Crash (Colisión, 2004), de Paul Haggis

  24 Octubre 2020

Una sociedad miedosa y corrupta

crash-0El racismo en el cine ha sido un tema tabú durante mucho tiempo, y en cierta medida lo sigue siendo, porque resulta incómodo. Las desigualdades sociales son una fuente de conflictos que, en ocasiones, conllevan situaciones de discriminación racial que pueden llegar a desencadenar conductas de odio o persecución hacia personas con las que se convive.

Crash aborda de manera explícita el racismo como un problema complejo, tratando de hacer visibles algunas de sus causas: el miedo a lo desconocido, la intolerancia surgida de la inseguridad, los prejuicios que bloquean nuestra capacidad para comunicarnos.

La acción de Crash se sitúa en la ciudad de Los Ángeles, en un marco temporal que se sitúa entre el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, y las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos de 2004 con el cuestionado triunfo de George W. Bush. Periodo, por tanto, complicado y convulso, al que se añadían las heridas no cicatrizadas de los disturbios raciales de Los Ángeles durante 1992.

Cabe lamentar que la problemática que nos propone el filme de Paul Haggis, después de 15 años sigue presente, tal como denuncia el movimiento Black live matters como respuesta a los últimos casos de violencia policial en Estados Unidos.

La película nos presenta una ciudad de Los Ángeles inhóspita, violenta y peligrosa, en la que conviven miedos y estereotipos; el prejuicio racial es el hilo conductor de seis historias en principio independientes que se terminan cruzando. Blancos, negros, latinos, coreanos, árabes e iraníes protagonizan un filme en el que las fobias raciales  alimentan la paranoia colectiva de una comunidad multiétnica, donde los conceptos de integración e interculturalidad (1) parecen difíciles de aplicar.

La aparición de un afroamericano brutalmente asesinado en las afueras de Los Ángeles es el elemento desencadenante de que las vidas de varias personas y sus familias se terminen cruzando. El detective Graham Waters (Don Cheadle) se hace cargo del caso.

Un día antes del crimen, Farhad (Shaun Toub), propietario de una tienda persa, intenta comprar un revólver. En otra parte de la ciudad, Rick Cabot (Brendan Fraser), el fiscal de distrito local, y su esposa Jean (Sandra Bullock), son asaltados por dos jóvenes negros (Chris  Bridges y Larenz Tate) cuando están a punto de entrar en su coche. Más tarde, en la casa de los Cabot, un cerrajero hispano (Michael Peña) está cambiando sus cerraduras cuando se produce un conflicto entre la mujer y el trabajador latino. El oficial de policía de Los Ángeles John Ryan (Matt Dillon) y su compañero novato, Tom Hansen (Ryan Phillippe), comienzan su patrulla nocturna.

En un momento dado, detienen a un vehículo similar al que han robado al fiscal de distrito, a pesar de que los ocupantes no concuerdan con las descripciones de los ladrones y los números de matrícula son diferentes. Le piden a la pareja, un director de televisión Cameron Thayer (Terrence Howard) y su esposa Christine (Thandie Newton), ambos afroamericanos, que salgan del coche y el agente Ryan se excede al cachear a la mujer ante su intimidado esposo.

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Estas historias se van entrelazando a medida que avanza la narración: historias teóricamente independientes que el destino o la casualidad acaban uniendo. Al final la narración converge en el asesinato con el que comienza la película.

Crash muestra una sociedad carente de valores, guiada por estereotipos y un sistema policial y judicial corrupto, donde el tráfico de influencias, el racismo y el miedo son realidades habituales con las que convive la población.

El hecho de que una película de denuncia directa como es el caso que nos ocupa, esté interpretada por conocidas estrellas del cine y la televisión dota de más fuerza a su discurso beligerante contra el racismo y la xenofobia.

El director del filme es Paul Haggis, un reconocido guionista y productor (que ha colaborado con Clint Eastwood en varias ocasiones) en su segundo trabajo como realizador, propone aquí un sólido y valiente drama que denuncia abiertamente el racismo como problema social, haciendo que los espectadores se interroguen sobre las causas de esta grave traba para la convivencia.

La película tuvo en su estreno una acogida controvertida y obtuvo tanto valoraciones positivas como furibundos ataques por parte de algunos críticos. Fue premiada con tres Oscar y su recorrido comercial fue bastante exitoso.

Escribe Juan de Pablos Pons 


Nota 

(1) Para conocer más sobre estos conceptos puede consultarse el artículo Cine e Interculturalidad, que forma parte de este monográfico.

 

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