Hombres de honor (Men of Honor, 2000), de George Tillman jr.

  27 Septiembre 2020

Emotivo biopic con el racismo de fondo

hombres-de-honor-0La película empieza en clave Cabaña del tío Tom. Una familia de agricultores negros, en Kentucky, arreando mulos y arando el campo de forma rudimentaria; un padre sufriente y uno de sus hijos, el joven Carl Brashear (Cuba Gooding Jr.), personaje en cuya vida real está basada la película. La vida de la familia siempre estuvo marcada por el racismo y la pobreza.

Mac, el padre de Carl, le enseñó desde niño el valor de la perseverancia como forma de vencer los obstáculos y alcanzar los sueños. El sueño de Carl es ingresar en la escuela de buzos de la Marina de los Estados Unidos. Un marino de color que quiere ser buzo, cueste lo que cueste: nada más empezar ya nos damos cuenta que la empresa es prácticamente un imposible para Carl.

Muchos impedimentos, ya dentro de acuartelamiento, y a todos irá haciendo frente Carl teniendo en cuenta las enseñanzas de su humilde padre. Por ser negro lo envían a la cocina, aunque en una oportunidad que se presenta, logra impresionar a un oficial por su habilidad para la natación. Este alarde le allana el camino y amplía sus posibilidades.

Su trabajo duro durante los entrenamientos submarinistas y los esforzados estudios de un joven que apenas había ido a la escuela, dan fe de su valía ante su instructor de entrenamiento (Robert De Niro), que con rudeza y complicidad lo apoya para que se haga un lugar en lo que más ansía: ser buzo en el ejército.

Su gran oportunidad para dar muestra de su capacidad se presenta en la búsqueda de las conocidas bombas nucleares que cayeron en la costa de Palomares (Almería), en una carrera contrarreloj para localizarlas antes que los soviéticos. Pero ocurre un fatal accidente.

Mientras la cabeza nuclear es izada, una de las cadenas se rompe y Brashear salva la vida a dos marineros, pero su pierna izquierda queda prácticamente destrozada de rodilla hacia abajo. Ahí queda patente la valía y el heroísmo de Brashear, y su capacidad de colaboración con los mejores buzos de la Armada estadounidense.

Finalmente, vuelve a caminar tras la implantación de una prótesis, superando nuevas pruebas de acceso. Con su arrojo supera las pruebas ante el tribunal, retornando a la Marina de guerra. Tras algunos años de servicio activo, se convierte en el primer soldado de color en ser jefe-maestro de buzos.

George Tillman jr. dirige con profesionalidad este film vertebrado por un guión digno de Scott Marshall Smith, si bien con un exceso de sentimentalismo y cierta elementalidad. Está bien la música de Mark Isham y es buena la fotografía de Anthony B. Richmond.

El reparto es de excelencia, destacando las figuras del duro Robert De Niro, que interpreta a un militar curtido en mil batallas; e igualmente está muy bien el joven de color Cuba Gooding jr., que interpreta con convicción el rol de un esforzado hombre en pos de una meta difícil por su condición de afroamericano. Acompañan muy profesionalmente actores y actrices de nivel, como Charlize Theron, Michael Rapaport, David Keith, Hall Holbrook o Josua Leonard, entre otros.

Estamos ante un film sobre racismo y también sobre la constancia, la firmeza y la superación personal de un soldado negro, con buenos sentimientos y acciones heroicas, que acaba por superar las barreras que le supone el color de su piel en un mundo militar y racista.

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No obstante, la cosa acaba por convertirse en un ataque directo al lagrimal. Pero más allá de la lágrima, que en muchos espectadores puede asomar, el film es aleccionador, sobre todo en este mundo de lo «fácil» donde se valora poco el esfuerzo. Las escenas de las diferentes pruebas a que es sometido el protagonista son de una gran tensión.

Un biopic a la vieja usanza, con corazón palpitante, que no deja impávidos los ojos del espectador. Colabora a ello cierta tendencia pedagógica, amén de ser un film un poco sobreactuado y bastante sobredramatizado, lo que no le quita su nivel de probidad.

Es, por lo tanto, recomendable para jóvenes mal criados y cinéfilos que gusten de las emociones y de sentir con el personaje en sus personales batallas y los retos que debe afrontar, pues, como vemos en la cinta, hay un pronunciado contraste entre la bondad del protagonista y la maldad de sus compañeros de cuartel que se muestran en todo momento racistas e intransigentes. A veces incurre en cierto sermoneo.

Película que mantiene un aceptable nivel estético y satisface la sed de finales felices y cerrados para algunos espectadores. Y para quienes quieran enterarse mejor de todo lo que ocurre últimamente con el racismo en los EE.UU., esta cinta es un ejemplo a propósito de este fenómeno y del irrespetuoso trato a los derechos de los afroamericanos, por parte de una nación que siempre se ufana de ser campeona de la democracia.

Pero ojo, el virus del racismo no es exclusivo de los norteamericanos. El racismo se filtra por doquier en nuestras sociedades y Europa es un lamentable ejemplo. Si no, miremos a ver qué pasa en nuestro Mediterráneo, esas costas que tenemos a escasos kilómetros, donde mueren africanos a docenas casi a diario y nadie hace nada. Como si la vida de esa pobre gente valiera menos que las nuestras.

Escribe Enrique FernándezLópiz 

 

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