El mayordomo (The butler, 2013), de Lee Daniels

  09 Noviembre 2020

Demasiado corazón 

el-mayordomo-0Un repaso a la historia de USA en la vida de Cecil Gaines (Forest Whitaker), mayordomo jefe de la casa blanca desde 1952 hasta 1986.

Lee Daniels nos lleva a un pasado cercano, uno que a los nacidos a partir de los años ochenta resultará difícil de creer. Estamos ante un filme necesario que, si bien no es brillante, resulta indispensable en los tiempos que corren. Esta es una película para aquellos que creen que los derechos, sean del tipo que fueren, son algo merecido y necesario.

Sí, no hay ninguna duda de que lo son pero si echamos la vista unos años atrás, observamos cómo cosas normales a día de hoy, son el trabajo de muchos años por parte de un gran número de personas. Este filme no es sino un homenaje a ellos y aun cuando no llega a ser brillante, merece un aplauso por tratar un tema diferente a las corrientes actuales.

Danny Strong, viejo conocido de la pequeña pantalla, donde intervino en Buffy Cazavampiros, hace un trabajo correcto. Su guión carece de la estructura necesaria para narrar un lapso de tiempo tan grande. Parece que hubiera necesitado una miniserie para contar todo aquello que deseaba relatar.

El metraje es extenso, demasiado, y a pesar de ello hay ciertas escenas que se escapan, vuelan ante nuestros ojos sin que atinemos a entender todo aquello que Strong tiene tan interiorizado. Tales son sus deseos de hacerlo bien y transmitir los grandes hechos de la historia de USA que acaba por enredarse. Deja ver su gran implicación con los derechos del pueblo, pero es incapaz de trasladarla al espectador, solamente se vislumbra una pequeña luz del arco iris que Strong pretendía mostrar.

El mayordomo cae en tópicos y se convierte en una película típica, se apela a los sentimientos sin esclarecer los hechos. Queda patente el deseo de defender los derechos de la población negra, pero no se llega ahondar lo suficiente en el corazón de Cecil, no queda claro si el problema se produce al abarcar tantos años o tal vez sea la incapacidad de la película para inmiscuir al espectador en más ocasiones que las facilonas provocadas por muertes y/o tragedias.

En lugar de haber intentado ser tan fiel a la realidad, echamos en falta un mayor protagonismo del hijo mayor de Cecil. La historia padre-hijo se erige como el pilar de la película pero falta una mayor conexión, no son necesarios más minutos pero sí una chispa que no llegar a saltar.

Son tantos los hechos que se cuentan que muchos de ellos se quedan en el tintero, son de alabar los intentos de guionista y director por no dejar ninguna época fuera de su película pero si lo hubieran hecho, se permitiría un mayor entendimiento de la obra, no pasa del aprobado al no hacer el clic que necesitan estas películas que apelan a los sentimientos del espectador.

Forest Whitaker realiza una labor que probablemente le valga una nominación a los Oscar, pero no llega a emocionar tanto como debiera. La conexión con su hijo en la gran pantalla es nula, no sabemos si por culpa del guión, pero lamentablemente es uno de los motivos por los que no se sitúa en el lugar que debiera haber ocupado un filme de tanta enjundia.

Muchos son sus fallos pero cuando acierta da en plena diana, no llena el hueco del que disponía pero alumbra la senda a seguir por otros.

Escribe Sonia Molina 

(Artículo publicado en Encadenados en 2013, con motivo del estreno del film.)

 

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