Hitchcock y sus simbolismos

  21 Mayo 2021

A propósito de La ventana indiscreta (Rear window, 1954)

rear-window-0La película La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954) cuenta la historia de un fotógrafo lesionado, Jeff (James Stewart), que pasa su tiempo observando la vida de aquellos que viven a su alrededor y que, junto a su novia, Lisa (Grace Kelly), investiga el supuesto asesinato de una de las vecinas a manos de su marido.

Empezando por los títulos, vemos cómo se despliega delante de Jeff una pantalla con múltiples escenarios donde en cada uno tiene lugar una historia que se entrecruza con las de los otros vecinos. Encontramos así la historia, por ejemplo, de la bailarina, la solterona, la de los Thorwald; así como también la del pianista, o la pareja recién casada, entre otros. Frente a todas estas, Hitchcock nos presenta una duda moral expresada a través de la voz de la masajista: ¿Es correcto espiar la vida privada de los demás?

Analizando en profundidad esta pregunta y cómo se desarrolla en la trama, podemos observar la notoria ambigüedad sobre el tema en el caso de la masajista. La misma, en un principio, criticaba la actividad que efectuaba Jeff, con frases como: «Nos hemos vuelto un mundo de curiosos» o «páseme el ojo de cerradura portátil», refiriéndose despectivamente a la cámara y a la actividad de observar sin ser visto.

Continuando con la historia, podemos notar un cambio en su percepción, por ejemplo, cuando toma los binoculares para, al igual que Jeff, observar la irrupción de Lisa en la casa de los Thorwald. La cámara y los binoculares son elementos que representan la distancia entre él y los demás, así como también la imposibilidad de intervenir de la audiencia. A la vez esta pregunta, se despliega desde la pantalla hasta llegar a los espectadores: ¿Acaso nosotros también espiamos las historias de los demás a través de una pantalla/ventana?

Esta necesidad observar, de Jeff, se origina en su inmovilidad física y simbólica. La cual se representa en una simple imagen, la pierna enyesada que muestra una inscripción «Aquí yacen los huesos rotos de L. B. Jefferies». Explicando esta secuencia, es una referencia a las inscripciones de una lápida, por lo tanto, su inmovilidad lo mantiene muerto, estancado en un mismo lugar. 

Simbólicamente, esta incapacidad se origina en las posturas opuestas que tienen los personajes sobre las formas de afrontar la vida. Jeff prefiere una vida arriesgada, llena de aventuras, mientras que Lisa quiere para ambos una donde sea todo superficial y estático. Esta diferencia hace que Jeff se vea atrapado entre el amor que siente por ella y sus deseos.

También este miedo al compromiso se puede observar en las distintas luces y contraluces que realiza Hitchcock. Por ejemplo, la sensación abrumadora y angustiante que él tiene ante este debate se ve representada cuando Lisa se inclina para darle un beso. En ese preciso instante, una sombra de la silueta de ella cubre la mayor parte de la cara de Jeff. La oscuridad representa peligro, poca visibilidad; y al mismo tiempo cumple una función dicotómica, así como también lo tiene la luz.

Profundizando en este tema, se pueden establecer las diferentes funciones de la luz y su     antagónico. Ambos se relacionan con el peligro y la seguridad, a la vez. La oscuridad significa temor, pero cuando Thorwald ve a Jeff cambia su significado y pasa a hacer referencia a la protección. Esta misma dicotomía, nos demuestra que la luz y los diferentes aspectos de la vida en general no son buenos o malos, sino que tienen parte de ambos.

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Hitchcock hace un uso de la simbología para explicar diferentes aspectos de la trama de la historia. Por ejemplo, las flores: estas se relacionan con el matrimonio. En el caso de los Thorwald, el trato afectuoso, pero a la vez abrupto del señor Thorwald hacia las mismas, nos da a entender un desgaste en la relación con su esposa. Por otra parte, el cuadro de flores marchitas en la casa de Jeff, aunque también refiere al matrimonio, nos muestra su antipatía ante el compromiso.

En la película es posible observar cómo todo aquello que puede ser catalogado como femenino es degradado. La femineidad es sinónimo de vulnerabilidad e impotencia. La intuición femenina se ve menospreciada, por ejemplo, cuando el detective Tom Doyle rechaza la teoría de Lisa por el simple hecho de ser del sexo opuesto. A su vez, compara la intuición femenina con un cuento de hadas, declaración que deja en evidencia una postura determinada sobre el género femenino: es inferior y por ende no merece ser tomado en cuenta.

Aunque Hitchcock puede parecer vanguardista en muchos sentidos, hay cuestiones como la valoración del género femenino que son un claro reflejo de las ideas tradicionales de la época.

Escribe Emilia Giso

Más información sobre Hitchcock: 
Hitchcock, etapa inglesa 
Hitchcock, etapa americana 

  

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