pasajes, que sin embargo logra el equilibro entre la fidelidad a su progenitor para el beneplácito de los acólitos de éste con la descripción de unos superhéroes adultos y viscerales para un público que se inaugure en las vidas de estos personajes.

¿Quiénes son los Watchmen?

watchmen3.jpgOctubre de 1985. Los watchmen, antiguos superhéroes, todos ellos norteamericanos, encargados de preservar el bienestar mundial, viven refugiados, ocultos con nuevas identidades, marcados por el recuerdo de quienes un día fueron. El asesinato de uno de ellos despertará el instinto de éstos y se pondrán en alerta para intentar averiguar la autoría y motivación del crimen.

Este punto de partida se enmarca en la descripción de un hipotético Estados Unidos que mantiene una encarnizada guerra fría con la Unión Soviética a punto de convertirse en la Tercera Guerra Mundial, cuyo acercamiento está marcado por un reloj creado por científicos que avanza paulatinamente advirtiendo a la sociedad el desastre que le depara. Nixon es presidente electo por quinta vez, pues logró superar el escándalo del Watergate gracias a la victoria de los watchmen en la Guerra de Vietnam, que en cuestión de días lograron resolver el conflicto.

En el transcurso de un amplio metraje (tres horas menos cuarto que se convertirá en tres horas y cuarto en su edición en DVD) que aún se queda corto para lo que su argumento precisa, asistimos al engranaje histórico en el que se sitúan los protagonistas (atención a la antológica secuencia de créditos iniciales) que nos irá desvelando de manera deliberadamente relajada, los entresijos que les unen, en un pasado y un presente turbios y dolorosos que les hacen presagiar un futuro aún más cruel en un mundo que no entienden y que ha decidido no entenderlos. El concurso de una banda sonora impecable remata su condición de universo alternativo de los años 80, con canciones de Leonard Cohen, Bob Dylan, o Janis Joplin, que, aunque evidentes, realzan el sentido de una época de cambio, unión antinuclear de almas que abogan por el sentido –no por el sinsentido– de la vida.

Los protagonistas son seres melancólicos, atrapados, todos ellos con la carga de la mancha humana en una mano y el peso de la contradicción en la otra, hasta el punto en que algunos de  nuestros superhéroes se preguntan si merece el esfuerzo de intentar salvar el mundo, un mundo deformado, autodestructivo y depravado que nunca llegará a un estado natural de voluntaria quietud.

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Las contradicciones de la adaptación

Durante el recorrido, Snyder opta por la inclusión plurigenérica de cine negro, violencia llevada al paroxismo, romance teñido de infidelidad, secuencias de acción coreografiadas a lo post-matrix que se revelan débiles y faltas de tensión, una secuencia de sexo pseudo-espacial, o filosofía new age cuya mezcla podría resultar indigesta, extraña, y que, sin embargo, resulta efectiva, haciendo una reconstrucción puntillista, minuciosa, cuidada al detalle, de la narrativa secuencial de las viñetas originales, del diseño de personajes y de los escenarios, haciendo del calco un digno arte. Incluso se respetan buena parte de los diálogos primigenios aunque, evidentemente, en la traslación se haya perdido la genialidad experimental que convertía la obra de Moore en icono revolucionario de las nuevas generaciones.

watchmen5.jpgAún así, se trata de un producto delineado con mano firme, una conjunción estilística poliédrica (las expresionistas secuencias de Roschard, el contraste colorista del doctor Manhattan en Marte...) que logra aunar un material inabarcable con una voluntariosa puesta en escena que, de paso, hace un estudio de personajes valiente, aunque éste resulte escaso; con una vocación descriptiva que hace las veces de parábola social del mundo en que vivimos y que nos recuerda quiénes hemos sido, lo que hemos perdido.

Snyder se permite también licencias gratas frente a los personajes: desvela al espectador avispado la identidad del homicida; propone un desenlace sorprendente rodado con más simplicidad de la que cabía esperar, divergiendo además de su original; introduce un reloj omnisciente que marcará un suceso histórico y que será el acreditado testigo de lo que a los superhéroes les ha supuesto el paso del tiempo,... todo ello para obtener un homenaje personal propio, cercano a la rendición. A sabiendas de la imperfección de la propuesta, su director alza el vuelo con el ímpetu necesario para mantener en el aire la épica argumental.

Watchmen, no es sino lo que sus personajes anuncian, una obra difícil que intenta satisfacer las directrices a las que está sometida, que son muchas. Navega (que no naufraga) en la contradicción de ofrecer momentos dignos del recuerdo y por la que Snyder, fanático acérrimo de la novela, merece el reconocimiento de haber logrado una trabajo sólido. Revela, por otro lado, momentos débiles e ineficientes que requerirían de un mayor empaque, tanto en metraje como en contenido.

Pero el conjunto se muestra sugerente, plural, aunque sus defectos impidan un desarrollo pleno de lo que debería haber sido. O de lo que nunca hubiera debido ser. Quizás el paso del tiempo justifique la adaptación cinematográfica imprecisa de una bomba de relojería precisa aunque ya advierte el doctor Manhattan que el tiempo es relativo. Una vez más, las manecillas del reloj se antojan imprevisibles y la contradicción humana cristaliza en verdad. 

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