MR 73 (3)

  07 Marzo 2009
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Título original: MR 73
País, año: Estados Unidos, 2007
Dirección: Olivier Marchal
Producción: Gaumont / LGM productions / TF1 Films Production
Guión: Olivier Marchal
Fotografía: Denis Rouden
Música: Bruno Coulais
Intérpretes:

Daniel Auteuil, Olivia Bonamy, Gérald Laroche, Catherine Marchal, Francis Renaud, Philippe Nahon, Guy Lecluyse, Louise Monot, Virginia Anderson

Duración: 124 minutos
Distribuidora: Versus Entertainment
Estreno: 27 febrero 2009
Página web:   

Corrupcion  moral
Escribe Carlos Losada

mr731.jpgPorque de eso trata esta estupenda película de Olivier Marchal, violenta a la par que tierna, donde los máximos encargados de guardar –y hacer guardar– la ley y el orden, tienen una moral que choca siempre con sus intereses, más crematísticos y de poder que de otra cosa, y que nos hacen llegar en nítidos mensajes: sólo defiendo lo que es mío, y los demás, que se fastidien.

No olvidemos que Olivier Marchal nos sorprendió favorablemente con Asuntos pendientes, aparte de tener una larga carrera como actor, en la que casi siempre hacía de policía, y escribir unos guiones sobre esos temas con muy buen tino y solvencia.

Nos vamos enterando, en presente y pasado, siguiendo a Louis Schneider –un magnífico y atormentado, dulce, intuitivo, Daniel Auteill–, policía incorruptible y al cabo de todo, por el fallecimiento de su hija, y su mujer unida a una máquina para intentar vivir, después de un brutal accidente, que es acorralado por gran parte de sus superiores, al no plegarse a lo establecido por sus jefes en materia de corrupción en el ambiente opresivo, salvo por alguna presencia del mar de Marsella.

mr732.jpgEl análisis del entramado policial y la puesta en libertad de un asesino en serie, por su arrepentimiento al acercarse con cinismo oportunista a la vocación religiosa –como queda de manifiesto en una secuencia escalofriante, donde mata a su compañero de celda “para verlo morir” como hacía con las víctimas por las que fue a prisión, y que en sus declaraciones a la policía presenta, astuto, frío, calculador, como un suicidio, y le creen los jefes de Louis– precipitan los acontecimientos, entrando a colación el título MR 73, el paradigma del revólver utilizado por la policía francesa –y desde que lo explica el que lo guarda, un compañero amigo del citado Louis, sabes que jugará un papel fundamental en el desenlace–, desencadenando el final, tan brutal como enternecedor, por lo que implica de autodestrucción.

Olivier Marchal lo cuenta todo, el pasado y el presente –otro asesino en serie, hijo del gran jefe policial, al que Louis descubre, y ello le llevará a la desesperación, la venganza y la soledad– en una atmósfera tétrica, con los claroscuros muy presentes y los rostros intentando hacernos partícipes de su dolor, vanidad, cinismo, temor, impotencia; y con la violencia, física y verbal, acosándonos, para que comprendamos que la corrupción no debe tener jamás cabida en nuestro universo público y privado, sobre todo cuando la ética está en juego, porque de ella depende el porvenir y la vida de las personas.

mr733.jpgDe ahí esas imágenes finales, con el nacimiento de un nuevo ser, balbuceante, inseguro, pero dispuesto a vivir, a darnos una esperanza en este mundo angustiado, con cadáveres en formas grotescas, crispadas, algunas pudieran ser hasta de placer, si no fuera porque su autor parece ligado a los altos ejecutantes de la policía marsellesa: corromper es el principio para sentirme alguien.

Terrible idea que sobrevuela el filme y que nos pone en alerta: toda corrupción debe ser denunciada, sobre todo, como es el caso –y de tantos de ahora mismo que nos callamos, porque no vienen a cuento–, cuando atañen a nuestra vida cotidiana y a nuestra esperanza de vivir con un adarme de sentido y sensatez en este mundo siempre en crisis.

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